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El poder del futbol doblegó al Congreso brasileño

Si quedaba alguna duda sobre el poder del futbol en Brasil, ahora ya no la hay: a raíz de las presiones de la Confederación Brasileña de Futbol (CBF), el Congreso brasileño decidió no investigar uno de los más grandes escándalos de la historia deportiva del país.

La idea de crear una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) sobre las sospechas de múltiples irregularidades en la asociación entre el popular club Corinthians y el grupo inversor británico MSI quedó sepultada este jueves, ante la masiva retirada de apoyo de legisladores presionados por la CBF.

La máxima entidad del futbol brasileño, presidida por Ricardo Teixeira, esgrimió un argumento irrespondible para muchos de los diputados y senadores: sostuvo que una investigación podría perjudicar las aspiraciones de sus estados a recibir partidos del Mundial de futbol de 2014, cuya organización fue adjudicada por la FIFA al país.

Nada menos que 18 ciudades brasileñas se postulan a ser subsedes del Mundial. De estas por lo menos seis quedarán excluidas, si la FIFA acepta la demanda de la CBF de realizar partidos en 12 ciudades.

La máxima entidad del futbol mundial, sin embargo, prefiere que la cita se realice en solamente ocho sedes. La disputa es dura, y para ganarla los políticos aceptan incluso ignorar el escándalo que involucra al segundo club de Brasil en popularidad, cuyos dirigentes están siendo investigados por la Justicia de Sao Paulo por sospechas de lavado de dinero y evasión de divisas y de impuestos, entre otros delitos.

Desde la semana pasada, decenas de diputados y senadores retiraron sus firmas del documento que solicitaba la creación de la CPI, para lo cual se requería el respaldo de 171 legisladores, por lo menos.

Cuando empezó la semana decisiva, el documento tenía 209 firmas. El jueves, al ser leído ante el Congreso, el número había bajado a 168, y la petición debió ser archivada.

Uno de los defensores de la investigación, el senador Álvaro Días, dijo que aún alimenta la esperanza de crear una CPI en la Cámara Alta, ya que allí sigue habiendo respaldo suficiente a la iniciativa: “Tengo que pensarlo”, afirmó el legislador, claramente preocupado por el riesgo de desistencias masivas también en el Senado.

El presidente de la CBF dejó en claro que su decisión de salir en defensa del Corinthians se debió principalmente al temor a que los legisladores utilizaran la CPI para investigar los gastos de la organización del Mundial de 2014.

“Eso, definitivamente, la FIFA no lo permitirá”, expresó Teixeira, en una entrevista concedida en Zúrich poco antes del anuncio oficial de Brasil como sede de la Copa de 2014.

En esa oportunidad, el dirigente se manifestó convencido de que la investigación sobre el Corinthians sería solamente una excusa para alcanzar a la CBF y a la comisión organizadora del Mundial.

“El proyecto final de ellos (los defensores de la CPI) es alcanzar a la Copa de 2014, saber cómo se va a gastar, cómo no se va a gastar, cómo será. Seamos muy objetivos. Es una iniciativa privada. Asimismo, eso definitivamente la FIFA no lo permitirá. No usen subterfugios para intentar afectar políticamente a la Copa de 2014″, expresó.

Teixeira es un antiguo adversario de las investigaciones legislativas. En 2001, fue un duro crítico de una CPI creada para investigar supuestas irregularidades en el futbol brasileño, que terminó con varias recomendaciones, pero sin acusaciones graves a dirigentes.

No obstante, las investigaciones legislativas contribuyeron a deteriorar las relaciones del presidente de la CBF con el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso.

Cuando la selección brasileña conquistó el “pentacampeonato” en el Mundial de Corea/Japón 2002, Teixeira resistió por un largo tiempo hasta aceptar que la delegación incluyera una escala en Brasilia a su regreso al país.

En las filas del Corinthians, la decisión del Congreso de archivar el pedido de CPI fue recibida casi con indiferencia. El club ya enfrenta una denuncia penal del Ministerio Público y su nuevo directorio, comandado por Andrés Sanches, realiza una investigación propia para intentar descubrir las dimensiones de los problemas dejados por el anterior presidente Alberto Dualib, autor del acuerdo con MSI, firmado en 2004.

En el año siguiente, comandado por los astros argentinos Carlos Tevez y Javier Mascherano -fichados por MSI-, el Corinthians se alzó con el título del Campeonato Brasileño, y su hinchada pudo festejar un sueño hecho realidad.

Pero luego empezó la pesadilla: se multiplicaron las denuncias según las cuales MSI estaría utilizando el club como fachada para el lavado de dinero, y que el verdadero dueño del grupo británico sería el magnate ruso Boris Berezovski, acusado en su país de irregularidades financieras.

A partir de ahí, la crisis se agudizó cada vez más. El Ministerio Público de Sao Paulo formalizó ante la Justicia las denuncias contra los dirigentes de Corinthians y de MSI, la asociación se deterioró, Tevez y Mascherano se marcharon a Inglaterra y, este año, el equipo lucha contra la amenaza de descenso a la segunda división.

En un panorama tan negativo, una investigación del Congreso no haría tanta diferencia.


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