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Lomana no bajó la guardia en la entrevista

Aznar no aclara demasiado de lo suyo, da una 'puñalada' a Rajoy y no descarta volver a presentarse

> Lea los grandes 'titulares' de la entrevista

martes 21 de mayo de 2013, 21:50h
Aznar no dio explicaciones concluyentes sobre los sobresueldos y la financiación ilegal del PP, pero sí contraatacó con gran dureza contra el grupo Prisa, al que responsabiliza de las "mentiras" que estaría lanzando para intentar "destruir el honor personal de una familia". Dijo que Prisa está "en bancarrota", acusó al grupo que preside Cebrián de pactar con Berlusconi y dijo que sólo lamenta que no le quede dinero para pagar las indemnizaciones que le va a fijar la justicia por tantas "mentiras". También habló -más bien insinuó- sobre la labor de Rajoy, pero fueron más importantes sus silencios que sus palabras en esta candente cuestión y sobre todo dejó en el aire una inquietante hipótesis: ¿volverá a presentarse?

No ha sido una entrevista más en un medio de comunicación. Para José María Aznar; la 'bomba informativa' destapada este martes por el diario El País sobre el 'caso Gürtel' y la boda de su hija 'Nenona' tenían que estar necesariamente presentes en el 'encuentro entre amigos' que el ex presidente mantuvo en directo con la directora general de Antena 3 Noticias, Gloria Lomana, la directora adjunta de El Mundo, Victoria Prego, y el director de La Razón, Francisco Marhuenda.

Lo que se preveía una semana antes -cuando se cerró la fecha- como una aparición estelar más de Aznar para hablar del bien y del mal y ofrecer su recetario político_económico para salir de la crisis, se trocó en un intento de descalificar todas las acusaciones de que ha sido objeto sobre supuestos cobros irregulares siendo presidente del PP y del Gobierno, sobre la supuesta financiación ilegal de su partido y sobre que la red supuestamente corrupta de Francisco Correa 'financiara' con 32.425 euros parte de la fiesta de la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag en 2002.

Efectivamente, esos aspectos consumieron la mayor parte de este 'encuentro entre amigos', en el que pudo verse a un Aznar con la lección muy bien aprendida, aunque con carraspera, y al que Lomana, pese a su insistencia, no pudo arrebatarle la promesa de que hará entrega públicamente de sus declaraciones de la Renta.

Pero, por otro lado, no descartó la posibilidad de volver a la primera línea política. Cuando le recordaron que, según los papeles publicados por Wikileaks, él le dijo al embajador norteamericano que volvería si hacía falta, se limitó a responder: "Cumpliré con mi conciencia, mi partido y mi país".


Ataque al Grupo PRISA: 'está en bancarrota'

Dado que la mejor defensa es un buen ataque, Aznar entró en tromba contra el grupo que preside Juan Luis Cebrián. Dijo que la información que da sobre él "es una mala información" que "parece bastante normal que los invitados a una boda hagan regalos a los contrayentes", que "nadie conocía otras actividades [de Correa]" y preguntó "¿cómo se puede decir que se han recibido regalos de una banda criminal, y quién lo dice?".

A partir de ahí, salió el Aznar más genuino: dijo que Prisa intentó impedir que él mismo y el PP llegaran al Gobierno en 1996, y que luego intentó impedir que gobernara. Y ahora, en 2013, "es mentira lo que dice un medio en cuasi bancarrota, que ha vendido su cadena Cuatro a un grupo, Mediaset, propiedad de un señor, Berlusconi, procesado, y que cuando se vendió estaba procesado y ellos lo sabían".

No se quedó ahí: "Es el intento de destruir el honor personal de una familia. Pero les voy a decir una cosa: pinchan en hueso, en mucho hueso, y no conseguirán sus objetivos". Y finalizó con una frase tremenda sobre PRISA y sus medios: "Me preocupa que ese grupo sea insolvente y no pueda pagar las condenas a las que van a ser condenados por la justicia por tanta infamia".


No se compromete a entregar las declaraciones de la Renta

Antes de este arranque contra el grupo que dirige Cebrián, Aznar había iniciado su intervención negando la mayor: "Rotundamente, no cobré sobresueldos como presidente del Gobierno; sólo cobré la retribución que me correspondía como presidente del Gobierno". Su insistencia fue grande en su escrupulosidad al respecto, y reveló que "todos los años que estuve en el Gobierno, yo pagaba una renta por vivir en el Palacio de la Moncloa (...) Yo pagaba el 10 % de mi retribución de presidente del Gobierno por vivir en la Moncloa".

En ese contexto, dijo que antes de ser presidente del Gobierno, tenía dos retribuciones: una como diputado del PP y otra como presidente del PP y que por ambas pagó a Hacienda.

En el caso de los supuestos sobresueldos, afirmó rotundo que "No he tenido ninguna otra retribución que no sean las que figuran en mi declaración de la Renta... y creo que nadie [ningún otro dirigente] ha tenido otra retribución y no sé exactamente cuál es el problema que se plantea". Insistió al respecto que pasará lo mismo en todos los partidos políticos: que quien tiene responsabilidades en el partido, cobra esa retribución por el partido, además de su sueldo de diputado.

Ahora bien, ¿presentaría sus declaraciones de la Renta como ha hecho Rajoy? Ésa es harina de otro costal: "Las declaraciones de la renta son por definición confidenciales, pero no tengo ningún problema de explicar mis declaraciones de la renta y de mi patrimonio, lo puedo explicar desde la primera peseta", porque, insistió por enésima vez, "no he recibido ninguna otra retribución, ni siendo p residente del Gobierno ni no siendo presidente del Gobierno". 


Los 'sobres' de Felipe González

En su plan de ataque, perfectamente diseñado, Aznar siguió acusando, pero esta vez al Gobierno de Felipe Gonzalez: "Los únicos sobres que he tenido conocimiento son los sobres que entraban en la Moncloa hasta que yo llegué a esa casa". Recordó en este punto que en tiempos de Felipe González había una caja fuerte con 300.000 pesetas que diariamente se renovavan, "y eso se acabó el mismo día que yo entré en la Moncloa".

Ahora bien, Aznar no dio ni una explicación sobre las declaraciones de dirigentes del PP como Eugenio Nasarre, Pío García-Escudero o la más reciente de Jaime Ignacio del Burgo, quien dijo este mismo martes la juez que Aznar aprobó seis o siete pagos de 600.000 pesetas que él recogía en el despacho de Bárcenas. Pero se negó entrar en discusiones sobre declaraciones judiciales, reatiendo una vez más lo que se había aprendido de memoria: "Yo no recibí más retribuciones que las de diputado y presidente del PP, no recibí más retribuciones que de presidente de Gobierno", y que todas fueron recibidas de forma legal y declaradas a Hacienda.

Por otro lado, negó el supuesto chantaje de Bárcenas al PP: "Yo no creo que el PP esté siendo chantajeado; creo que el PP ha hecho las cosas bien y está haciendo las cosas de forma transparente".

También negó toda posibilidad de financiación ilegal del PP: "Siempre que he tenido conocimiento de algún comportamiento no regular he actuado con toda consecuencia", como así hizo nada más llegar a la presidencia del PP... "No he tenido ningún conocimiento en ningún momento salvo que el PP se ha atenido a las reglas de financiación", finalizó. 

Crisis y errores de Rajoy: el desafío catalán

En otro orden de cosas, a Aznar le costó grandes esfuerzos -y hasta morderse la lengua- para no decir públicamente lo que realmente piensa de la forma en la que gobierna Mariano Rajoy, sobre todo con el órdago secesionista que le ha lanzado Artur Mas en Cataluña. Se limitó a decir que "la cuestión es que al final del proceso sean mayores los aciertos que los errores", pero añadió luego que "estamos en una crisis política, institucional sin precedentes" a la que llegamos por la ruptura de los pactos de la transición... por Zapatero, a quien no cita.

No quiso confirmar si él recuperaría las competencias transferidas, es decir, si recentralizaría el Estado, pero entró en tromba en la 'cuestión catalana' asegurando que "apostar por la secesión me parece un hecho gravísimo" y hay que recuperar las base de lo que significa la legalidad.No se mostró muy conforme con el 'déficit a la carta' que parece que ha aceptado el Gobierno de Rajoy, y dijo del mismo que es producto de que "el Estado español es un Estado que carece de los elementos fundamentales para garantizar su cohesión, y eso es una cosa muy grave". Es decir, que "no se pueden aceptar desafíos" y que, en definitiva, Rajoy debería actuar con contundencia.

Una sola conversación con Rajoy en año y medio de Gobierno

Es cierto que Aznar evitó decir claramente cuáles eran los errores que a su juicio estaba cometiendo Rajoy, pero sus intervenciones en distintas materias fueron tan precisas que quedó patente un disgusto sobre su forma de gobernar. Por ejemplo, dijo que "ahora hace falta una reforma fiscal urgente en España", pero para "cuidar las clases medias del país", y recordó que él mismo bajó los impuestos en una situación económicamente mala.

'¿Falta de valentía del Gobierno?', le preguntaron sus interlocutores. No hubo respuesta directa, pero sí un "eso [lo anterior] es lo que yo haría en el caso de tener la responsabilidad de Gobierno, y eso entra dentro del mandato electoral del PP". Otro punto discrepante fue la reforma laboral: "Algunas cosas van en la buena dirección, pero yo no desdeñaría culminar la reforma laboral", dijo, para finalizar con una seria ¿advertencia?: "Espero y deseo que nadie vaya a provocar un estallido social".

¿Cómo es su relación con Rajoy? Sólo dio un dato, pero enormemente ilustrativos: "Hemos tenido una conversación larga hace no mucho..- y es la única que hemos tenido desde que es presidente del Gobierno". ¿Una sola conversación larga en más de año y medio de Gobierno...? Las relaciones no debían ser, pues, muy buenas.

 

 

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