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Cuando los iconos caen

Cuando los iconos caen

jueves 13 de noviembre de 2014, 18:46h
Cuando quienes han sido referentes son víctimas de sus imposturas, cuando comprobamos la distancia entre lo que decían y lo que de verdad hacían, cuando nos sentimos engañados por quienes debían darnos seguridad es cuando llega la sensación terrible de estar apoyados en un castillo de naipes. Todo se cae porque los iconos, cada uno en su posición ideológica, en sus distintas responsabilidades, que en su momento fueron dignos de ser escuchados, también van cayendo como si de la famosa novela "Los Diez Negritos" se tratara.

Cuando los iconos caen, se instala un profundo descreimiento, la gente, con toda razón, se irrita y surgen arrebatos de afanes de justicia popular. "Todos a la cárcel" se escucha decir con demasiada frecuencia. Y digo "demasiada" porque ocurre que si los fallos de los tribunales no se ajustan al sentimiento de indignación resulta que no es Justicia y sin Justicia de verdad y con todas las garantías lo primero que sale andando es, nada menos, que la libertad entendida en su más profundo sentido.


Entre nosotros, son muchos los iconos caídos. La lista no es pequeña y desde ayer por la tarde iconos socialistas como Chaves y Griñán se encuentran en posición menos cómoda que hace unas semanas. El Supremo ha decidido abrir causa contra ambos ex presidentes de la Junta de Andalucía. Un mal trago para los socialistas, como lo fue para el PP la tarjeta de Rato o para CiU la "confesión" de Pujol.


Chaves y Griñán serán investigados por prevaricación y malversación por el escándalo de los ERES. Susana Díaz y Pedro Sánchez ya han señalado que tanto ellos, como los otros tres aforados --Gaspar Zarrias, Mar Moreno y José Antonio Viera, pueden verse despojados de sus escaños. Pero ¿se atreverá Pedro Sánchez, llegado al caso, a la expulsión fulminante como hizo con los dieciséis militantes titulares de las famosas y lamentables tarjetas opacas de Caja Madrid?. Esta por ver.

No creo que Artur Mas haya sido nunca icono de nada y menos ahora que pese a su casi permanente sonrisa se sabe en manos de ERC, salvo, claro esta que llegue a un acuerdo con los socialistas de Iceta que con Susana Díaz han topado: ni nación! ni cupo. Todo un laberinto para un Artur Mas que ahora y de manera inexplicable se siente triunfador. Triunfador ¿de qué?. No es triunfador de nada porque el proceso de "participación ciudadana" del pasado día 9 fue una Diada más pero diversificada en colas y a la sombra de ello, ya por la noche del propio Domingo, cogió la bandera en forma de rueda de prensa para reírse, para mofarse, para retar, no ya al Gobierno, sino al propio Estado que es anterior y está muy por encima de cualquier Ejecutivo.


Utilizar millones de euros cuando el Banco de Alimentos de Barcelona no sabe que hacer para reunir la comida necesaria, cuando hay catalanes, al igual que otros muchos españoles, que en invierno pasan frío, cuando es ese Estado al que desafía el que esta evitando la quiebra de Cataluña, resulta muy llamativo el cuidado que esta poniendo la Fiscalía catalana para, en el fondo, molestar lo menos posible. A Chaves y Griñán, a Rato, incluso a los propios Pujol se les puede investigar y si procede juzgarles, pero a Más mejor no tocarle. Y Más ha desobedecido, ha utilizado recursos públicos para algo prohibido y el que es el máximo representante del Estado en Cataluña trata de retar a ese mismo Estado al que representa. ¿Es menos grave lo que ha hecho Más que lo que hayan podido hacer o dejar de hacer Chaves y Griñán?. Son cuestiones distintas, es cierto, pero ¿no es verdad que la ley y la ley de leyes que es la Constitución es de aplicación universal?. Ibarretxe se sentó en el banquillo y no pasó nada pero da la impresión de que para muchos Artur Mas se ha convertido en intocable. La Justicia tiene la última palabra pero no deja de ser sorprendente que personas letradas y con experiencia como son los fiscales catalanes les cueste tanto formalizar una eventual querelle. Realmente sorprendente.


Pensar en una eventual reforma de la Constitución tiene en estos momentos poca oportunidad, pero no por ello deja de ser necesaria una reflexión sobre la España que queremos y, por ejemplo, somos muchos los que queremos que las instituciones sean muy cercanas al ciudadano cuando de asistirles en sus necesidades se trata, pero cuando se trata de ejercer el poder sancionador, la distancia es fundamental. La misma que el Supremo tiene respecto a Chaves y Griñán. Nada más lógico que investigar y en su caso juzgar a todos aquellos que han utilizado dinero publico para aquello para lo que estaba destinado, pero no creo que desafiar al Estado sea una cuestión menor. Si fuera una cuestión menor, no habrá autoridad en España que tenga fuerza moral para exigir al común de los mortales que no nos pongamos estupendos cuando, por ejemplo, nos llegue una multa de tráfico o Hacienda nos busque las cosquillas porque hemos sumado más y faltan cinco euros para que nuestra declaración sea correcta .
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