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La Inmaculada Concepción

domingo 07 de diciembre de 2014, 15:59h

No hay en la ornamentación variadísima de la Catedral de Toledo motivo más insistentemente repetido en altares, puertas, vidrieras, cuadros, retablos, rejas y sillería que la escena de la imposición de la casulla por la Virgen María a San Ildefonso, escudo de la misma Catedral. De ahí arranca la tradición mariana de Toledo, acrecentada día tras día y año tras año durante tantos siglos que su raíz se confunde con los mismos orígenes del cristianismo en nuestra ciudad y alcanza su última y más vigorosa expresión en la gesta del Alcázar cuyos defensores, ya antes de que terminase el asedio prometieron seguir agrupados en torno a la Inmaculada, que sostuvo su valor y su esperanza hasta el momento triunfal.

Fue un arzobispo toledano, San Ildefonso, el primero en salir en defensa de la pureza de María con aquel famoso tratado de perpetua virginitate, del que aún se hacen ediciones, la última publicada en Zaragoza hace años. Fue luego Cisneros quien aprobó en Toledo los estatutos de la primera Cofradía fundada en España para tributar culto a la Inmaculada. También fue toledano el canónigo Juan Contreras, que en el Concilio de Basilea defendió la limpia Concepción de María. Y la primera Orden religiosa con la advocación de la Purísima, cuyas religiosas todavía siguen llamándose "Concepcionistas", fue también fundada en Toledo por la Santa Beatriz de Silva.

Ya en el siglo XVI las pinturas del Greco reflejan esta devoción toledana; el genial cretense pintó para la iglesia de San Román un cuadro de la Inmaculada, tema que luego repitió no pocas veces. No pocas iglesias y ermitas surgieron entonces con ésta advocación, y en la literatura toledana de entonces se dio el mismo fenómeno. El poeta Medinilla publicó por entonces un largo poema titulado Limpia Concepción de Nuestra Señora.

Hace más de cuatro siglos, que en la Iglesia de San Juan de los Reyes la Universidad de Toledo hizo voto de defender la Inmaculada Concepción de María. El voto de los doctores, profesores, bachilleres y estudiantes fue ratificado por el Ayuntamiento, en cuya sala capitular se conserva aún una inscripción conmemorativa. Los cultos y las procesiones organizados entonces por los franciscanos de San Juan de los Reyes, se han reanudado estos días con los que se celebran en la iglesia del monasterio, ofrecidos por el Instituto, Escuela Normal, comunidades religiosas, Colegios de Abogados, Procuradores, Médicos, y el Ayuntamiento.

He aquí los jalones de la devoción a la Inmaculada en nuestra ciudad, simbolizado en el monumento erigido junto al tempo citado en el año de la proclamación del dogma. Capítulo general en San Juan de los Reyes, en 1606.

La Universidad de Toledo, en 1779, renovó su juramento solemne de defender la pía opinión de los menores con la misma formula y palabras de 1617.

Otras de las manifestaciones más esplendorosas del fervor mariano de Toledo se produjo en 1954, cuando a las asambleas comarcales celebradas en la archidiócesis siguió una gran Semana en la capital, que tuvo lugar en los últimos días de Octubre de aquel año con una memorable exposición de imágenes de la Virgen en los claustros altos de San Juan de los Reyes y una procesión cumbre en la que precedieron a la Virgen del Sagrario imágenes de la Virgen procedentes de casi todos los pueblos de la archidiócesis. En aquella ocasión, de la que queda como recuerdo el sencillo monumento a la Inmaculada frente a la entrada a San Juan de los Reyes, los toledanos respondieron plenamente a la exhortación del primado.

Vicente Romera Huerta

Concejal Grupo PP Ayuntamiento de Toledo

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