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¿Qué fue Armada en el golpe de Estado: cola de elefante o cabeza de ratón?

Murió el exgeneral Armada sin revelar la verdad del 23-F: ¿Quién custodia sus memorias?

Murió el exgeneral Armada sin revelar la verdad del 23-F: ¿Quién custodia sus memorias?

- ¿Confirma en sus memorias que informó al rey, tal y como insinúa en su libro 'Al servicio de la Corona'?

lunes 02 de diciembre de 2013, 11:55h
Tenía 93 años, y este domingo dejó de existir. El exgeneral Alfonso Armada se ha llevado a la tumba, quizá, el mayor de los secretos y misterios de la España contemporánea: quién, cómo, cuándo, dónde, de qué manera y por qué planificó el intento de golpe de Estado del 23-F. ¿Informó Armada al rey de la intentona golpista, como él mismo insinuó en 1983 en su libro "Al servicio de la Corona"? ¿Era Armada el 'Elefante Blanco', o, mucho menos que ese gran paquidermo no era más que una 'cabeza de ratón'? Y lo más importante: ¿una vez muerto, aparecerán sus memorias de verdad?
Alfonso Armada, exgeneral condenado a 30 años de cárcel por el intento del golpe de Estado de febrero de 1981, aseguró siempre que en el juicio por aquella intentona "nadie tuvo interés" en descubrir quién estaba detrás de Juan García Carrés, el único civil condenado y a quien él consideraba "el mensajero". Pero, ¿el mensajero de quién? Aquel intento de golpe, solía decir Armada en las escasas entrevistas que ha concedido, fue "como el de Primo de Rivera: buscaba provocar la adhesión de una capitanía general tras otra". Pero también insistía siempre que, al detener la salida de la División Acorazada Branete, la unidad más importante del Ejército español, el capitán general de Madrid, Guillermo Quintana Lacaci, logró que otras Capitanías no se contagiaran con el golpe en la jornada del 23 de febrero de 1981.

En febrero de 2001, 20 años después de la intentona golpista, Pilar Cernuda, Fernando Jáuregui y quien firma esta crónica, publicamos un libro: "23-f: La conjura de los necios". Como auténticas novedades, por primera vez, por ejemplo, dábamos a conocer entonces de forma íntegra el 'informe Jáudenes', sobre la participación del CESID en el golpe, y ofrecíamos datos muy novedosos sobre aquella intentona. Ese libro dio lugar a un documental, producido por el también periodista Julio Fernández, para el que pudimos entrevistar, entre otros, al propio general Armada. Sabemos, por tanto, que muchas cosas ya se han publicado, pero que quedan aún tantos oscuros episodios que podrían desvanecerse totalmente con la muerte de Armada, si es que éste no dejó sus memorias a buen recaudo en algún sitio.

 


Armada nunca se ha reconocido como el famoso 'Elefante Blanco' que debía ir al Congreso la noche del 23 al 24 de febrero de 1981 y tomar el mando militar y político, relevando al exteniente coronel de la Guardia Civil Alfonso Tejero Molina. Nunca se supo, por tanto, quién era de verdad ese enigmático paquidermo, más allá de que sería un 'militar, por supuesto' -frase para la historia pronunciada por Tejero-, pero siempre se especuló con dos nombres: el general Fernando de Santiago y Díaz de Mendívil -que siempre lo negó- y el propio Armada. Hubo quien especuló, incluso, con el rey, pero aquello no era más que una locura producto de una mente enferma.

Por fin, Armada fue condenado a 30 años de cárcel por su participación en la intentona golpista, y luego amnistiado por el Gobierno socialista en 1988 por 'motivos de salud'. Se retiró entonces a su pazo de Santa Cruz de Ribadulla para cultivar camelias; cultivo del que hizo un próspero negocio. A veces recibía a periodistas, y concedía algunas entrevistas -como a nosotros, para el documental basado en nuestro libro-, peero siempre para negar la mayor: él -decía- no era el artífice del 23-F, ni era el 'Elefante Blanco', ni informó al Rey, ni entregó una lista de Gobierno a Tejero. En definitiva, que él era un santo varón golpeado por los vaivenes del destino...

Pero Armada no decía verdad. Le desmentía la propia sentencia del Tribunal Supremo, que le condenaba a 30 años de prisión como uno de los organizadores del 23-F. La sentencia podría ser más o menos discutible, pero Armada incurría en contradicciones flagrantes con respecto a lo escrito en su único publicado al respecto: "Al servicio de la Corona", que vio la luz en 1983. Ya el mismo título del libro es lo suficientemente expresivo sobre su participación en los hechos y por qué lo hizo: "Al servicio de la Corona", escribió.

Es cierto que Armada siempre guardó silencio sobre los aspectos más esenciales del 23-F, es cierto, sí, pero en su libro ofreció una cronología exacta de sus audiencias con el rey en los meses, semanas y días anteriores a la intentona golpista: día, lugar, hora de recibimiento y quién o quiénes se encontraban presentes o le sirvieron de introductores en la estancia del monarca. Y después de ofrecer esos datos, Armada pedía que cada uno sacara sus propias conclusiones.

Era Armada, por tanto, un artista del 'escapismo', porque en ese mismo libro se contradice en múltiples puntos. Por ejemplo, lo que escribe en el apartado "Comentarios punto por punto a la historia oficial del 23-F": "A nadie engañé. Ni a mis jefes, ni a mis compañeros, ni a Tejero. Está probado en múltiples declaraciones. Decir otra cosa será faltar a la verdad. Cuando una persona se equivoca, lo noble es rectificar. No se pueden mantener posturas con juicios graves para otros", y añadía seguidamente: "Por mi conducto, el rey no fue informado. No hubiera podido hacerlo, porque desconocía la operación. Yo sabía de la inquietud existente en el Ejército, pero no tenía noticias concretas de ninguna actividad subversiva y violenta. Yo no era responsable de la Información en el Estado Mayor del Ejército, pues ésta dependía directamente del teniente general Gabeiras. Pero sí advertí a mis superiores de esta inquietud, aunque afirmé que no había crispación".

Entonces, ¿en qué quedamos? si dice que no informó al rey, ¿por qué la mayor parte del libro "Al servicio de la Corona" lo dedica a relatar cuándo y cómo se produjeron sus encuentros con el rey en Zarzuela en los días previos al golpe? Es verdad, que se reserva el contenido de las conversaciones, pero pide al lector que 'extraiga consecuencias'. ¿Qué consecuencias, pues, habría que extraer?

De igual manera, Armada siempre negó ser el 'Elefante Blanco': "Nunca he sabido quién era el militar competente que tenía que llegar al Congreso. Creo que se han hecho demasiadas elucubraciones sobre ello. Lo único que queda bien claro es que yo no era el que esperaban. Fui al Congreso y no hizo ningún caso a mis razones el teniente coronel Tejero. Esto es un hecho; no una suposición", sostenía, y añadía luego "no propuse o presenté ninguna lista de gobierno. La decisión la tenían que tomar los diputados, después de retirada la fuerza. La conversación con el teniente coronel fue bastante larga. Tensa, pero correcta. Tejero estaba tranquilo y seguro de sí mismo. Los oficiales y guardias, atentos y disciplinados".

Pero los hechos contradicen a Armada: sí propuso una lista, como Tejero comentó por teléfono a García Carrés -fue grabado por la policía-, o como grabó la propia médico del Congreso, Carmen Echave, y le dio luego la cinta al entonces ministro del Interior, Juan José Rosón, o como fijó la propia sentencia del 23-F. Pero Armada siempre ha sostenido que "la propuesta que formulé a Tejero tenía tres partes: a) La retirada de los guardias. b) Dirigirme a los diputados para que ellos decidieran sobre la posibilidad de un nuevo gobierno, de acuerdo con la propuesta que Milans me había comunicado; con lo cual se devolvía la soberanía a la Cámara. Con la aceptación de esta propuesta volvíamos a la Constitución. c) Que había un avión dispuesto para que pudiese marcharse de España el propio Tejero y quien lo desease".

Y para aferrarse más a su versión, escribió que "el llamado 'gobierno Armada', ¿no resulta la más burda de las inocentadas? ¿Cómo se compagina la imagen de Armada, militar conservador y tradicional, con la propuesta de un gobierno de concentración, con participación de los comunistas? ¿Cómo se puede pensar en la formación de un gobierno, sin contar con los interesados?". Los 'interesados', desde luego, no debían estar en esos momentos en condición de confirmar que se habló con ellos.

Ha muerto Armada, y ha dejado sin despejar tras de sí uno de los más negros puntos de la historia contemporánea de España. Quienes lo conocían de verdad piensan que tiene papeles, documentos, memorias... Se llegó a decir que recibió un 'aviso' para que guardara silencio. Pero ahora ya está muerto. ¿Aparecerán esos papeles por fin? ¿Estarán en manos ya de alguna editorial?
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