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Mujeres: manual de instrucciones (el libro definitivo)

jueves 27 de febrero de 2014, 17:59h

 

 

Imaginen ustedes que un buen día se van a dar un paseo y entran en una librería de esas grandes  para ver las novedades. De repente, en una estantería destacada y magníficamente colocada para que se vea bien, la última novedad editorial. Y se encuentran con esto:

 

PD. Es un fotomontaje que me acabo de inventar.

 

¿Imaginan ustedes las reacciones? Yo, perfectamente. Sin embargo a nadie se le ha ocurrido la "brillante" idea de hacer semejante libro. Pero a alguien sí se le ha ocurrido hacer este:

 

  

Es lo mismo pero cambiamos mujeres por niños. ¿Y saben ustedes qué pasa? Pues que no pasa nada. Y precisamente eso es lo grave. Que poca gente ve la diferencia. Los niños, a pesar de los sesudos debates, a pesar de que salen cada día nuevas teorías que propugnan un entendimiento muchísimo más humano hacia ellos, siguen siendo, de manera inconsciente, una parte de la sociedad que molesta, una parte de la sociedad a la que hay que dominar en lugar de educar, de enseñar.

Los libros de instrucciones son para las cosas: para una lavadora, para un frigorífico, para un DVD. Porque uno no se sienta delante de la tele y le pregunta: Dime una cosita, maja, ¿cómo hago para que programes la primera en el botón 1, la segunda en el 2, antena 3 en el 3...?No, uno no dialoga con una tele. Por eso las teles traen libros de instrucciones. Porque son CO-SAS.

No me importa que este escrito parezca el discurso de Barrio Sésamo: Esto es arriba, Blas, esto es abajo. Parece algo obvio pero no lo es. Manual de instrucciones para niños. Hagan ustedes uno para, como he dicho anteriormente, mujeres. O para gays, o para negros, o para gitanos, colectivos de gente perseguidos hasta hace poco por buena parte de la sociedad. Háganlo y verán cómo se les echan encima los que los defienden ¡y con razón!

Pero, ¿quién defiende a los niños? En esta sociedad pocos. Se les defiende de las cosas obvias, de la pobreza, de la pederastia, del abandono. Pero pocos defendemos esa forma sutil de desprecio que usted puede oír a menudo. Les cito unas cuantas ya verá cómo les suena.

-Este niño está muy consentido, dale una buena bofetada y verás qué rápido se le pasa

-Como no quiere dormir sola llora y se provoca el vómito. Es una manipuladora

-Tiene mucha tontería encima que se la quitaba yo con un par de semanas a raya

-Tiene una mamitis insoportable, la pobre madre no puede hacer nada sin él porque se pone a llorar enseguida (el de la mamitis tiene 9 meses no 50 años)

-Es una actriz de mucho cuidado. Llora enseguida por todo

-Está muy mal educado, no quiere dar besos a nadie que no conoce

-Es un manipulador nato. Tiene a sus padres totalmente abducidos. El manipulador en cuestión tiene 2 años y lleva pañales. A duras penas sabe dónde tiene su nariz.

¿Les suenan esas frases? Bien, pues cámbienlas ustedes por mujeres. Cambien al niño por una mujer y verán qué poco les gusta y cómo les chirría.

Sí, ya sé que los niños son pequeños y hay que educarlos. Pero precisamente porque son pequeños (más indefensos) y porque hay que educarlos se les debe tratar con respeto. Con el mismo e idéntico respeto que se merece cualquier ser humano, más cuando no ha cometido ninguna falta puesto que es un inocente. Claro que si desde pequeños andamos a leches, a gritos, con amenazas, con un manual de instrucciones para adiestrarlos, entonces, ¿qué queremos que sean en un futuro? ¿De verdad que no somos capaces de educar desde la paciencia y el amor? ¿Desde el respeto hacia esa personita que no por ser más pequeña tiene menos derechos? ¿En serio se cree la gente que son el enemigo a domar? Cada día entiendo menos este mundo "civilizado"

Tantos aparatos para tenerlos sujetos, para que miren la tele, para que no molesten. Y cada vez menos padres tirados en el suelo jugando con un simple coche a hacer brooom brooooom. Niños rodeados de juguetes carísimos y poco entendidos, considerados como objetos a los que hay que manejar con un libro de instrucciones.

De 0 a 5 años que es la etapa más importante de cara a un futuro dentro de la concepción de la personalidad de un ser humano, los niños son pura bondad, son pura inocencia. Lo puede ver usted en sus ojos que no mienten. Se lo creen todo. Incluso se creen que son malos si un adulto se lo dice. Son sinceros, de una bondad infinita, actúan por imitación, son deliciosamente dependiente para ser en un futuro independientes y seguros. Te quieren porque sí, porque tú los quieres a ellos.

¿Saben ustedes por qué los niños prefieren jugar con sus padres a jugar con un juguete? Porque dan lo mejor de sí mismos. Porque son auténticos, son geniales, creativos, lindos, ricos, buenos, son lo mejor de la sociedad. Vienen limpios, sin dobleces, sin maldades. Los adultos y la sociedad cada vez más enferma son quienes se encargan de estropearlos.

Un niño ve un mendigo y se acerca a ver qué le pasa. Dejará de hacerlo en el momento que el adulto le diga: ¡Cuidado, no te acerques que tiene piojos! Se han hecho muchos estudios con niños muy pequeños y se ha comprobado que son solidarios por naturaleza, que son capaces de sentir compasión y empatía por alguien que lo pasa mal.

No sé por qué ese afán por domarlos, por conseguir que sean sumisos que hagan lo que yo digo porque yo lo digo y punto. Por eso este libro tiene muchas papeletas para triunfar. Porque lo que triunfa es la conciencia colectiva de que a los niños hay que domarlos, como si fueran animales. 

Manual de instrucciones para niños. Además, el definitivo. Soberbia es poco.

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