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‘El Caballero de Olmedo’, de Lope de Vega, en una lectura actual y sin complejos de Juan Carlos Sanz
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‘El Caballero de Olmedo’, de Lope de Vega, en una lectura actual y sin complejos de Juan Carlos Sanz

miércoles 29 de julio de 2015, 17:34h

La pregunta, a fuer de repetida, se ha vuelto ya incluso aburrida. Pero conviene, de vez en cuando, volver a formularla: ¿es posible, es conveniente, incluso, es necesario volver la vista a los clásicos para hacer de ellos una lectura actual, contemporánea, para trasladar sus personajes y los conflictos que plantean a nuestros días? La respuesta sigue siendo un sí rotundo y sin paliativos de ningún tipo. Y si aún hay alguien por ahí que albergue alguna duda al respecto, le sugiero que se acerque a ver, cuando y donde pueda, la versión que de ‘El Caballero de Olmedo’, de Lope de Vega, ha hecho Juan Carlos Sanz, que ha asumido la direccióny la dramaturgia del montaje que comentamos a continuación.

Ha podido verse los días 22 y 23 de julio pasados en Madrid, en el ClassicOff de Nave 73, y el 26 de julio en el Olmedo Clásico, y es una producción deActually Theatre en colaboración con Valquiria Teatro. Sobre el escenario, y dando vida a los distintos personajes, los actores Luís Seguí, Carlos de Austria, Juana Martín, Lucía Esteso, Marina Hodgson, Enrique García Conde, Jesús Rodríguez y Carlos Seguí.

Don Alonso, el caballero de Olmedo, queda deslumbrado nada más ver a una joven dama cuya verdadera identidad prefiere ocultar al caballero. Las flechas de Cupido han atravesado también su corazón, pero el camino para el encuentro entre los dos jóvenes amantes no va a ser fácil porque ella está comprometida hace ya un par de años con otro hombre que, una vez al tanto de la situación, tratará de que las aguas vuelvan a su cauce y -por supuesto- en él no cabe don Alonso. A partir de ahí, Lope de Vega, maestro entre los maestros, teje un drama lleno de requiebros, engaños, desdenes y afrentas en los que la palabra hecha verso es la verdadera protagonista. Por cierto, el trabajo de Antonio Domínguez como asesor de verso ha sido imponente por haber conseguido, por un lado, que se evite la prosificación del verso y, por otro, una claridad y una homogeneidad en la dicción del texto por todos los actores. Si hubiera que apuntar a algunos, sobresalen los de Tello (Carlos de Austria); las dos hermanas Inés (Lucía Esteso) y Leonor (Marina Hodgson); y don Alonso (Luis Seguí).

Equipo compacto

Todo sucede en un espacio en donde una especie de andamios móviles, a modo de rejas, que construyen los distintos ambientes con un ligero desplazamiento del pequeño entramado por parte de los mismos actores, cuando la escena cambia. La solución no puede ser más funcional y sugestiva para que la imaginación del espectador ponga todo lo demás. Tan sencilla e inteligente propuesta escenográfica es del tándem que forman Cristina Domínguez y María Gil.

Los personajes van ataviados con indumentaria de nuestra época en la que domina, casi exclusivamente el color negro. Ellos, funcionales y sencillos, con pantalones y una camiseta; ellas, con vestidos largos , hombros descubiertos, con cierto aire de fiesta en el caso de las hermanas, y un traje chaqueta con falda corta en el de Fabia, la alcahueta que ayuda a don Alonso a acercarse a la joven dama. Firman el vestuario Cristina Domínguez y Mari López.

El espacio sonoro, que comienza en una especie de discoteca actual, con sonidos rítmicos estridentes, reiterativos, machacones y de un ritmo repetitivo hasta la extenuación, como los de cualquier macrofiesta actual que se precie, en medio de flashes de luz estroboscópica. Más adelante, ese sonido da paso a otros que marcan un ambiente más intimista. El espacio sonoro es de Germán Collado.

Y, para terminar con el equipo artístico, el diseño de iluminación es de Inda Álvarez, que ha pronunciado los azules y los rojos, según el momento de enfrentamiento o de pasión que lleven cargadas las escenas. Pero, siendo como es, un estupendo planteamiento, hay que decir también que las limitaciones técnicas de la sala en este campo -que hemos visto también en muchas otras representaciones en Nave 73- deslucieron esos planteamientos en algunos momentos del montaje.

Hay que subrayar también el extraordinario trabajo dramatúrgico que ha llevado a cabo Juan Carlos Sanz al haber despojado el texto de Lope de las alusiones religiosas, sin que por ello el verso se haya visto afectado en ningún momento, y la riqueza lingüística y la sonoridad, musicalidad y armonía del verso de Lope sigan brillando en su máximo esplendor en esta versión. Esta es una de esas propuestas que echan por tierra esa vieja y, afortunadamente, ya casi desterrada idea de que los clásicos son intocables, que es una traición al espíritu de sus obras someterlas a cualquier retoque por pequeño que sea, para no desvirtuarlas. No, de verdad que no. Acudan a ver esta propuesta, y después hablamos...

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El caballero de Olmedo’, de Lope de Vega

Dirección y Dramaturgia: Juan Carlos Sanz

Producción: Actually Theatre en colaboración con Valquiria Teatro

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