www.diariocritico.com
'El juego del amor y del azar', de Marivaux, una delicatessen teatral presentada por Flotats en el María Guerrero

'El juego del amor y del azar', de Marivaux, una delicatessen teatral presentada por Flotats en el María Guerrero

martes 11 de noviembre de 2014, 17:18h
Marivaux es como todo el mundo conoce al  extraordinario dramaturgo francés del siglo XVIII Pierre Carlet de Chamblain de Marivaux (1688-1763). Además de dramaturgo, fue un buen novelista que, tanto en unas como en otras piezas literarias, infería a sus personajes un tratamiento más emocional que intelectual, hasta el punto de que el término francés 'marivaudage' (coqueteo ligero e ingenioso) tiene su origen en su peculiar estilo narrativo. 

Entre nosotros, dos de sus comedias han alcanzado la máxima popularidad: 'El juego del amor y del azar' (1730), que ahora nos presenta el actor y director Josep María Flotats en el Teatro María Guerrero de Madrid, y 'El legado' (1736). 

En efecto, Josep María Flotats ha llevado al escenario del María Guerrero una versión cuidadísima de 'El juego del amor y del azar', llena de refinamiento verbal y dramatúrgico, que hacen de la obra de Marivaux una verdadera delicia desde que se abre el telón hasta que, aproximadamente dos horas después, y en tres actos que se suceden sin interrupción, desfilan delante del espectador tanto los acontecimientos, como el entorno en donde se representa la historia de enredos y equívocos que escribió el dramaturgo francés.

Orgón, un hacendado del  Siglo de las Luces, quiere casar a su hija Silvia con Dorante, hijo de un viejo amigo. A Silvia no le gusta nada  la intención inicial de su padre, y le propone  un cambio de papeles con su criada Lisette. Dorante, por su parte, ha tenido la misma idea, y se hace pasar por criado, con el nombre de Bourguignon, mientras que Arlequín, su sirviente, ocupa su lugar. Orgón y su hijo Mario están al tanto de  las intenciones de los dos precavidos amantes y deciden limitarse a observar, por diversión o por precaución, a los cuatro jóvenes, que viven la voluntaria aventura  en una confusión creciente al ver cómo se van desarrollando los acontecimientos que, finalmente, decantan a cada uno de ellos a enamorarse del personaje oculto tras  sus  equívocas vestimentas.

Como si de una Comedia del Arte se tratase, Marivaux propone en esta obra un juego de disfraces que obliga a las dos parejas implicadas a poner en lucha su corazón y su razón. Finalmente, el corazón hace posible que cada mochuelo ocupe su olivo, y que los criados se enamoren entre sí,  y también los  señores,  aunque estos últimos complicándose bastante más, con intrincadas pruebas y requiebros verbales. 

Todo sucede en una sublime escenografía, ideada por Ezio Frigerio, que representa un tupido bosque, ya entrada la primavera, en donde conviven árboles "reales" con un telón pintado que reproduce un verdadero  jardín dieciochesco. Delante, una balaustrada de piedra clara, con unas pequeñas  escaleras, que es por donde discurren durante toda la obra  los personajes. Una luz verde pálido de Albert Faura, crea una verdadera ilusión de que el sol atraviesa la última niebla de  un amanecer idílico en la campiña francesa. Y, para completar el cuadro, Franca Squarciapino ha diseñado un vestuario primoroso que contribuye aún más a transportar al espectador al siglo XVIII francés. 

Como Flotats fue cocinero antes que fraile, ha hecho una magnífica  selección de actores que, de forma general, encajan en su papel  como un zapato en su horma: Vicky Luengo (Silvia); Bernat Quintana (Dorante); Álex Casanovas (Orgón); Enric Cambray (Mario, hermano de Silvia); Mar Ulldemolins (quien borda una Lisette pícara y graciosa), y Rubén de Eguía (Arlequín). 

La claridad en la dicción, la gracia y el donaire en los movimientos, la gestualidad de todos los actores, el espacio sonoro (cantos de aves   primorosas, ladrido de los perros que avisan de la llegada de nuevos  personajes  que están fuera de escena, el clavicémbalo...),  perfectamente coordinados por la sensibilidad de Flotats, vuelven a   demostrarnos que el  actor y director catalán es todo un genio del teatro.  Lo malo es que solo podrá comprobarlo, en el María Guerrero, hasta el 23 de noviembre, fecha en la que terminan  las representaciones de "El juego del amor y del azar".
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios