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Prometer hasta vencer, y después de haber vencido, adiós a lo prometido

Prometer hasta vencer, y después de haber vencido, adiós a lo prometido

lunes 16 de marzo de 2015, 21:23h

Las promesas en periodo electoral se utilizan para la complacencia del personal y, a veces, para engañarse uno mismo, pues sucede con harta frecuencia que los políticos llegan a creerse sus propias mentiras. La apuesta que realizan muchos de ellos, genera tal despropósito y de tal magnitud que roza el esperpento y la carcajada.

Estamos en puertas de las elecciones en Andalucía, en uno de los comicios más interesantes de nuestro periodo democrático. Interesante, ciertamente, porque concurren al mismo formaciones políticas de total disparidad, que sin ningún genero de dudas fortalecerán el compromiso democrático, pero también, porque los ciudadanos verán reforzadas sus esperanzas en la medida que crean las proclamas y promesas que les hacen los vendedores de humo.

De todos es sabido que el refranero español tiene muchos recursos para resumir en pocas palabras la interpretación de los sucesos más habituales que tienen lugar en nuestro entorno, y se pone especialmente de manifiesto, cuando lo enfrentas a otros acontecimientos de mayor alcance social o político.

Cuando alguien no cumple con lo que promete o no se comporta como el mismo sugiere o impone a los demás, echamos mano de expresiones como la que encabeza este artículo. Si a lo anterior unimos el abuso de verdades a medias, cuando no de mentiras piadosas o deliberadas, se genera en el "respetable" un gran desconcierto que justifica la profunda desafección que hoy se puede apreciar en un alto porcentaje de la población, tal y como sucede con las promesas incumplidas en el programa electoral del Partido Popular, hace cuatro años, y que ahora nos vuelve a reiterar Mariano Rajoy, como si los españoles fuéramos cortos de memoria, tontos de capirote, o ambas cosas.

Y la confianza -que se pierde en estas circunstancias- no es una variable más entre las que podemos considerar a la hora de tomar cualquier iniciativa, es determinante, y además no admite grados, porque se tiene o no se tiene; confiar un poco es no confiar. Y si un protagonista, sea político o de cualquier otro gremio, fecunda la desconfianza, genera un nuevo refrán, o muchos, que le restan credibilidad para siempre, aunque las circunstancias ciertamente sean propicias.

Y en esto llega Rajoy a Andalucía, y promete lo que no ha sido capaz de hacer en cuatro años de gobierno en España. Promete un millón de puestos de trabajo, a sabiendas de que no va a ganar las elecciones en esta Comunidad Autónoma, que nunca le ha sido propicia, y lo promete con toda la flema gallega que le caracteriza, sin inmutarse, sin que nadie le de un golpecito en el codo ante tamaña barbaridad, y lo volverá a repetir en Madrid o en Castilla-La Mancha cuando la ocasión lo requiera. Este es el verdadero proyecto del que predica sin conocimiento, otra cosa será cuando llegue el momento de dar trigo.

Pero no es la exageración o la mentira patrimonio de unos pocos. En época electoral son muchos los que se suben al escenario a proclamar agua en el desierto, osos polares en el trópico o regeneración política en un país como España. Nos inunda el refranero con ejemplos de pillos, ladrones y saltimbanqui. A nosotros, los sufridos ciudadanos, nos resta poner a cada uno en su lugar, pero sobretodo, nos toca dejar esa ingenuidad que nos caracteriza, y que nos lleva a pensar que unos colores, unas siglas o unas personas, puedan prevalecer por encima de otras por el simple hecho de utilizar la mentira para comunicarse con nosotros.

Escucho a voz en grito las proclamas de unos y otros, de los que han gobernado y han faltado a la verdad, de los que aspiran y mienten como bellacos, de los que esbozan una sonrisa de oreja a oreja, cuando ayer era la prepotencia y el despotismo su carta de presentación. ¿Será verdad que se puede prometer hasta vencer, para después de haber vencido cumplir con lo prometido?

Ismael Álvarez de Toledo

periodista y escritor

http://www.ismaelalvarezdetoledo.com

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