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Juntos pero no revueltos

Juntos pero no revueltos

lunes 12 de mayo de 2014, 12:08h

Las, para muchos, sorprendentes declaraciones de Felipe González en un conocido programa de televisión, en torno a sentirse partidario de una gran coalición entre los dos grandes partidos políticos de nuestro país, PP y PSOE, han levantado la suficiente polvareda como para que se desborden ríos de tinta y tengamos una semana cargadita de declaraciones y replicas en torno a una cuestión que es más vieja que el hilo negro. Lo único que ha hecho Felipe es poner en valor la imperiosa necesidad que tiene España de aparcar los viejos discursos de postguerra y avanzar unidos en este mundo convulso que tanto ha cambiado en los últimos años, y sobre todo tratar de frenar la huida de votantes, tanto de uno como de otro partido, hacia el maremágnum de ideas que surgen ante la falta de liderazgos y programas efectivos que luchen contra lo que importa a los españoles.

Si alguien ha dejado su huella en la historia de España como político y estadista, ese es Felipe González, por lo tanto, y aunque de vez en cuando haga declaraciones y afirmaciones que nos puedan parecer descabelladas, se le reconoce y tiene la suficiente entidad como para saber de lo que habla. Y lo que viene a proponer para España, no es más ni menos que lo que han hecho países como Alemania, del que tanto tenemos que aprender, donde los democristianos de Merkel gobiernan con los socialdemócratas.

Cuando Felipe propone un pacto entre PP-PSOE, no se está saliendo de lo racional, otra cosa es que nos lo quieran pintar de esa manera. Para los que tenemos ya unos años y hemos vivido lo suficiente en política, y alrededor de ella, la propuesta del expresidente no nos pilla de sorpresa lo más mínimo. Felipe lo que propone, a unos y a otros, es coherencia ante una situación mundial que necesita de unos políticos creíbles en el marco de la Unión Europea y que al mismo tiempo, lo sean para los propios españoles. Estratégicamente hablando, una gran coalición de centro, podría reunir distintos sentimientos políticos que frenasen avances independentistas, que impidieran la proliferación de partidos enanos que emergen cuando los grandes empiezan a perder fuerza.

Las voces de esa unión de hecho, se escuchan hace tiempo por mentideros y redes sociales, en pancartas y discursos de todo tipo. Por mucho que se empeñen los mitineros de turno en alentar a las masas con aquello de la izquierda y la derecha, a nadie se le escapa que esas expresiones no dejan de ser más que un reclamo populista para atraer nostálgicos de una u otra causa, mientras en privado todos comparten mesa y mantel, por no ser más explícito. Los españoles hace tiempo que han unido en santo matrimonio todos los males de nuestra sociedad, con las decisiones y actuaciones de los dos grandes partidos que gobiernan España, por parcelas.

Felipe González lo que propone, a mi juicio, es estabilidad democrática, es coherencia, pero sobre todo, es la visión de futuro de un hombre que entiende como pocos la idea de España y nuestra situación en el contexto europeo. Lo que afirma en esa entrevista González es la opinión de muchos ciudadanos, que se alejan de la política o disienten de ella, en el sentido de que culpabilizan de la crisis económica y política tanto a unos como a otros. Responsabilizan a ambos partidos políticos de la corrupción, de la falta de apoyo a los ciudadanos frente a la masacre que hacen los bancos con las familias y con las empresas.

El tema de actualidad que nos ha servido Felipe González abre las puertas para dispersar aún más la intención de voto de los españoles ante los próximos comicios europeos, donde se prevé una fuerte abstención, como castigo a las políticas de recortes que se están llevando a cabo. Para Felipe la situación es tan crítica, que no sólo nos jugamos en estas elecciones al Parlamente Europeo el que gane uno u otro partido, sino la pervivencia como país en un entorno que cada vez se nos plantea más hostil, por lo que afirma: "No comprenden que las elecciones europeas tienen desde punto de vista de futuro más importancia que las internas, porque es el primer paso para cambiar relaciones de fuerza hacia políticas activas capaces de generar empleo". "Si no corregimos las políticas y recuperamos la dimensión solidaria de Europa, ganarán los antieuropeístas y lo pondrán peor para todos".

Ismael Álvarez de Toledo

Escritor y periodista

http://www.ismaelalvarezdetoledo.com

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