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Los motivos del voto

Los motivos del voto

sábado 07 de marzo de 2015, 11:40h
Hace un par de días Rafael Hernando logró colocar una de sus agudezas como trending topic, al llamar «naranjito» a Rivera, presidente de Ciudadanos. También se mostró incisivo al bromear con el color de Podemos: «¡Será porque se ponen morados!», dijo el dicharachero político, portavoz de un partido que, como es de sobras conocido, ha hecho de la frugalidad su seña de identidad. 

Este suceso me ha suscitado dos reflexiones. La primera es que muy perjudicado tiene que estar el caduco y endogámico partido del Gobierno para que en un momento tan crítico mantengan en su puesto a un unmitigated disaster de la talla de Hernando, un figura que, por su olfato de gol, merecería el calificativo de killer, de no ser porque acostumbra a equivocarse de portería.

La segunda, que es la que da título a este artículo, viene a cuento de la reacción que tuvo el presidente de Ciudadanos nada más conocer la intervención citada. Rivera pilló la oportunidad al vuelo, agradeció a los «guiñoles» del PP «que sigan así porque cada vez que un portavoz del PP abre la boca seguimos subiendo en las encuestas» (con un argumento calcado, por cierto, al que tantas veces hemos oído en boca de los nacionalistas) y montó de inmediato una campaña de comunicación perfectamente orquestada. Los medios, en general, han alabado con la generosidad acostumbrada la cintura de este joven líder, su saber hacer, su rapidez al retratarse junto al entrañable Naranjito, su talento para la viralidad en las redes, sus declaraciones eslogan inmediatas..., y parece obvio que sí, que este talento para la publicidad es una virtud en política.

Sin embargo, esa alegría del líder político tan satisfecho con episodios como éste, convencido de que es gracias a ellos que se consigue sumar muchos votos, me parece que no es compatible con una idea decente de lo que es, o debería ser, la política. Ya sé que retratarse con Naranjito aumenta los índices de popularidad, y por consiguiente las expectativas de voto, pero ¿cuáles son los motivos de los votos que le llegan a uno por retratarse con Naranjito?

La pregunta no es baladí. Los escaparates tiene más poder que nunca y la influencia del marketing directo, superficial, está teniendo, en mi opinión, un peso excesivo en la política de los partidos ni-ni. Por ello creo que los políticos tenemos la responsabilidad de ofrecer motivos de verdad para conseguir votos. Y también creo que otra comunicación con los ciudadanos es posible. Por ejemplo, recoger sus inquietudes a pie de calle, atenderlas, valorarlas en el seno de los órganos internos de tu partido, debatirlas en asambleas o congresos, luego incorporarlas o no, según su coherencia con la ideología de tu formación (y para eso hay que tener ideología) en programas de gobierno y finalmente combatirlas a brazo partido en sede parlamentaria, que es donde ha de practicarse la política. Así de paso se elabora un programa de gobierno. No un programa de encargo, prêt-à-porter, sino uno realizado de común acuerdo entre tus compañeros y tus votantes, donde se ofrezcan motivos de verdad para el voto.
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