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Crítica de la película

'Vivir es fácil con los ojos cerrados': Almería, 1966

'Vivir es fácil con los ojos cerrados': Almería, 1966

miércoles 30 de octubre de 2013, 18:17h
Si en su anterior película, 'Madrid, 1987', David Trueba enfrentaba a dos generaciones en la España de los primeros años de la democracia, ahora junta a otras dos generaciones en los últimos años del franquismo. Si en la primera había una cierta mirada desencantada ante una generación que vivió mejor contra Franco y se encontró con que la muerte del dictador no fue la cura de todos los males, la segunda es una mirada optimista y luminosa a un tiempo en el que cualquier tiempo futuro parecía mejor.
Eso se puede ver en cómo están planteadas las dos películas, la primera es un enfrentamiento entre una generación y otra, la segunda, en cambio, las pone como cómplices. En la primera hay un hombre que creer saberlo todo y que queda sorprendido ante una joven que no se rinde al vacío nihilismo de salón, al placer de escucharse a uno mismo, al desencanto y la amargura. En la segunda hay un profesor dispuesto a enseñar sin predicar desde el púlpito.

La película es una 'road movie' en la que un bonachón profesor que enseña inglés a sus alumnos con las canciones de los Beatles se embarca en un viaje hacia Almería para conocer al mismísimo John Lennon. Durante el viaje se encontrará con una joven embarazada y un chico que se ha escapado de casa. Como es habitual, el viaje es una mera excusa para el autoconocimiento de los personajes y como los tres se rebelan, a su manera, ante la España del momento. Un país autoritario, tremendamente machista y en el que el castigo físico se confunde con el respeto.

Sin duda, la película gira en torno al personaje del profesor, interpretado magistralmente por Javier Cámara, un héroe anónimo que es como una brisa de optimismo y buen humor que se ganará rápidamente el cariño tanto de los chavales como de los espectadores. Una de las grandes diferencias con 'Madrid, 1987' es que esta película no tiene un contrapunto cínico, es una película sobre buena gente con buenas intenciones. Es una película luminosa en la que, siempre fuera del encuadre, se intuye otra España más negra.

De todas formas no todo es perfecto en la película, si todo lo relacionado con las peripecias del profesor es remarcable, no ocurre lo mismo con la relación entre los jóvenes, si Natalia de Molina, en su primer papel, borda su papel, no se puede decir lo mismo de Francesc Colomer, el chico de 'Pa negre'. Tampoco parece que su historia de despertar sexual sea lo mejor del guión, a pesar de recordar a la primera película del director, 'La buena vida'.

Aun así, 'Vivir es fácil con los ojos cerrados' deja un buen sabor de boca, es una película que se decanta por la nostalgia, por recordar los buenos momentos, aunque sepamos que vivir con los ojos abiertos también tenga momentos amargos.

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