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Sebastiao Salgado y su carta de amor a la Tierra

lunes 21 de abril de 2014, 11:46h
Las pupilas del espectador brincan como conejos ante la excepcional exposición del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado, que se exhibe en CaixaForum Madrid hasta el próximo 4 de mayo.
Con el título de Génesis, Salgado nos invita a sumergirnos en su viaje de 8 años de duración. De 2004 a 2012, el fotógrafo realizó un total de 32 viajes. La exposición está divida en 5 secciones: «La Antártida y los confines del sur» que incluye, entre otros lugares, Georgia del Sur y las Malvinas. A «Los santuarios» pertenecen las islas Galápagos, Madagascar e Indonesia. En «África» se integra el delta del Okavango en Botsuana y el parque de Virunga, en la triple frontera entre el Congo, Ruanda y Uganda. «Las tierras del norte» nos delita con los paisajes de Alaska y de la meseta del Colorado (EE.UU). En el sur «La Amazonia y el pantanal» reflejan la confluencia de los ríos Negro y Solimóes en Manaos, los parques de Canaima (Venezuela) y Xingú (Brasil), y el pantanal, el mayor humedal del mundo, a caballo entre Brasil, Bolivia y Paraguay.
 
El destino de su primer viaje fue las islas Galápagos. Lo comenzó en este lugar porque, según declaró, fue a estas islas para intentar entender el mundo como, en su día, lo hizo Darwin en su viaje transoceánico en el Beagle. Salgado comenzó fotografiando una gigantesca tortuga. Sintió que ella se interesaba por él tanto como él por ella. Ahí se dio cuenta de que tenía que fotografiar animales, para volver a sus orígenes como homo sapiens: "soy un animal, no soy otra cosa que un animal", concluyó Salgado.

La idea del proyecto surgió cuando el fotógrafo participó en la reforestación de un bosque en Brasil, según ha contado Lelia Wanik Salgado, comisaria de la muestra y esposa del artista. Salgado, un hombre con una alta conciencia social y medioambiental,  fundó en Brasil el Instituto Terra con el fin de reforestar una propiedad rural de 700 hectáreas, tras regresar a su tierra natal a finales de la década de 1990. Porque como bien Salgado dijo: "Cada vez que se planta un árbol, el futuro de nuestro planeta respira un poco mejor".

En la exposición se exhiben 245 fotografías en blanco y negro. En estas imágenes, Salgado demuestra su enorme dominio de la monocromía, alcanzando el nivel de maestría de Ansel Adams.  Características como la variedad tonal que hay en sus fotografías y el contraste entre luz y oscuridad nos recuerdan a las maravillosas pinturas de Rembrandt y de Georges de La Tour.

En el aspecto técnico, es un placer que se pueda apreciar el cambio que se da en sus fotografías, al pasar del sistema analógico al digital. En la sección "Antártida y los confines del sur" es en el único momento en el que podemos disfrutar de su fotografía analógica, donde el grano fotográfico aporta gran sugerencia a la imagen. Es lógico que por la complicación que supone viajar de un lugar a otro con cientos de carretes, Salgado tuviera que renunciar a la fotografía tradicional y decantarse por el sistema digital.

Entre tantas maravillas expuestas, recomiendo estas cinco fotografías:

1. Crías de elefante marino antártico (Mirounga leonina) en la bahía de San Andrés. Georgia del Sur. 2009.



Hay que ser un gran maestro - y también tener suerte - para captar este preciso instante. Tras visitar esta exposición, salta a la vista, que a no pocos animales les gusta posar ante la cámara. Parecen ser conscientes de la situación y, en muchos casos, posan para el fotógrafo con la misma profesionalidad con la que lo haría un ser humano.

2. Las mursis y las surmas son las últimas mujeres del mundo que llevan platos en los labios. - Poblado mursi de Dargui. Parque Nacional de Mago, cerca de Jinka. Etiopía. 2007.



Impacta la costumbre de estas tribus, cuyas mujeres se nos presentan con platos colgando de la boca, tan inusual en la historia de la humanidad. Tres círculos centrales (vasija, cabeza y plato) componen la imagen con una simetría exquisita.

3. Los intérpretes que dan vida a los hombres de barro son de las figuras más impresionantes del imaginativo mundo de las Tierras Altas. - Paya. Tierras Altas Occidentales. Papúa Nueva Guinea. 2008.



Podría ser perfectamente el escenario de una película de ciencia ficción. Sin embargo, se trata de una realidad de Nueva Guinea, donde esta tribu, que habita en las montañas del valle de Waghi, se enmascara para conmemorar el triunfo que tuvieron en la guerra con una tribu vecina, pues gracias a ir vestidos de esta forma espantaron a sus enemigos.


4. La corteza de baiko talado se corta en tiras que se sumergen en agua y se aporrean con un mazo para machacar las fibras y confeccionar el taparrabos que llevan los hombres, llamado kabit. - Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia- 2008.



Frescura y tranquilidad destacan en esta imagen. Esta es de las pocas fotografías de Salgado en las que el fondo carece de elementos, mostrando tan sólo un simple degradado que hace que las dos figuras principales asuman todo el protagonismo.

5. Las mujeres de la aldea zo´é de Towari Ypy son de las muchas que utilizan el fruto rojo del achiote (Bixa orellana) para pintarse el cuerpo. También se emplea en la cocina. - Pará. Brasil. 2009.



Esta fotografía - de composición realmente brillante - destaca por su infinita ternura y sensualidad. Estas 10 mujeres, que utilizan frutos de la naturaleza para pintarse el cuerpo, nos muestran un modo diferente de concebir el body-art. 

Esta bellísima exposición, que tanto éxito de público y crítica ha tenido ya en Brasil, Reino Unido, Canadá, Francia e Italia y ahora está teniendo en España,  es una toma de conciencia sobre el mundo natural. Sebastiao Salgado ensalza la grandiosa maravilla que es la Tierrra pero no deja de advertirnos que es, a la vez, un planeta de  una enorme fragilidad. Y, por tanto, es deber de todos esforzarnos por conservar  nuestro planeta.  
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