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El presidente de Yad Vashem dice que el 'Príncipe' representa "la victoria del bien sobre el mal"

El presidente de Yad Vashem, Museo de la Memoria del Holocausto de Jerusalén, Avner Shalev, dijo hallar en el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia "la victoria de la tolerancia sobre el racismo, del amor sobre el odio, del bien sobre el mal". "No sólo la maldad nazi histórica, específica y única, sino también la maldad que sobrevive y se renueva en nuestros tiempos del antisemitismo, el racismo y la xenofobia, en todo el mundo", aseveró. Así lo manifestó durante el emotivo discurso que ofreció en la gala de entrega en Oviedo.

Shalev se dirigió a los Príncipes, Felipe y Letizia, y a las autoridades presentes para agradecer "con humildad" el galardón, con la sensación de tener "una misión conjunta, expresión del creciente reconocimiento de que la memoria del Holocausto debe encontrar su justo lugar en la cultura de la humanidad".

   Para Avner Shalev, la Fundación Príncipe de Asturias "proclama", con la concesión del galardón, que la lucha contra los que siguen el camino de los nazis "no compete únicamente a un organismo, a un pueblo o a una región, sino que se trata de una lucha conjunta de toda la humanidad, en la que Yad Vashem desempeña una función primordial de vanguardia".

   "Nuestro mundo no puede ya tolerar ni sufrir, a comienzos del siglo XXI, un genocidio como el que está sucediendo estos días en Darduf, al oeste de Sudán", alegó el presidente del Museo de la Memoria del Holocausto. Por eso, aseguró que el regreso a Israel estará "reforzado por la esperanza de que la memoria del Holocausto sigue calando, ahora con mayor vigor, en la conciencia internacional".

   "Gracias a esto, estamos más cerca de que se cumplan las palabras de los profetas: 'Y convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; nación contra nación no alzará espada, ni se adiestrarán más para la guerra'", recitó Shalev como despedida en hebreo y castellano.

Discurso en hebreo

   Avner Shalev hizo su intervención en hebreo por ser esa "la lengua de los profetas", dijo. "Viajamos desde Jerusalén, capital de Israel, santa para las tres religiones, donde declamaron nuestros profetas y establecieron valores eternos para la existencia del hombre, valores que se convirtieron en la columna vertebral de la moral en la civilización occidental. Valores que se derrumbaron en el transcurso del Holocausto", recordó.

   Además, reseñó que otro de los motivos es que en esa misma lengua "rezaron los padres y madres; y clamaron multitud de ellos 'Shema Israel' --'Escucha Israel'--, antes de ser asesinados en las cámaras de gas, en las fosas de fusilamiento y en los guetos".

Víctimas, supervivientes y justos

   "Seis millones asesinados. Una cifra inconcebible. Sin embargo, nuestra obligación humana es intentar concebirla", sostuvo el presidente del Museo de la Memoria del Holocausto de Jerusalén.

   En este sentido, aseguró que cuando desgrana esa cifra de "seis millones" convirtiéndola en sus abuelos de Polonia, sus tíos y sus hijos pequeños, "personas de verdad, de carne y hueso", que nunca conoció y que nunca conocerá, empieza a concebir "la magnitud de la pérdida".

   Así, reiteró que la responsabilidad de Yad Vashem y de la sociedad actual es "trascendental y compleja", basada en "volver a restituir los valores del amor al prójimo y la aspiración a la justicia y a la paz, frente al escalofriante sufrimiento de millones de víctimas".

   Esos seis millones de asesinados, lo fueron por una "ideología racista destructiva basada en el odio hacia los judíos y el antisemitismo". Así, para Shalev, el estudio del curso del Holocausto da sentido a las palabras de Eli Wiesel:'No todas las víctimas eran judías, pero todo judío era víctima'.

   Así, tras relatar con emoción varias historias personales de víctimas y supervivientes del Holocausto algunos de los cuales asistieron a la ceremonia, Shalev agradeció su presencia como símbolo de "lealtad" para conservar la memoria del Holocausto e interiorizar su significado. "Cada uno de ellos vivió en el transcurso del Holocausto tramas existenciales terribles y desgarradoras. No obstante, tras la liberación decidieron escoger la vida", aseveró.

   Por ello, en nombre de los presentes, del pueblo judío, y de los hombres civilizados de todas las naciones, saludó y agradeció la lección que dan los supervivientes como "testigos de la brecha del pasado que guían el camino hacia el futuro".

   "En la muerte de los caídos no hay consuelo ni sentido... a menos que asumamos una responsabilidad histórica: recopilar todo aquello que exprese la identidad de las víctimas", dijo. Con todo ello se fundó Yad Vashem, para proporcionar un escenario y dar forma a la historia "y al eclipse de la luz en la que el asesino asesinó, la víctima luchó por la supervivencia con humanidad, el vecino vio y calló y sólo unos pocos intentaron salvar", apuntó.

   Para esos "pocos bienhechores de las naciones del mundo" que pusieron su vida y a veces la de sus familias en peligro por ayudar a las víctimas, a los 'justos entre las naciones', tuvo también Avner Shalev palabras de agradecimiento y homenaje por ser "valedores de la virtud que acuñaron un nuevo concepto en la cultura de la humanidad, entre los que hubo también españoles".

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