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Ana Santos Aramburo, directora de la Biblioteca Nacional: 'La biblioteca preserva nuestra identidad cultural como nación'

Ana Santos Aramburo, directora de la Biblioteca Nacional: "La biblioteca preserva nuestra identidad cultural como nación"

> "La apuesta de lo público es intentar mejorar todo lo posible en el tiempo que te toca estar al frente"
> "Quien escriba la historia de España del año 2015 va a tener   que acceder también a los contenidos de internet" 

lunes 18 de mayo de 2015, 15:41h
Ana Santos Aramburo (Zaragoza, 1957), licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Zaragoza y Diplomada en Biblioteconomía y Documentación por el Centro de Estudios Documentales del Ministerio de Cultura, pertenece a la Escala Facultativa de Bibliotecas y Archivos de la Universidad Complutense de Madrid, donde durante más de 25 años ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional. Ha sido también directora general de Bibliotecas y Archivos del Ayuntamiento de Madrid, de donde pasó, a principios de 2013, a ocupar la dirección de la Biblioteca Nacional de España (BNE). Una institución que  acababa de celebrar su  Tricentenario (se fundó en 1711) y que este 2015 inicia una nueva etapa tras la aprobación en marzo de una ley reguladora propia que  la proyectará como una institución cultural de referencia en España.
Sencilla, próxima, amable y sin mostrar nunca atisbo alguno de  prisa, nos atiende en su despacho del madrileño Paseo de Recoletos, sin limitación alguna de temas a tratar y con la conciencia de tener los días contados al frente de la Institución -"sabes que te pueden cesar en cualquier momento"-, pero con la pasión y el esfuerzo de quien ama su trabajo y tiene el honor de estar al frente de la biblioteca más importante de España, la que tiene como misión  "preservar nuestra identidad cultural como nación".

P: De auxiliar de biblioteca de la Universidad de Zaragoza a directora de la BNE. Parece un sueño hecho realidad...

R: No, no, jamás me habría podido imaginar que iba a acabar  de directora de la Biblioteca Nacional de España. Ha sido un regalo tremendo que me ha hecho la vida. En la vida no se puede buscar nada, ni en lo personal ni en lo profesional. Yo siempre digo que hay que dejarse acunar por el destino. Hay también un poema japonés, que probablemente voy a citar mal, y que también viene a decir algo así: "Hay que dejarse llevar en el río  como una calabaza flotando".

Aún así, ¿es  usted consciente de que representa el ideal de un buen número de compañeros de la función pública?

Sí, estoy de acuerdo en que los puestos de la Administración que puedan ser cubiertos por funcionarios de carrera, no deberían ser ocupados por políticos. Lo normal es que, quienes nos sentimos  servidores públicos y hemos escogido esta carrera profesional, podamos llegar -en la medida de lo posible- a los puestos que  nuestra formación nos permite y en los que podamos tomar decisiones en función de lo que ya conocemos desde la misma Administración. Hay que saber de qué estás tratando porque, si no,  es fácil equivocarse. Sabiendo, te confundes muchas veces con que, sin saber, la posibilidad de error se multiplica... Es importante conocer la materia y lo es también saber que, cuando alguien ingresa en la función pública, independientemente de la categoría en la que ingrese, sepa que puede tener una promoción profesional.    

¿Hasta qué punto la política contamina la gestión de la Administración Pública?

Cuando hay un cambio de gobierno, hay puestos que ocupan personas de confianza del nuevo ejecutivo que podrían ser cubiertos  por personal de la Administración Pública, y eso, a veces, provoca que los proyectos no tengan continuidad, como le ha pasado a esta Biblioteca. Un proyecto de esta envergadura, como es gestionar con eficiencia una Biblioteca de las características de la Nacional de España,  exige siempre una planificación a medio y largo plazo.

¿Cuál es para Vd. el periodo ideal que un director de la BNE debe estar al frente de la Institución para poder llevar adelante sus planes?

Estos son puestos que desgastan mucho. Lo que hay que intentar, cuando uno pasa por sitios como este, es dejar algo cambiado en positivo, algo que mejore la situación anterior. Yo, que he pasado por varias administraciones (aunque la legislación es común, cada una de ellas tiene su particular modo de funcionamiento), es importante  detectar cuanto antes las carencias para intentar mejorarlas. La apuesta de lo público es precisamente esa: intentar mejorar todo lo posible en el tiempo que te toca estar al frente. Yo he procurado hacerlo en todos los puestos en los que he estado. Unas veces me ha salido mejor, otras peor, pero ese ha sido siempre mi afán, mi deseo.

Desde 1711, la BNE viene preservando y transmitiendo lo que produce la cultura española en cualquier tipo de soporte. Un trabajo ingente, que parece inabarcable...

Sí, es un trabajo que puede llegar a marearte. Sobre todo cuando uno va al segundo depósito, que la BNE tiene en Alcalá de Henares, donde se conservan 28 millones de ejemplares (toda la Biblioteca  tiene más de 32 millones), de toda clase de materiales. No solamente libros y revistas, sino también música, grabados, mapas, toda la historia de la prensa española, materiales efímeros, que pueden llegar a perderse si no se tratan y custodian adecuadamente, toda la historia de nuestra cultura... Todo esto es lo que nos identifica como nación, lo que aquí se preserva es nuestra identidad cultural.     

Y, de todo eso, ¿qué porcentaje está ya digitalizado?

Muy poco. Unos 150.000 ejemplares. La idea es seguir digitalizando, poco a poco, todo aquello que esté libre de derechos de autor. Se puede  digitalizar también lo que no está libre, pero únicamente para ser consultado en la propia BNE. Ese tipo de consultas tiene el mismo tratamiento que el préstamo de un libro físico. Lo que no se puede  digitalizar y poner libre en la red es lo que aún está protegido por la Ley de la Propiedad Intelectual vigente.

Esta es una de esas instituciones que ponen en cuestión el concepto clásico de rentabilidad, desde un punto de vista meramente económico, ¿no cree Vd.?

Esto se puede ver desde distintas ópticas. De una manera  puramente material, es decir, cuánto se invierte y cuánto retorna a la sociedad. Hay bibliotecas nacionales de otros países que han hecho ya ese estudio. Por ejemplo, la British Library ha demostrado ya que, por cada libra que se invierte del erario público en ella, se revierte a la sociedad 5 libras. Por supuesto que todo esto es medible. Pero, sobre todo, hay una aportación en conocimiento, cuyo valor económico no es tan fácilmente medible (es un intangible), pero es de un valor imprescindible para toda sociedad. La BNE es una institución clave para toda la cultura española.

La digitalización, ¿no acabará afectando radicalmente al sistema español de bibliotecas?

Sí, sin duda. De hecho ya hay bibliotecas públicas que ya lo están haciendo, aquellas bibliotecas que tienen una mayor cercanía con la población (las de barrio, las de pequeñas ciudades...), que ya están mostrando a la ciudadanía otros formatos de acceso al conocimiento (libros digitales, internet...). El concepto clásico de ir a una biblioteca a buscar un libro que solamente se encuentra allí, o acercarse a estudiar, está ya cambiando. Las bibliotecas se tienen que reinventar pero seguirán siendo instituciones abiertas que seguirán proporcionando medios de mejora a la sociedad. No importa a través de qué, que el libro sea físico o digital, lo que importa de verdad es que en ese soporte, aunque sea distinto, haya contenidos que den una información, y que, por lo tanto, pueden generar un conocimiento.  

Libros, revistas, periódicos, discos, partituras, vídeos... y ahora  internet, ¿cómo  preservar y conservar todo lo  publicado en la red?

Es un reto muy complicado que, afortunadamente, podemos llevarlo adelante con los medios que tenemos, pero esa es una responsabilidad que tenemos que asumir porque somos conscientes de que hay una cantidad de información muy importante que solo  está en la red y que, además, desaparece de manera muy rápida. Esa es la fuente de nuestro futuro; quien escriba la historia de España del año 2015 va a tener que acceder también a los contenidos de internet, y si no se han preservado y han desaparecido no va a poder acceder a ellos. Lo que estamos haciendo es recopilar aquellos contenidos que tienen relación con acontecimientos importantes y trascendentes para nuestra historia como fue, por ejemplo, la abdicación de Don Juan Carlos I, la proclamación de Felipe VI, la muerte de Adolfo Suárez, el año pasado, y este año estamos haciendo, por ejemplo, la recolección de internet con motivo de las elecciones autonómicas andaluzas, y seguiremos haciendo lo mismo con otros grandes acontecimientos del resto del año. Se hace de manera selectiva, con temas concretos; una o dos veces al año se hace una recolección de dominio.es  y se recoge todo lo que la red contiene. No es exhaustivo, ni significativo de lo que puede pasar a lo largo de un año, pero sí es simbólico de lo que ha podido pasar en un momento determinado...   

Los presupuestos  de la BNE se han ido reduciendo sustancialmente en los últimos años (creo que más de un 40 por ciento). ¿No se pone así  en peligro la conservación, la custodia y el buen uso del patrimonio  bibliográfico español?

Es mucho  más difícil gestionar con menos  y, aún más difícil, gestionar con menos y hacer más. Hemos evaluado los  resultados este año  respecto a los dos anteriores y los indicadores son muy buenos. Tanto los de uso de la biblioteca,  como  los de procesos internos, y eso significa que  hemos hecho un esfuerzo de adaptación  y   que  el compromiso de la plantilla de la BNE es altísimo... Pero con más  aún haríamos  mucho más porque esta biblioteca tiene muchísimo potencial. 

La recién aprobada  Ley de la BNE  propiciará que se diversifiquen las fuentes de financiación de la institución y que deje de depender exclusivamente de los presupuestos generales del Estado, pero ¿hasta qué  punto?

No podemos olvidar que somos una biblioteca pública, con lo cual   nuestro sustento principal deben seguir siendo los presupuestos  públicos mínimos para que esta institución sea sostenible en el tiempo y pueda seguir llevando adelante los proyectos necesarios, que son muy importantes para nuestro país. Pero es cierto que si consiguiéramos, además de los presupuestos públicos, financiación externa para determinados proyectos, aún nos favorecería más.

Y aún la favorecería más si hubiera una nueva Ley de Mecenazgo, que muchos  empresarios esperan con una  impaciencia cada vez mayor... 

Indudablemente que nos favorecería, pero ya en los presupuestos de este año, que se aprobaron en 2014, han mejorado las desgravaciones fiscales respecto a las ayudas que la BNE puede recibir, o cuando participamos en actividades como conmemoraciones  de especial relevancia (por ejemplo, las relacionadas con los centenarios de Santa Teresa o la publicación de la segunda parte del Quijote, y en el 16 de Cervantes) tienen la máxima desgravación fiscal y eso ayuda bastante para conseguir financiación externa para  dedicarla a proyectos concretos que, desde luego, si tenemos más dinero, se harán mejor, y resultarán mucho más brillantes. Pero eso no significa que la BNE tenga que depender exclusivamente de  financiación privada porque eso no sería bueno. Esta es una institución clave y debe ser sostenida con recursos públicos.

¿Por qué dejó de ser considerada la BNE, en su día, una Dirección General?, ¿ha perjudicado esa situación a esta institución?

Esa fue una decisión política que fue tomada por el último gobierno de Rodríguez Zapatero, creo recordar que en 2010, que -bajo mi punto de vista- fue innecesaria porque el sueldo que supone un director general y un subdirector general es muy bajo, con lo cual el ahorro económico era ridículo y, en cambio, la consideración de una institución de estas características y el reconocimiento político son fundamentales. La decisión, además, fue contestada por todos los estamentos (escritores, editores, investigadores, profesores, público en general...). Creo que fue una decisión, quizás, precipitada.

¿Qué grandes líneas estratégicas de futuro cree que deben marcar los próximos años en la BNE?

Hemos diseñado un plan estratégico hasta 2020 con cuatro grandes líneas estratégicas que buscan adaptar esta institución al entorno  digital en el que tanto los procesos internos, como los procesos que se prestan, tienen que ser revisados. También, un punto de vista muy importante de la cantidad de beneficio que la Biblioteca puede aportar  a las bibliotecas españolas, es decir, de reaprovechamiento de la información pública que aquí se genera; también, en el sentido de apoyar la investigación, de generar conocimiento sobre nuestra cultura, con todo lo que aquí hay, que es mucho...; y, luego, abrir la Biblioteca a la sociedad, que este sea un lugar de disfrute, de aprendizaje, en donde uno se sienta en casa y que perciba que todo lo que aquí se conserva es de todos los españoles.

Pero eso no es tan fácil de conseguir, sobre todo teniendo en cuenta datos como el de la última encuesta del CIS, que  apuntaba que un alto porcentaje de la población ni siquiera lee un libro al año...

Esos datos pueden ser ciertos, pero le sorprendería ver la cantidad de público que se acerca a la BNE en las jornadas de puertas abiertas, cómo a las 7 de la mañana, en madrugadas heladoras, hay gente haciendo cola. Que , en la última, a las 11 de la mañana ya habíamos repartido 1600 entradas y seguía viniendo gente que no podíamos asumir. Que  venía gente de toda España y que mucha  era joven,... O que, cuando lanzamos las visitas guiadas abiertas al público en general,  se nos llenan de un mes para otro el mismo día que salen porque la gente tiene interés... Cuando hay oferta, hay demanda. Cuando lanzamos talleres para familias, para niños, para colegios, se llenan enseguida y hay lista de espera para todo. Los datos me hacen ser optimista y me hacen creer que hay población, colectivos importantes, con una enorme curiosidad intelectual, con ganas de aprender, y eso desde las instituciones públicas, tenemos que recogerlo  y ofrecer actividades y servicios que den respuesta a esa inquietud por conocer. Me encanta bajar al hall y verlo lleno de gente. Hay muchas señoras -muchas más mujeres que hombres, de mediana y avanzada edad-. El otro día vi a un grupo de señoras muy mayores, con sus bastones, emocionadas por venir a la BNE, y eso es muy importante tenerlo en cuenta... Por supuesto, dar servicio a un investigador que viene a consultar un códice desde Inglaterra porque somos referencia para el hispanismo internacional, pero  también  abrirnos a la ciudadanía.

¿Está usted a favor de la externalización de servicios, que ahora  parece que es la solución a todos los males de instituciones y empresas públicas y privadas?, ¿no se baja  enormemente la calidad de los servicios prestados con esa práctica, aunque se ahorre en alguna medida?

Ese modelo empezó en la BNE a finales de los 90. Se ha seguido  durante 15 años, prácticamente, y se incrementó muchísimo a mediados de los 2000 y, en algún momento, el personal externo llegó a duplicar al personal de plantilla. Para mí, en una institución como  una biblioteca, es un modelo absolutamente insostenible y con el que estoy en profundo desacuerdo. Se pueden externalizar ciertos servicios que no son el objeto principal de la institución  (jardinería, limpieza, cafetería, apoyos informáticos...), incluso ciertos trabajos   para los que no tenemos recursos y que empiezan y terminan (catalogación de determinadas colecciones, o desarrollos informáticos), pero no lo que es inherente a la BNE y, por lo tanto, es una función continua, no puede externalizarse. Se tiene que cubrir con plantilla propia que tenga una  formación especializada y que ese conocimiento lo puedan transmitir también a personal público, a medida que se vayan produciendo jubilaciones de personal especializado. Es, además, mucho más eficiente una plantilla pública que de personal externalizado. Este año tenemos una amplia oferta de empleo público por la que van a entrar en la Biblioteca 101  nuevas personas, entre nuevos puestos y de promoción interna, en las próximas oposiciones.

Tres años después de acceder a la dirección, ¿qué porcentaje de sus planes y proyectos iniciales ha conseguido llevar adelante?

 Estoy muy contenta de que la Ley se haya aprobado el pasado mes de marzo y, además, con un amplio consenso político, con un reconocimiento unánime de todos los grupos políticos  que han  visto el valor de la BNE. Ha sido muy emocionante haber podido oír en el Congreso a todos los grupos, independientemente de su ideología, hablar de lo que esta institución significa para nuestro país. Solamente tuvimos la abstención de Izquierda Plural y de UPyD, y el resto de los grupos votaron a favor de la Ley. También estoy muy contenta de la oferta de empleo público. Es un cambio de modelo de gestión que esta casa necesitaba. Y también de la respuesta de la plantilla, de los bibliotecarios. Cuando cada año lanzamos los objetivos, y dentro de estos, las  actuaciones, la gente responde y los alcanza...

¿Admite sus sugerencias, sus propuestas...?

Yo estoy abierta, todo lo que puedo, a todos los empleados. Ellos saben que mi correo y mi puerta están abiertos para todo el mundo. Tenemos también un consejo de dirección que se reúne una vez al mes y todos los debates y temas que se tratan son completamente públicos, se cuelgan en la intranet y están abiertos a todos los comentarios. Y es aún más importante el compromiso de la plantilla: los bibliotecarios son vocacionales y son muy conscientes de que su trabajo aporta un valor.    

¿Y ha habido también algún reto que no ha podido llevar a cabo y que queda pendiente?

Ahora estamos pendientes de que se publique en el BOE -y ha sido también una gestión de los dos últimos años- un Real Decreto por el que se va a regular el depósito legal de las publicaciones electrónicas  y el archivo de la web, que es algo urgente, porque si no hay publicaciones electrónicas que si no se guardan también se pierden, y hay ya muchas revistas y periódicos que solo se publican en formato digital y las tenemos que conservar. Esa es una meta que espero que podamos alcanzar en breve.
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