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Los estudiantes españoles se han concentrado hoy en toda Europa

Marina, albaceteña:'El ataque a la Erasmus forma parte de un plan de políticas de degradación de la educación pública'

Marina, albaceteña:"El ataque a la Erasmus forma parte de un plan de políticas de degradación de la educación pública"

sábado 16 de noviembre de 2013, 20:17h
La comunidad de estudiantes Erasmus españoles celebró este sábado movilizaciones en diversas ciudades de Europa para protestar por la incertidumbre en torno al futuro de estas becas, que en el caso de España son actualmente las más bajas de toda la Unión Europea (UE). Diariocrítico de Castilla-La Mancha ha charlado con una estudiante Erasmus, Marina Sánchez Parrilla, albaceteña y estudiante de segundo curso de Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada, que actualmente participa en el programa Erasmus en la ciudad francesa de Toulouse, concretamente, en l'Université Le Mirail.
Marina Sánchez explica que la noticia de que el Ministerio de Educación suprimía las ayudas a los estudiantes del programa Erasmus "empezó a difundirse mágicamente por las redes sociales unos días después de su publicación en el BOE". 

"Al principio parecía difícil de creer, porque no podía ser que una decisión con tanta repercusión social hubiera sido ignorada por los medios de comunicación pero, en efecto, así era: dos meses después de llegar a nuestro destino, nos enterábamos de que no íbamos a recibir parte de la beca", relata la estudiante albaceteña. 

En la ciudad donde estudia Marina, en Toulouse no tardó mucho en aparecer un pequeño grupo de estudiantes españoles que convocaron al resto de Erasmus, dirigieron asambleas, se reunieron con asociaciones francesas, hicieron grupos en Facebook y, para finalmente, organizaron la protesta de este sábado 16 de noviembre, en la plaza Capitolio. Además, han entregado firmas en el Consulado de España. "Fuimos unas treinta personas y recogimos alrededor de sesenta firmas", asegura Marina Sánchez que nos cuenta como el cónsul recibió a una comisión de estudiantes "y nos dio ánimos". 

 "El ataque a la Erasmus forma parte de un plan de políticas de degradación de la educación pública"

"Ahora, gracias a la movilización de estudiantes, y después de muchos comunicados contradictorios, de las palabras de la UE y de rectificaciones, parece que los recortes ya no nos van a afectar a nosotros, sino a la próxima promoción de estudiantes", explica para, inmediatamente aclarar que lo que en realidad les preocupa a los estudiantes es que " este ataque a la Erasmus forma sin duda parte de un plan de políticas generales de degradación de la educación pública en todas sus facetas.

Condenar a los estudiantes españoles a no recibir un año de formación en el extranjero es excluirnos no solo del mercado laboral europeo, sino también de la vida cultural y humana del resto del continente".

Y es, asegura esta estudiante, cuando uno sale de su país, y habla con estudiantes de otros países europeos "vemos que ya hay diferencias entre nosotros y los demás: en Francia las tasas universitarias son de, aproximadamente, 300 euros. En países como Alemania, no existen. Mientras, en España pagamos entre 700 y 1.200 euros". 

No es la única diferencia. La estudiante albaceteña toma como referencia la universidad en la que cursa sus estudios. "En Le Mirail, mi universidad en Toulouse, no se conciben clases de idiomas con más de 20 estudiantes, y el trabajo es principalmente práctico; en la universidad de Granada, por el contrario, éramos 50 alumnos en mi clase de francés, algo absolutamente excesivo si tenemos en cuenta la naturaleza de mi carrera . Es decir, que la educación universitaria española ya está bastante degradada en comparación con el resto de Europa, y las nuevas medidas de recortes solo agravan este hecho". 


A los contrastes educativos que ha conocido Marina Sánchez se suman los inconvenientes de vivir en un país más caro que España. Es el caso de Francia, nos cuenta, y también de otros países europeos. "Entre nosotros hay estudiantes para los que la beca Erasmus es "solo" una ayuda importante para salir adelante, y otros que sin la cantidad que reciben no podrían ni siquiera pagar el vuelo de vuelta a casa. Por eso, una diferencia de 100 o 150 euros en la beca puede determinar nuestro futuro universitario", asegura.

"No venimos a pasar un año de vacaciones"

Esta estudiante no concibe cómo pueden producirse opiniones contrarias al programa Erasmus. Ella se muestra indignada cuando, nos dice, "en las últimas semanas hemos leído en varios medios opiniones contrarias al Erasmus; hemos visto a individuos que afirmaban que los estudiantes que partimos al extranjero lo hacemos para ir de fiesta y pasar "un año de vacaciones". Todas esas personas ignoran -de una forma grosera e irracional, a veces-, la importancia de la dimensión humana en nuestra educación". 

Y es que, asegura, "las becas Erasmus no sirven solo para estudiar Historia o Ingeniería en otro país, las becas Erasmus nos permiten verdaderamente romper fronteras, las de los mapas y, también, las que nosotros mismos llevamos incorporadas. Nos hacen conocer, empaparnos de experiencias y de gente, aprender de los otros y de nosotros mismos; nos dan la oportunidad de viajar y de comprender la situación política y social de otros países". 

Para esta estudiante, estudiar con este tipo de beca permite a quienes las disfrutan "ser más independientes, más felices y más libres. Y si no consideramos que este capital humano es fundamental en nuestra educación, el futuro del país está, sin duda, perdido".

Protestas en toda Europa

Los Erasmus españoles llevaron a cabo protestas simultáneas  en numerosas ciudades europeas, entre ellas Berlín, Roma, París, Londres, Copenhague, Budapest, Helsinki, Varsovia o Viena, según anunciaron a través de las redes sociales.

Unas manifestaciones que se producern después de que el  Ministerio de Educación retirase, sin previo aviso, hace dos semanas la ayuda estatal de este curso a los Erasmus que no fueran beneficiarios de una beca general el año pasado, una medida que luego tuvo que ser abandonada ante las protestas del sector educativo, las Comunidades Autónomas y la Comisión Europea (CE).

Una semana después el ministro de Educación, José Ignacio Wert, apuntaba al recorte que sufrirían las becas Erasmus a partir de 2014 como consecuencia de una nueva normativa europea que reduciría la contribución de la UE al programa.

La CE desmintió tajantemente que la dotación comunitaria fuera a rebajarse y adelantó que el nuevo "programa Erasmus+", que cubre el periodo 2014-2020, prevé de hecho un aumento de su presupuesto, que en el caso de España se traduciría en un incremento del 4,3 % para el primer año.

En Bruselas, los estudiantes se concentraron en la plaza de Luxemburgo, frente al Parlamento Europeo, donde escenificaron la muerte de las becas Erasmus y leyeron un manifiesto contra la política educativa del Gobierno.

"El Gobierno nos ha intentado engañar diciendo que el recorte de nuestras becas viene de Bruselas, cuando sabíamos que las ayudas europeas van a aumentar", señaló a Efe el representante de los Erasmus españoles en Bélgica, Rafael Écija.

"Es bastante ridículo que en cuestión de dos semanas un ministro tenga que decir dos veces 'lo siento me he equivocado'", continuó este estudiante procedente de la Universidad de Granada, uno del medio millar de Erasmus españoles en Bélgica y del total de 40.500 repartidos por Europa.

Un estudiante Erasmus español recibe actualmente 215 euros mensuales, mientras que los participantes en programas de prácticas cuentan con unos 400 euros, entre ayudas europeas y nacionales.

Patricia del Moral, estudiante de Publicidad en Gante (Bélgica), sostiene que aunque la ayuda a los Erasmus es poca "es necesaria, es algo de lo que no podemos prescindir", y asegura que con este apoyo paga la mitad de su alquiler.

La CE precisa que las ayudas comunitarias a los Erasmus a partir del año próximo serán de entre 150 y 250 euros mensuales en función del país de destino, cantidad similar a la que se concede ahora.

Esa ayuda europea se completa con fondos nacionales, por lo que, si España decide mantener su contribución al mismo nivel que ahora (100 euros al mes), "no habrá reducción en el número de Erasmus españoles", según fuentes de la Comisión.

"Me parece una tristeza que muchas personas vayan a perder la oportunidad de realizar esta experiencia", comentó Carlos Alcalá, estudiante de Psicología en Lovaina, presente en la concentración de Bruselas, en relación a la posible reducción del número de Erasmus.

Los estudiantes se manifestaron también ante la Puerta de Brandeburgo de Berlín, con carteles con frases en inglés ("Save Erasmus", Salvad Erasmus), alemán ("Wir sind auch Europäer", Nosotros también somos europeos)- y español ("No es un lujo, es un derecho").

En Finlandia, se dieron cita en la plaza del Senado de Helsinki y grabaron un vídeo en apoyo a quienes se movilizarán el día 21 en España para exigir una educación pública de calidad.

También en Budapest unos 40 estudiantes se reunieron frente la embajada de España con tortillas de patata, como símbolo del eslogan "Esta puede ser la última tortilla española que pruebes de Erasmus".

La legación española fue también el lugar frente al cual se concentraron los Erasmus en París, donde unas cincuenta personas guardaron un minuto de silencio "en honor a la difunta beca" y leyeron un manifiesto en el que arremetieron contra "el castigo que han recibido las becas Erasmus" y los "fortísimos ataques" a la educación pública en España.

En Londres, una treintena de estudiantes españoles llegados de diferentes puntos del Reino Unido se congregaron ante la embajada, con pancartas con lemas como "Erasmus RIP", "Erasmus para todos" o "Salvemos Erasmus", y encendieron velas para "simbolizar la muerte de estas becas y de estas oportunidades".

Mientras, en Viena una treintena de españoles se concentró ante la sede diplomática y repartieron sobres a los viandantes con billetes con la caricatura del ministro español de Educación.

En Roma, cerca de medio centenar de Erasmus españoles se reunieron en la plaza de la República con pancartas y camisetas en las que pedían la continuación de este programa, al igual que hicieron los más de cincuenta estudiantes que se congregaron en el centro de Varsovia.

 
 
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