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La vergüenza de un español al servicio de Corea del Norte

La vergüenza de un español al servicio de Corea del Norte

Alejandro Cao de Benós volvió a demostrar en televisión, esta vez en el programa En tierra hostil las mentiras del régimen de Pionyang

miércoles 11 de febrero de 2015, 10:01h
La emisión del programa en Tierra hostil de Antena 3 ha impactado. Desde luego sabíamos que el régimen norcoreano era una dictadura pero ver, a través de las cámaras, cómo es ese pequeño país gobernado con mano de hierro desde el final de la II Guerra mundial cuando, deja de ser territorio japonés (perdedor) para ser dividida en dos, el norte bajo la estela soviética y el sur bajo la americana. Setenta años (67 hará el próximo 9 de septiembre para ser exactos) bajo la dominación de la dinastía comenzada por Kim Il Sung, luego su hijo y ahora su nieto.

El equipo, encabezado por Jalis de la Serna, ha hecho un grandísimo trabajo. A pesar del hermetismo que el gobierno de Pionyang impone en su interior los periodistas hicieron bien su trabajo. Diría que extraordinariamente bien. No es fácil hacer preguntas inoportunas cuando sabes que te puedes jugar hasta la vida. Estaba complicado porque si hay algo que los norcoreanos quieren es demostrar al mundo que el capitalismo, con Estados Unidos a la cabeza, miente. Y puede que en algunas cosas Estados Unidos mienta pero lo que es una evidencia es que Corea del Norte es una dictadura comunista y que sus habitantes viven atemorizados. Las caras de los pocos ciudadanos que el equipo de En tierra hostil pudo entrevistar lo decían todo. Miedo, terror, nervios ante semejante trance: ¡Contestar a un periodista!

El equipo hizo el viaje guiado por un español que no merece más calificativo que el de nauseabundo, Alejandro Cao de Benós, una aristócrata de Reus que lleva desde el año 1990 siendo el enlace de la dictadura comunista con el mundo occidental. Sin el mínimo atisbo de vergüenza este individuo relató ante las cámaras mentiras como que "los norcoreanos son personas libres que pueden criticar al gobierno siempre que lo hagan respeto" Hombre, poder, pueden, pero a continuación les espera, en el mejor de los casos, una ejecución. Y digo mejor porque lo peor es caer en uno de los numerosos campos de trabajo donde viven durante décadas sometidos a las peores torturas. Así lo han contado miles de personas que han logrado escapar, milagrosamente, del país.

Cao de Benós durante el reportaje insiste todo el rato en recordar lo bien que viven los ciudadanos del país porque el gobierno les regala pisos de 240 metros cuadrados equipados con televisores LCD. Desde luego no quiso enseñar nada más que las zonas donde viven los privilegiados del país. En concreto el piso que se mostró pertenece a un profesor universitario. De los campesinos, a los que no dejaron grabar, según el "simpático" catalán porque "ellos mismos han pedido que no se les grabe porque están sucios" no se mostró apenas nada. Tan solo una señora a la que entrevistaron y que el intérprete tradujo lo que le dio la real gana.

Viendo el programa, si no supieras el inmenso sufrimiento que hay detrás de esas realidad, te entran hasta ganas de reír por la cantidad de sandeces que soltó por su boca el señor de Reus. "No vas a encontrar a nadie que hable mal de nuestro mariscal, todo el mundo lo quiere por cómo se porta con su pueblo" Y el tío se queda más ancho que largo. Tampoco hace falta ser un experto en comunicación no verbal para darse cuenta de que él mismo sabe que está mintiendo. A veces hasta te da la sensación de que, después de esos silencios en los que pone cara de niño regordete, va a soltar una carcajada y le va a decir a lo periodistas: "pues, obvio que no, coño, aquí matamos a la gente disidente y anda todo el mundo acojonado, con razón".

Un cúmulo de despropósitos escuchar la cantidad de sandeces que dijo una detrás de otra. Y sobre todo darse cuenta de que yo misma perdería mi vida si esto lo escribiese en ese país. No sé donde, también es cierto, porque carecen de Internet. Unos jóvenes de una clase no sabían quién era Madonna o los Rolling Stones. Y no era postureo.

Pero sin duda lo más trágico fue el testimonio de una mujer, ya en Corea del Sur, por supuesto, relatando sus 24 años en un campo de trabajo en el norte. La impactante historia de una madre que, presa de la desesperación, terminó matando a su propio hijo desnutrido para comérselo. Cómo vio ella semana tras semanas ejecuciones. En fin, demasiadas historias para poder ser escuchadas sin estremecerse.

Lo peor de todo es que lo sabemos. Occidente sabe esto y no se hace nada. Tan solo las valientes ONG como Amnistía Internacional y hacen bien poco porque apenas tienen medios. 
Desazón, desasosiego y una mezcla entre la rabia, la impotencia y la tristeza infinita por no poder hacer nada.

Alejandro Cao de Benós tiene cuenta en twitter, algo que los norcoreanos no saben ni lo que es y, además un blog que puedes leer pinchando aquí
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