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¿Sabe usted por qué el sistema educativo español falla?

¿Sabe usted por qué el sistema educativo español falla?

Hablamos con una de las creadoras de la Pedagogía Blanca, una empresa que está revolucionando la manera de formar padres y profesores.

martes 04 de febrero de 2014, 13:05h
 
¿Es nuestro sistema educativo un sistema obsoleto? ¿Por qué estamos a la cola en la lista con mejores resultados educativos? Hemos querido hablar con dos expertas en este tema, Mireia Long y Azucena Caballero, creadoras de la Pedagogía Blanca, una empresa de apenas dos años de existencia pero que ha crecido un 42% en el 2013 gracias a su sistema revolucionario en la pedagogía, una pedagogía blanca basada en el máximo respeto a los niños y que funciona. Trabajan especialmente impartiendo cursos (online) con padres pero, sobre todo, con educadores. Están siendo una gran revolución en las redes y crecen día a día. Actualmente son más de treinta expertos asociados a ellas.
¿Por qué falla el sistema educativo español? Long y Caballero lo tiene claro: "Los jóvenes, maestros, familias y sociedad son víctimas de un sistema educativo mal diseñado, obsoleto, variable, ideologizado y absurdo que tiene unos resultados vergonzosos: tasas de fracaso escolar y de paro juvenil altísimas unas cifras de analfabetismo funcional evidentes y sobre todo, una notable incapacidad de mantener a los estudiantes entusiasmados con su propio aprendizaje" Para ella la solución pasa por  "cambiar el sistema educativo español: facilitar el homeschooling, dar mayor libertad a los padres y cooperativas para crear centros educativos con pedagogías alternativas, reforzar a los maestros dándoles más autonomía" Y no sólo eso, añade, "apostar por la creatividad y el aprendizaje vivencial y significativo, eliminar la memorización y los exámenes, flexibilizar el curriculum, reducir radicalmente las ratios en vez de aumentarlas y dar un verdadero impulso a la educación emocional, la personalización y la atención a las necesidades individuales" 
Para ambas se falla fundamentalmente en la formación de los profesores, no de los alumnos porque "el sistema sigue exigiendo aprender sin placer y sin comprensión real. A un chico que no quiere aprender, que aborrece estudiar, que no entiende lo que estudia ni cree que valga para nada es muy difícil recuperarlo con este sistema memorístico y disfuncional que prioriza contenidos y no habilidades y talentos. Tampoco apoya realmente al alumno con altas capacidades o intereses especiales. Hay que mencionar que existe un 10% de superdotados en la población escolar y se calcula que el 80% terminarán en fracaso escolar. Es vergonzoso desperdiciar así su intelecto"
Tampoco el sistema es bueno para aquellos alumnos que tienen menores aptitudes por lo que sea. En este aspecto la creadora de la Pedagogía Blanca señala que "tampoco recibe verdadera atención personalizada el niño que  tiene dificultades reales de aprendizaje o necesita aprender de manera más activa. Terminará etiquetado con algún trastorno o provocándoselo el propio sistema inmovilista, pero sin darle un apoyo real adaptando el aprendizaje a sus necesidades" Principales fallos en el sistema educativo español:
En Infantil: separación temprana de sus figuras de apego, mala adaptación, fichas interminables y obligación de normas que impiden al niño su actividad natural de juego, movimiento y experimentación.
En Primaria: memorización y estandarización, deberes y más deberes, exámenes que no valoran la creatividad y la curiosidad y sí la capacidad de estudiar exactamente lo que pone en el libro. Y eso sí, muchos castigos como si los castigos fueran a despertar su amor al saber.
Y así, llegarán a Secundaria hartos, forzados a seguir poniendo horas a aprender lo que otros exigen necesario y sin capacidad de preguntarse sobre ellos mismos, sin tiempo libre, agotados y sin capacidad de pensamiento crítico. Por supuesto hay alumnos que mantienen la pasión y la capacidad de investigación y maestros con una enorme vocación dispuestos a seguir dándoles a los niños las herramientas para aprender a pensar. Pero con un currículo cerrado, contenidos prescriptivos, homogeneidad y valoración de resultados en exámenes memorísticos, con la amenaza siempre de los suspensos y la Selectividad, bien difícil lo tienen los que quieren un cambio del paradigma. ¿Qué habría qué hacer? ¿Qué mejoras serían útiles?
 
·         Una renovación total del concepto de enseñanza y de organización de esta. Un aprendizaje vivencial, creativo, diverso y con mucha mayor flexibilidad es lo necesario.
 
·         Mayor autonomía del maestro y una mejor educación emocional de los profesionales que entiendan que lo que cuenta no es que el niño esté callado, sino que sienta pasión por lo que va a aprender y que se le permita trabajar con la idea de que no todos deben aprender lo mismo a la vez.
 
·         Fomento por el placer por leer, cada uno a su ritmo. La que ofreciera una verdadera enseñanza personalizada, orientada a las áreas de interés del alumno y a sus necesidades reales. La que aprovechara las horas lectivas y no precisara dos o tres horas de trabajo adicional en casa. La que permitiera aprender sin memorizar libros de texto. La que consiguiera que los niños disfrutaran aprendiendo y lo hicieran, sobre todo, mediante la experimentación, la vida y el juego.
·         Aprender de los sistemas alternativos, analizando las ventajas con las que trabajan y escuchar a los grandes expertos que opinan que el sistema educativo es obsoleto y está acabado. 
·         Preparación continúa de los maestros, clases reducidas y un concepto el éxito educativo que no se midiera en exámenes memorísticos sino en el conocimiento diario. No más horas de clase, sino mejores clases. No más autoridad del maestro, sino más respeto por el saber y sus trabajadores.
·         Respeto a sus procesos madurativos, fomentando su curiosidad natural, su espíritu crítico y su creatividad.
·         Enseñanza también para padres y educadores que solamente al ser capaces de liberarse de sus ideas erróneas pueden recuperar la confianza en el proceso natural del aprendizaje.
·         El niño nace dotado de grandes capacidades, de inteligencias múltiples y de un deseo enorme por aprender. Pero esto puede torcerse si dañamos sus emociones, si chantajeamos, si valoramos resultados estandarizados.  
Mireia Long y Azucena Caballero concluyen con que "en la Pedagogía Blanca creemos que un cambio del paradigma educativo es indispensable y que son los padres y educadores los que pueden realizarlo, impulsando cambios reales en sus aulas y hogares, sin esperar a que los legisladores les den permiso, empoderados de su propia responsabilidad como educadores, creemos que los castigos son antipedagógicos y que deben usarse otras herramientas para ayudar a que los niños se relacionen respetuosamente y aprendan. Además, es que los niños deben ser respetados en su ritmo de aprendizaje y sus intereses, siendo contraproducente obligarles a leer o escribir de forma prematura o haciendo que todos deban leer los mismos libros"
 
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