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'Lágrimas de cocodrilo': Libros atrasados

'Lágrimas de cocodrilo': Libros atrasados

viernes 26 de septiembre de 2014, 20:15h
Esta semana tengo una duda: hablar de mujeres o....o de obispos? Casi mejor de mujeres, no? Con algunos obispos habría que practicar el ostracismo, que debería entrar en el código penal como en el latino, y como entra -normalmente, por otras razones, por ejemplo, la pobreza repentina- en las costumbres sociales. Y ya. Por mí, el de Alcalá, en el ostracismo. 


Pero las mujeres tenemos una semana estupenda. El que el gobierno haya reconocido que se había pasado muchos pueblos hacia el pasadísimo con su proyecto de anulación de las libertades reproductivas actualmente vigente, y que la población no quería ese cambio reaccionario, que, efectivamente, tiene un importante rechazo por parte de la sociedad, ha sido un paso importante.  Vamos, que esa batalla la hemos ganado. Que quedan otras, que no se enmiendan y se sostienen, y que habrá que ir a por ellas. Bueno, anima ganar algunas. Así que mi columna de hoy va de homenaje a las mujeres, y tiro de lecturas de este verano y de alguna novedad del otoño recién estrenado: por ejemplo, el libro póstumo de Ana María Matute, Demonios familiares, que acaba de publicar Destino. Es una novela inconclusa, cortada por la muerte de su autora, el pasado 25 de junio, y aunque me parece un poco....apresurada su publicación, tiene mucho de la frescura de la primera redacción, y más con el estilo límpido de Matute. Con un prólogo de Pere Gimferrer, y una nota epilogal de Maria Paz Ortuño -que ha fijado el texto- tiene, en su inacabamiento algo de tan vida misma..... ¿Por qué las novelas deben comenzar y terminar, si la vida nace y no se sabe lo que dura? ¿No dejamos nuestras vidas, todos y todas, a medio camino, por mayores que seamos? La propia Ana María, esa mujer estupenda, no está para acabar su novela..... que nunca terminaremos de leer.... Ah, va de 1936, convento quemado, ruralidad y guerra y amor...


El movimiento de las estrellas, de Amy Brill, que publicó la primavera pasada Alianza Editorial, es un novelón estupendo que cuenta una aventura de mujer en pos de la excelencia. Basada el personaje de Maria Mitchell, la primera astrónoma profesional de los Estados Unidos -y supongo que vale decir, en fin- la novela ocurre en pleno siglo XIX, en medio de una comunidad bastante cerril, y el retrato de ese mundo y también del carácter de la prota, Hannah, es una pura metáfora del difícil camino de las mujeres en el mundo de la ciencia. Y en los demás mundos, vaya. Que som histporias que hay que contar, para hacer visible esta lucha continua. Con la inclusión de un marino negro -que no sé si estaba en la biografía de Mitchell- el gran fresco de costumbres y también de conflictos, se agudiza.... Y la prosa la garantiza, además de la autora, la traducción del excelente escritor Mariano Antolín Rato.


Y como me parece absolutamente oportuna, les voy a sugerir la lectura de Nadie sabe de nosotros, de la italiana Simona Sparaco, discípula de Alessandro Baricco, que publicó Salamandra a finales del curso pasado. Una novela que va de la interrupción del embarazo por malformación grave del feto, desde la perspectiva de la gestante, y de la que dice Il Foglio: "Aunque no lo parezca, es una novela política que habla francamente de una tragedia que viven numerosas mujeres en silencio, con vergüenza y sentimiento de culpa". Porque oyendo a algunos, parecería que no es una tragedia. Y lo es. Pero no podemos, nadie puede, sobrepenarlo.


Una última reflexión, antes de irme a seguir leyendo el libro de Alain Finkielkraut, la Identidad desdichada, (Alianza) del que les hablaré pronto, y antes de conseguir la novela de Javier Marías, Así empieza lo malo, que estos días ha puesto a la venta Alfaguara, y que es una de las novedades esperadas para la rentrée. Pero la reflexión va de la duración de los libros: que, como todos los autores saben, tienen vocación de eternos, aunque desaparezcan de las librerías en el tiempo de un suspiro. Los lectores también lo sabemos. Y lo cierto es que el tiempo es relativo, flexible y.... por qué no hablar de alguno aparecido hace unos meses? Pues eso. 
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