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Génova impone la decisión de Rajoy y nombra a Aguirre y Cifuentes sin haber sido propuestas por el comité regional de Madrid

Génova impone la decisión de Rajoy y nombra a Aguirre y Cifuentes sin haber sido propuestas por el comité regional de Madrid

viernes 06 de marzo de 2015, 22:16h
Un viernes a última hora y anunciado con un tuit y una aséptica nota de prensa difundidos casi simultáneamente. La noticia más esperada de los últimos meses llega tan revuelta que nadie ha querido dar la cara tras la reunión del comité electoral nacional del PP, sea o no una sorpresa que finalmente sean Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, el pasado y el futuro de su partido, quienes lidien con el principal reto de los populares en las elecciones el 24 de mayo: si hay que perder Madrid, que al menos sea por la mínima. La decisión de Mariano Rajoy ha encontrado, no obstante, una fuerte resistencia ya que ambas candidatas han sido designadas sin ser propuestas por el correspondiente comité electoral regional, en su caso el que preside Salvador Victoria. Al parecer, en el PP de Madrid muchos han esperado esta mañana en vano que Cospedal llamase a Ignacio González.
La presión era insoportable y Mariano Rajoy ha encontrado por fin "el momento" para dar vía libre a las candidaturas de Madrid. De hecho, el PP ha emitido dos comunicados esta tarde, uno a las seis confirmando los candidatos que se anunciaron el jueves y otro dos horas más tarde con los nombres de los cabezas de cartel a la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid y, de rondón, entre otros el de Juan José Imbroda en Melilla, otra duda de última hora por sus problema judiciales.



Un sainete que se confirmaría si el Comité Electoral Regional del PP de Madrid desoyó ayer por la tarde la petición que le trasladó Genova para convocar este mismo viernes una reunión que debería haber propuesto los candidatos del partido tanto a la Comunidad de Madrid como al Ayuntamiento de la capital, según informaron a Europa Press fuentes populares. Otras fuentes, atribuidas al entorno de Salvador Victoria, negaban que se hubiera producido tal llamada.


Lo que no negaron es que ayer por la tarde los despachos en la Asamblea de Madrid fuesen un hervidero a la espera de otra llamada, la de la dirección nacional que confirmara a Ignacio González como candidato. Pero ese contacto jamás llegó a producirse.


Aunque desde Génova habían pedido que el Comité Regional se convocara este viernes a las 13 horas, finalmente el presidente del órgano electoral madrileño, Salvador Victoria, no convocó, por lo que Génova ha dado el 'ok' a las candidatura de Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre sin contar con la propuesta elevada.


Estatutos

Los estatutos del PP establecen que el Comité Electoral Nacional designa a los candidatos a las comunidades autónomas aunque generalmente este órgano suele contar con las propuestas que le elevan los comités electorales regionales. Así ha ocurrido en el día de hoy, por ejemplo, con Alberto Fabra en la Comunidad Valenciana o Pedro Antonio Sánchez en Murcia. En Madrid no ha llegado a tener lugar esta reunión, han señalado las mismas fuentes.


De esta forma, las explicaciones si es que las hay habrá que recogerlas en los primeros mítines de la campaña andaluza -Rajoy arropa hoy a Moreno Bonilla- y las preguntas incómodas tendrán que esperar al lunes porque, al menos a la hora de escribir esta crónica, no hay prevista ninguna comparecencia este sábado en Génova, ni de Carlos Floriano ni de nadie del comité electoral.


Ignacio González es sin duda el gran perdedor, pero ha sabido encajar el golpe. Ha criticado a su partido por dejarse "condicionar" por la "campaña de difamación" en su contra, pero no ha salido con los pies por delante como hizo Tomás Gómez, su alter ego en el PSOE, cuando le defenestraron. El temor a que el aún presidente de la Comunidad de Madrid provocara una crisis institucional parece haber sido neutralizado.


La apuesta de Rajoy -a quien corresponderá tanto el éxito como el fracaso- trata de minimizar los riesgos y los daños que les auguran las encuestas. Nadie duda que era su mejor opción. Tanto Aguirre como Cifuentes son ampliamente conocidas por los madrileños, un factor que no ocurre por ejemplo con Pablo Casado pese a su sobreexposición a las tertulias e incluso con Lucía Figar, y dado que la mayoría absoluta está descartada y lo de gobernar en manos de otros -léase Ciudadanos- no tiene sentido quemar a "la maquinista de la General" y vallisoletana de pro Soraya Sáenz de Santamaría con unas Elecciones Generales a la vista en las que hará mucha más falta.


Esperanza Aguirre vuelve a la política tras su teatral retirada de hace apenas dos años con el encargo de asegurarse el voto del electorado más fiel al PP gracias a su estupenda imagen a pie de calle, inalterable pese a que buena parte de sus más estrechos colaboradores estén salpicados de una u otra forma por casos de corrupción. Es lo que hay a efectos de Génova, donde no se le perdona su dimisión cuando pintaban bastos en la economía.   



Cristina Cifuentes ha conseguido su objetivo, ser candidata, aunque seguramente hubiera preferido optar a la alcaldía que a la presidencia de la Comunidad. O eso es a lo que ha jugado en los últimos meses dejando caer una y otra vez su "disponibilidad" para lo que ordenase el partido desde que se hizo evidente que Ana Botella estaba descartada. Desde la Delegación del Gobierno en una época muy complicada en las calles de Madrid -y para ella, con su accidente de moto- ha demostrado reflejos para salir a los medios y dar la cara con soltura. Rajoy ha apostado por ella pese a no ser lo que se dice un peso pesado en el poder interno del PP madrileño.
 
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