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Al fin, se hará la penumbra

Al fin, se hará la penumbra

lunes 22 de julio de 2013, 20:33h
La sorpresa ha invadido todos los rincones de los comentarios políticos, gracias a la inteligencia y oportunidad de un periodista rumano que nos ha echado una mano a lo grande. Rajoy no ha tenido más remedio que comprometer una comparecencia en el Congreso de los Diputados para una fecha imprecisa entre los días finales de este mes y los primeros de Agosto. No le han servido sus habituales juegos dialécticos y sus espesos silencios para obviar dar una respuesta  a lo que reclama desde hace meses la sociedad a gritos, porque en el asunto Gurtel/Bárcenas ya son muchas las evidencias de corrupción política y no pocas las que integran , en apariencia, ilícitos penales.

            La ocurrencia del periodista no le ha hecho ninguna gracia al Presidente del Gobierno que, en vez de contestar con esa expresión tan abundante "Me alegro que me haga esa pregunta...", que la mayoría de las veces no sirve en absoluto para aclarar lo que se solicita, ha puesto una cara de faba que se la pisaba:. Al fin ha dado la noticia no sin envolverla en una exposición de la situación política y económica, prometiendo aclarar los temas que preocupan a la opinión pública española. A ver si esta vez es de verdad y zanja cuestiones que incluso le afectan personalmente, como la acusación de haber percibido retribuciones de su partido político cuando estaba en el Gobierno.

            Sin embargo, las primeras previsiones de analistas no son precisamente optimistas. Para empezar cualquiera duda que este sea el momento adecuado para dar explicaciones en el Parlamento sobre  lo que se ha hecho hasta ahora y" para aclarar dudas y dar alguna explicación sobre algunas preocupaciones de los ciudadanos", afirma el presidente del Gobierno. Pero la mitad de la población está de vacaciones y sin muchas ganas de volver a escuchar los mismos desmentidos de estos meses pasados, las mismas  reiteraciones  y las mismas negativas "salvo alguna cosa".

            Pero que nadie piense que, aunque se produzca la comparecencia de Rajoy y ofrezca explicaciones a su manera, se va a zanjar el feo asunto que ya acumula decenas de miles de folios de actuaciones judiciales de las que se pueden deducir  imputaciones muy  graves para personas concretas y una condena amplia y pormenorizada sobre la financiación del Partido Popular desde los tiempos de Naseiro, lo que equivale a echar por tierra uno de los principios defendidos por los conservadores: que ellos no metían la mano. Todo ese dinero que circulaba en sobres o sin ellos se había hurtado a la sociedad española y podía entrañar conductas ilegales por parte de los contratistas, si se probara el cohecho.

            Lo peor de todo es que el escándalo por estos hechos, no ha ido más allá de reprochar a determinados dirigentes el cobro de cantidades que desbordaban lo razonable. Después de criticar a los parlamentarios por sus retribuciones, resulta que los verdaderos abusones y aprovechados eran quienes pretendían dar ejemplo de austeridad y comportamientos éticos. Esto sí que ha irritado al personal de todo signo, incluso a muchos militantes del partido popular. Pero tampoco esta reacción o la pérdida de votos es lo más trascendente. Falta en gran medida el  reproche ético, que aquí seguimos aplicando cada vez más según la ideología del adversario. Se les remite todas estas cuestiones a los jueces, para que dicten sus sentencias librándonos de calificar hechos sin trascendencia penal, pero con gran carga política y ética. Así tenemos una sociedad que ha perdido sus valores y se está acostumbrando a coexistir con la corrupción.
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