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Blanca Calvo deja este lunes la dirección de la Biblioteca de Guadalajara

'Se ha empezado a asomar la patita de la gestión privada para las bibliotecas'

"Se ha empezado a asomar la patita de la gestión privada para las bibliotecas"

lunes 26 de agosto de 2013, 08:27h

Blanca Calvo es directora de la Biblioteca Pública de Guadalajara desde 1981. Esta Licenciada en Filosofía y Letras que nació en Valladolid se ha convertido en uno de los personajes más populares del ámbito cultural en esta provincia y hoy se jubila. Lo hace el mismo día en el que cumple 65 años. Ella fue el detonante del gran cambio en la pequeña biblioteca de esta provincia que hoy se ha convertido en una de las más conocidas del país por su Maratón de Cuentos.  Además, fue una de las impulsoras en su origen de los Clubes de Lectura en España y una de las más destacadas defensoras de evitar el canon en el préstamo en las bibliotecas públicas.  

Pregunta.-  30 años al frente de la Biblioteca de Guadalajara no son nada...

Respuesta.-  Treinta y dos y medio y en total...me parece que son 40 años, 11 meses y 11 días en toda mi vida laboral.

Sí, la verdad es que se me han hecho un vuelo. Me parece que soy aquella persona de 32 que llegó aquí con hijos pequeños y con un coche lleno de plantas desde Menorca y la mudanza que venía detrás en un contenedor...Sí, tengo ese día muy fresco. Era marzo. Muy lluvioso y oscuro. Venía con mi hija de un viaje muy largo en barco hasta Barcelona y luego en coche. No había hecho nunca un viaje tan largo conduciendo yo...Fueron muchas cosas nuevas al mismo tiempo. 

P.- Una vallisoletana... ¿cómo termina en Guadalajara?

R.- Estudié mi carrera en Valladolid y me agobiaba un poco el ambiente provinciano. Era una ciudad demasiado centrada en sí misma, como muchas ciudades castellanas. Además, había nacido allí. Mi padre era profesor, mi madre era la directora de la biblioteca de la universidad. Conocían a los profesores que me daban clase...Era un corsé demasiado estrecho. En cuanto saqué mis oposiciones busqué un sitio distinto. Mi marido en aquel momento tenía problemas. Había tenido un juicio en un tribunal de orden público. Éramos de izquierdas los dos y no podía ejercer en muchos sitios y acabamos en Madrid.

A mí me parecía demasiado áspero. Quería un sitio tranquilo, donde no estuviera tan controlada socialmente y pensé entonces en Guadalajara pero la plaza de la biblioteca no estaba libre y me marché cuatro años a Menorca, donde aprendí la difícil lección de la soledad. La isla estaba demasiado lejos de la familia...

P.- Llegó a Guadalajara en el año 81. Usted y la biblioteca han cambiado mucho desde entonces...

R.- Yo sí. Me he vuelto más tolerante en algunos aspectos como el político. Y la biblioteca...cuando llegué...lo dice mucho una compañera mía, Pilar Lafuente, que ahora está malita, pasó de ser una biblioteca del siglo XIX a una del siglo XXI y en cierta medida es así.

Cuando llegué había muy poca gente trabajando, no había fondos de libre acceso, no había biblioteca infantil...Había un fichero a través del que se podía pedir libros en un mostrador oscuro y con muy poco horario...Empezamos un equipo pequeñito a cambiar la mentalidad para abrir una institución necesaria para la ciudad y, sí,...creo que ahora es una biblioteca de la que la ciudad se siente orgullosa. Siempre digo que ha sido un proyecto colectivo. Espero que siga con esa misma apertura y con la tendencia de ser imprescindible para Guadalajara.

P.- La biblioteca cambió de edificio, creo que muy a su pesar...

R.- Sí, sí...bueno en esas batallas perdidas de la vida que son muchas, esa fue una. Vivía entonces mi antecesora, Doña Juana Quílez, que había recuperado el Palacio del Infantado para actividades culturales en la ciudad. Ambas pensábamos que había que comprar el edificio de Rodríguez Coronado que entonces estaba en venta para hacer un proyecto arquitectónico bonito para el que Museo, el Archivo y la Biblioteca pudieran seguir juntos.

Doña Juana tenía muy claro que si el Palacio se restauró fue por la biblioteca, aunque la primera vez se había pensado en que albergase el Archivo General de la Administración, el AGA que ahora está en Alcalá de Henares. Era pequeño para eso y puestos a restaurar el palacio se pensó en ubicar una Casa de la Cultura, que entonces eran sobre todo bibliotecas. Por eso, Doña Juana decía que no había derecho a que la biblioteca tuviera que irse del palacio la primera.

Aquello no cuajó, pese incluso al movimiento ciudadano. Sin embargo, el traslado ha sido muy bueno para la biblioteca que ha podido así expandirse y se ha restaurado un palacio que se estaba cayendo.

P.- ¿Diría que la biblioteca ha salvado parte del poco patrimonio monumental que queda en Guadalajara?

R.- Diría que sí. Primero el Infantado y luego Dávalos. Cuando se convocó en los años 90 el concurso para restaurar este último al que concurrió gente tan conocida como Peridis, Aroca...los técnicos del Ministerio dijeron que era como un castillo de naipes. Era actuar en un momento desesperado. Dejarlo más tiempo era dejar que se cayera todo.

P.- Sus compañeros han bautizado a esta biblioteca como 'Biblianca' en un homenaje despedida por su jubilación...

R.-  Jajajaja...Bueno es la Biblioteca Dávalos. No soy partidaria de que las bibliotecas tengan nombre porque me parece que 'biblioteca pública' es un binomio tan estupendo... Me parece que lo público hay que defenderlo. Es lo nuestro. Lo de todos. Creo que una sociedad que se ha dotado de un mecanismo que a través de los impuestos da ese tipo de servicios es estupenda.

Alguien ha definido la biblioteca como la institución donde siempre puedes encontrar un libro que te moleste. Me encanta la apertura a todo tipo de ideologías donde en el mismo estante puedes encontrar juntos dos libros antagonistas.

P.- ¿Quiere decir que hay proyectos para privatizar las bibliotecas públicas?

R.- Pues se están haciendo cosas ya...Aunque es difícil sacar rentabilidad económica y ese es el objetivo de las empresas, si hay interés en privatizar la gestión. En vez de gestionarlo un ayuntamiento por ejemplo, contratan a una empresa que, a su vez, contrata a los bibliotecarios, gestiona la compra de material y ¡claro! Eso es mortal de necesidad.

Eso es como privatizar los hospitales, algo en lo que también estoy en contra porque a partir de ese momento, el criterio que mueve todo es el de sacar el máximo provecho con la menor inversión posible. A los bibliotecarios se les paga una birria. Tengo bastante experiencia por mis cargos y aunque las empresas públicas y la teoría de los libros es que su beneficio industrial tiene que ser del 15%, al final es muchísimo más.

Si tienes un servicio, se lo das a una empresa que tiene que obtener un 15% de beneficio... ¿De dónde se saca? O se compran menos libros o se paga menos a los bibliotecarios.

Es un peligro que existe y hay que combatirlo. Incluso aunque no existiera.

P.- ¿Pero se les ha planteado a los bibliotecarios de Castilla-La Mancha? ¿Le consta?

R.- Se ha empezado a asomar la patita en ese sentido. En el primer año del Gobierno regional actualno se le asignó a las bibliotecas ningún dinero para actividades culturales.

La sugerencia de las autoridades es que lo buscásemos en mecenas, especialmente en las cajas de ahorros. Y yo decía, ¡pero bueno! Si estamos ayudando a bancos y cajas porque no aguantan ellos y ahora vamos a ir los bibliotecarios como pobres mendigos a la puerta de esos que están recibiendo cientos de miles de euros de dinero público a que nos den un poquito para poder hacer actividades...yo me niego.

No es de recibo. No es exactamente entregar la gestión a la privada pero se empieza a caminar en ese sentido.

Luego sí, ha llegado algo de dinero a las bibliotecas pero cuando veas las barbas de tu vecino pelar...

P.- A usted y a esta biblioteca de Guadalajara se les conoce, también internacionalmente, por el Maratón de Cuentos. Son ya 22 años, ¡quién se lo iba a decir!...

R.- La verdad es que el primer año, en el 92, era como un experimento cultural para animar la primera feria del libro que había en Guadalajara. No fuimos buscando un maratón o un título para la ciudad. Cuando estuve en la Alcaldía estuve intentando buscar una personalidad para Guadalajara. Creo que eso lo hacen todos los alcaldes. Intentan que su ciudad se identifique con algo, como el Guggenheim en Bilbao.

'Guadalajara igual a cuentos ha salido involuntariamente'. El primer año fue una especie de juego que se planteaba sobre una mesa de tres personas, Eva Ortiz, Estrella Ortiz y yo misma. Nos dábamos con un canto en los dientes si el primer año aguantábamos 24 horas contando cuentos. No pensábamos en una continuidad pero ha cuajado.

P.- ¿Le queda recorrido al Maratón de los Cuentos?

R.- Creo que sí. En los últimos años ha tenido ayuda de la Unión Europea y eso supone que hay que trabajar con otros países. El primer año con ayudas fue 2001, dentro del programa 'Cultura 2000' y presentamos un proyecto para que vinieran 15 narradores, uno de cada país que entonces componían la Unión Europea. Se organizó un congreso, sobre la narración oral en Europa y eso fue el germen de una federación europea que hoy existe y que se llama FEST (The Federation for European Storytelling).

P.- Creo que existe la idea de que la UNESCO pueda tomar en consideración este Maratón de Cuentos...

R.- Sí, ya tenemos la consideración de 'Buena Práctica Iberoamericana' por parte del Ministerio de Educación y creo que estamos en el buen camino para lograr lo mismo de la UNESCO. Ahora ya jubilada sí que me puedo dedicar a este tipo de burocracias, que son complicadas.

Vamos a decirle a la UNESCO que venga al próximo maratón, ir incluso a París para convencerles de que es una buena práctica.

P.- Vamos que no se desvincula de la biblioteca ni mucho menos del Maratón de Cuentos

R.- De la biblioteca voy a intentar desvincularme, aunque siga siendo usuaria y participando en mi club de lectura, porque no quisiera ser  como un fantasma que va con sus cadenas por los edificios que no quiere abandonar. No sé si voy a encontrar el equilibrio entre no darle la espalda y ser una pesada que arrugue la nariz porque venga y vea algo que no me guste.

P.- ¿Tiene sustituto o sustituta ya?

R.- No, parece que va para largo porque se quiere hacer un concurso abierto a bibliotecarios del grupo A de todo el país.Durante los próximos meses serán los técnicos, que son nueve, los que tomen las riendas. Creo que es una plantilla muy profesional y cohesionada.

P.- ¿Lo echará de menos?

R.- Seguro. Como estamos en agosto no me hago a la idea. Tengo la impresión de que me voy de vacaciones. Sé que los primeros meses serán duros.

P.- ¿Y a partir del lunes qué?

R.- Tengo algunos proyectos profesionales para ayudarme a pasar esos primeros tiempos malos.

Tengo posiblemente la traducción de un libro de una bibliotecaria francesa que admiro mucho, Geneviève Patte, que trabajó toda su vida con niños. Me ha pedido que le busque editorial en España que es bastante difícil y que si se publica yo pueda traducirlo. Me hace mucha ilusión y si luego a mí me apetece escribir algo de mis vivencias profesionales pues me dará también muchas pautas.

Tengo una invitación para ir a México a unas jornadas de oralidad que organiza la biblioteca  Vascocelos y aprovecharé para dar una vuelta por el país.

A más largo plazo, quiero visitar las bibliotecas municipales que se crearon en la segunda república y ver su evolución, sobre todo ahora, con la crisis. Si hay alguien que quiera publicar esas visitas en forma de libro pues lo haré y si no prepararé un blog.

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