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Es el momento de la sangre fría

Es el momento de la sangre fría

miércoles 07 de enero de 2015, 21:19h
El terrible atentado de París, con la muerte en directo en las pantallas de las televisiones de todo el mundo, ha suscitado alguna que otra soflama contra imanes poco contundentes con el terrorismo yihadista que fatal e injustamente se traslada a todo el mundo musulman. Hoy no es hora - ni hoy ni nunca - ni el momento de este tipo de soflamas. Hoy toca llorar por los muertos y mantener la sangre fría para ser lo más eficaces posible en la prevención de amenazas y en la elección de la estrategia mejor para acabar con este peligro.


Mantener la sangre fría en momentos así es difícil, no cabe duda, pero muy necesaria. El atentado de París viene a confirmar de forma trágica lo que los servicios de inteligencia occidentales  llevan advirtiendo desde hace tiempo: estamos amenazados - y España desde luego - por el yihadismo que vive su edad media y que hace que algunos caigan en la trampa de mezclar conceptos diferentes.


Todos los calificativos para la condena de estos hechos parecen, a veces, quedarse vacios de contenido de tan repetidos. Pero después de las lágrimas y las condenas hay que pasar, como primera medida, a la prevención, como ha hecho el Gobierno de España elevando a nivel 3 las medidas de seguridad. No obstante, resulta sorprendente, que el ministro asegure, al anunciar la medida, que no hay motivo especial de alarma. Entonces ¿ Se trata de una medida exclusivamente de imagen? ¿No lleva el CNI advirtiendo de que España es objetivo del terrorismo yihadista? Un terrorismo, por cierto, el del Estado Islámico, que puede golpear, no solamente con suicidas, sino también con actuaciones como la de París  que supone preparación y entrenamiento de los asesinos.


El grito de Alá es grande utilizado por los terroristas tampoco puede llevar a engaño a los autores. Alá, Dios o Yavé, el mismo dios de las religiones del Libro - la ironía resulta sangrante - puede ser muy grande, pero no podrán ni ese dios menor ni sus seguidores, hijos del fanatismo, el peor de los enemigos de la convivencia, acabar con las libertades que nos hemos querido dar en Occidente, a pesar de las atrocidades que hayamos podido comenter en el pasado y no tan pasado y que los líderes yihadistas enarbolan para justificar sus acciones. Y entre estas libertades está la de expresión que ha sufrido tan duramente en el ataque de París.


Ese nivel 3 de seguridad decretado en España no afectará solamente a Policía y Guardia Civil, sino que tendrá consecuencias en las Fuerzas Armadas que tienen asignados protocolos de actuación para este tipo de situaciones, dentro de los límites que la legislación señala. No hay que ser alarmistas de forma gratuita, pero el momento exige medidas, aquí por parte del Gobierno y en Oriente Próximo, por parte de la Comunidad internacional, que se deben tomar teniendo en cuenta el riesgo y la amenaza, elementos que deben servir para analizar y actuar con la mayor eficacia y contundencia en esta nueva guerra a la que hay que enfrentarse sabiendo que no hay soluciones mágicas y que va a durar.
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