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Dimite el presidente de Enresa sin adjudicar el basurero nuclear que amenazaba con ser otro 'fiasco Castor'

Dimite el presidente de Enresa sin adjudicar el basurero nuclear que amenazaba con ser otro 'fiasco Castor'

> El hombre de Cospedal, Gil Ortega, deja el cargo en medio de la polémica a 3 meses de las elecciones

martes 10 de febrero de 2015, 18:22h
El presidente del Consejo de Administración de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), Francisco Gil-Ortega, ha justificado su dimisión en "razones personales". Sin embargo, su salida -una más dentro de una reciente cadena de ceses- se produce justo en medio de las acusaciones de querer acelerar la licitación de las obras del ATC en Villar de Cañas, a pesar de contar con tres informes profesionales en contra de una ubicación geológicamente inestable.
Francisco Gil-Ortega, considerado uno de los hombres de la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, llegó al cargo con una gran carga política detrás y ahora deja el cargo a tres meses de las elecciones. 

Su dimisión "parece estar relacionada con su debilidad política", aseguran Ecologistas en Acción que ya habían venido anunciando los recientes movimientos -el director de administración y el responsable jurídico habrían sido previamente cesados- dentro de la empresa pública. Se trata de "un proyecto peligroso, innecesario y politizado", aseguran.

¿Un segundo 'fiasco Castor'?

La Plataforma contra el Cementerio Nuclear en Cuenca, el PSOE y otros tantos colectivos denunciaron las prisas de Gil Ortega y Dolores de Cospedal por acelerar la licitación de las obras del futuro Cementerio Nuclear de Villar de Cañas, a pesar de contar con tres informes que desaconsejan llevar a cabo las obras en dicha ubicación por ser unos terrenos 'geológicamente inseguros'. Cospedal anunció que pretendía tener operativo el silo nuclear en 2018.

El ATC no cuenta con autorizaciones del Ministerio de Industria (Emplazamiento, Construcción y Puesta en marcha), del Ministerio de Agricultura, Medio Rural y Marino (Declaración de Impacto Ambiental), ni el visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear. El propio CSN solicitó a la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) un informe para que aclarase más de 130 aspectos técnicos sobre la idoneidad de los terrenos. No obstante, el proyecto seguía sin paralizarse.

Ecologistas en Acción ya advirtió de que estaba estudiando posibles acciones legales por si la adjudicación de las obras del ATC se llevase a cabo sin el visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear, al considerar que "podría ser ilegal".

El fiasco del 'proyecto Castor', ahora judicializado, es un precedente muy reciente que todos parecen tener presente. Hay ya 18 imputados por prevaricación medioambiental y los ciudadanos tendrán que hacer frente a una indemnización de 1.350 millones a través de la factura del gas como compensación a la paralización del proyecto por los seísmos provocados en la costa de Castellón y Tarragona.

En este caso, la Plataforma contra el Cementerio Nuclear en Cuenca ha puesto el acento en el gran presupuesto que se prevé destinar a la obra del ATC, unos 270 millones de euros, a la que concurrirían Vías y Construcciones y Dragados, filiales de ACS, la misma empresa presidida por Florentino Pérez responsable de la ejecución del proyecto Castor. Es de suponer que el ATC podría llegar a tener consecuencias semejantes en cuanto a las indemnizaciones se refiere si en este caso también fuese paralizado después de la adjudicación.

El proyecto del ATC, la mayor obra civil de la década, es fruto de una decisión parlamentaria, por acuerdo de todos los grupos, que se adoptó en 2004. Sin embargo, fue en 2009, cuando el entonces ministro de Industria Miguel Sebastián, abrió el concurso de presentación de municipios candidatos a albergarlo y no sería hasta la llegada de José Manuel Soria con el siguiente Ejecutivo cuando se acordaría en el último Consejo de Ministros del año que el silo atómico se ubicara en el municipio conquense, a pesar de que no partía como favorito.

El almacén temporal de Villar de Cañas albergaría los residuos atómicos de alta actividad y el combustible gastado durante casi un siglo, hasta que éstos fuesen trasladados al almacén definitivo. 


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