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Personas dependientes, 23 horas de cruel soledad

Personas dependientes, 23 horas de cruel soledad

viernes 03 de octubre de 2014, 11:32h

Son muchas las personas, por distintos y diversos motivos, que a lo largo de sus vidas atraviesan por una situación de soledad, Una situación que a veces se busca por necesidad, pero que en la mayoría de los casos se cuela en nuestros corazones sin haber sido invitada.

Las personas, al menos bajo mi punto de vista, estamos concebidas para vivir en convivencia con nuestros semejantes, de ahí, la importancia que le damos al hecho de no querer estar solos. Y esto se acrecienta más todavía, como es en mi caso, cuando se cree firmemente en la familia.

Sin embargo, hay un sector de la población, al cual denominamos personas en situación de dependencia, que padece una cruel soledad, impuesta, curiosamente, por aquellos que tienen los mecanismos suficientes para, al menos, aliviar dicho sufrimiento, es decir, el Estado. Pero no solo crueldad, sino que están sometidas (al igual que muchas mujeres lo están por esos que técnicamente denominan maltratadores, aunque a mi y por expresarlo de forma suave califico de mal nacidos pega mujeres) a un maltrato, en este caso psicológico.

La ayuda a domicilio, servicio que reciben muchas de estas personas, sirve para cubrir las necesidades más básicas de la vida cotidiana, pero también es un elemento fundamental para que las personas en situación de dependencia no se sientan, al menos durante el tiempo que se les presta el servicio, solas y desamparadas, o peor aun, como algo a lo que hay que dar de comer y asear olvidando algo tan vital como es el que se sientan personas. Por supuesto, con esto no quiero dar a entender que los trabajadores del sector no cumplan con su labor, ni mucho menos, sino que hago referencia al ridículo tiempo que se les dedica a través de la ayuda a domicilio.

El actual gobierno del Partido Popular afirma ser sensible con estas situaciones, cuestión a la cual solo puedo decir "ja, ja y más ja", ya que durante su mandato, las ya de por si escasas horas que se les dedicaba a estas personas en situación de dependencia, han pasado de ridículas a insultantes, o lo que es lo mismo, a tratarlas como objetos que hay que tener limpitos y curiosos en un rincón de la casa, obviando que son personas que necesitan sentirse como tales y donde es fundamental que se les dedique el tiempo necesario para que no se sientan, como decía anteriormente, agredidos psicológicamente. Y si alguien tiene dudas al respecto que haga el esfuerzo, por difícil que padezca, de ponerse por un momento en la situación de una persona en situación de dependencia que, en muchos casos, se pasa 23 horas al día bajo la exclusiva tutela de Dios y que, durante la otra hora que queda para completar las 24 de las que consta un día, ve y siente como esos 60 minutos pasan a la velocidad de la luz. Eso si, domingos y festivos, como diría la diputada popular hija de Fabra, que se jodan y que el poder celestial les atienda.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y la de los datos es contundente e indiscutible. Desde diciembre de 2013 las horas en ayuda a domicilio se han visto reducidas de forma considerable, demostrando "la gran sensibilidad de la que presume el partido popular", sensibilidad, por supuesto, que empresas de ayuda a domicilio de presuntos amiguetes disfrutaran plenamente, cuestión que refleja claramente como se está repartiendo el tan ansiado pastel de la dependencia. Y esto nos lleva a la solución de la siguiente pregunta: ¿por qué están acribillando a la importante e imprescindible figura del cuidador en el entorno familiar?. Por mi parte está muy claro... "no somos la guinda deseada para el interés de muchos bolsillos".

Pero como decía las cifras nos desvelan la realidad, donde los grandes dependientes acogidos al servicio de ayuda a domicilio han pasado de 55 horas mínimas y 90 máximas a tener, desde diciembre de 2013, 46 mínimas y 70 máximas. También los dependientes severos han visto reducido este servicio, pasando de 30 horas mínimas y 55 máximas a 21 horas mínimas y 45 máximas. En este punto cabría destacar que en un servicio de 1 hora diaria solamente el trabajador está con la persona en situación de dependencia 50 minutos, ya que por contrato tienen establecido que estos diez minutos lo pierden por el traslado del trabajador. Y aquí se vuelve a demostrar la gran sensibilidad del gobierno, eso si, siempre a favor de esos que se lucran a través de las enfermedades de los demás.

Si a toda esta situación le añadimos que el servicio de ayuda a domicilio es un servicio que tiene copago, y que el mismo se incrementó un 50% en 2013, la expresión "que se jodan", que comenté anteriormente, es una cruel realidad. Sin olvidar, que la intimidad de estas personas tampoco es importante para este gobierno y estas empresas, ya que en la actualidad el cambio continuo de trabajador para el servicio de ayuda a domicilio es constante, lo cual nos puede llevar a pensar que en lugar de con personas se creen que están tratando con ganado.

Solamente, en algunos casos, son algunos familiares, amigos y vecinos los que apaciguan esta cruel soledad, donde las personas, tal y como nos tiene acostumbrados el actual gobierno, son las que si están a la altura de las circunstancias dejando en evidencia un Estado que solo se preocupa, entre otros, por aquellos que nos han llevado a una ruina social, donde el decir "aguanta Luis y se fuerte" nos constata la soledad que muchas personas decentes en este país están padeciendo a cambio del apoyo y palmaditas que reciben muchas de las sanguijuelas que nos rodean.

"He sentido como unos dedos largos y helados acariciaban suavemente mi corazón, he sentido su beso de escarcha, he visto la soledad"

Enrique Rivas Díaz

Portavoz de la Plataforma en defensa de la Ley de Dependencia en CLM

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