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>> La Diada en Catalunya, marcada por el primer día de campaña electoral

>> La Diada en Catalunya, marcada por el primer día de campaña electoral

> Por Jordi Oliveres, corresponsal en Cataluña

jueves 10 de septiembre de 2015, 11:02h
Por primera vez, Cataluña vivirá una Diada como una jornada de campaña electoral. Las entidades cívicas soberanistas, Òmnium, Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Associació de Municipis per la Independència (AMI), encargadas de convocar la manifestación unitaria los últimos años, han previsto inundar de color 5 kilómetros de la avenida Meridiana de Barcelona.
Después de la masiva manifestación en paseo de Gràcia en 2012, la cadena humana en 2013 que enlazó norte y sur de Cataluña y la V de 2014, en este 2015, se pretende unir 5.000 metros con color. Los participantes deberán ir vestidos con una camiseta blanca y una cartulina del color asignado en cada uno de los más de 100 tramos en que se divide el trayecto. El acto se iniciará, como ya es habitual, a las 17:14 horas y un puntero recorrerá los cinco kilómetros en defensa de la república catalana. Esta concentración cuenta con el apoyo de CDC, ERC (forman coalición electoral bajo el nombre de Junts pel sí) y las CUP. Catalunya sí que es pot (la coalición de izquierdas con ICV, IU, Podemos y otros grupos) no convoca al considerarlo un acto partidista de apoyo a Artur Mas, pero algunos de sus dirigentes sí que han anunciado su participación. Mientras que Ada Colau no irá, algunos de sus concejales sí que participarán.

El resto de formaciones políticas tampoco estarán presentes en la manifestación de la Diada al considerarlo, también, un acto de campaña de Junts pel sí y de la CUP. Incluso PSC, Ciudadanos y PP han solicitado a la junta electoral que compute como acto de campaña para Junts y las CUP el tiempo que la televisión pública catalana dedicará a retransmitir en directo este evento. A pesar de que pueda parecer lo contrario, en 1981 se rompió la tradición de hacer una manifestación unitaria de las fuerzas políticas y sociales el 11S. En la memoria colectiva todavía se retiene en la retina las grandes manifestaciones de 1976 y 1977 cuando desde la unitaria Assemblea de Catalunya se convocó a los catalanes bajo el lema “Llibertat, amnistía i estatut d’autonomia”. Y en verdad, la manifestación de la tarde iba languideciendo bajo lemas claramente independentistas (CDC había dejado de acudir hacía más de 20 años) hasta que en 2012 los mismos organizadores se sorprendieron del éxito cuando una marea humana inundó el paseo de Gràcia. Sólo habían pasado tres meses de la sentencia del Tribunal Constitucional que recortó el Estatut y los catalanes salieron a la calle bajo el lema de Catalunya, nuevo estado de Europa. Aquello fue el pistoletazo de salida para que Mas osara adelantar las elecciones autonómicas tras nada más dos años de legislatura. Creyó que tendría mayoría absoluta. Fue un mal cálculo, pues Convergència perdió apoyo electoral y, en cambio, Esquerra recogió los frutos. Eso sí, sirvió para que el hasta entonces principal adversario, el PSC, cayera en las profundidades de sus contradicciones y terminara siendo un partido sin norte después de su hegemónico mandato en los cinco anteriores años.

Y aunque la campaña electoral formal empieza el 11S, la verdad es que todos están ya en plena ruta. Junts pel sí, de Mas y Junqueras pero encabezado en el cartel por Raül Romeva, aparece como el ganador en todas las encuestas. No obstante, falta por ver si, al final, es el gran vencedor. Los expertos señalan que todo va a depender de la participación ciudadana. El electorado independentista está totalmente movilizado. Ya lo demostró con la consulta del 9N. Pero la duda es si los ciudadanos que no están a favor de la independencia depositarán su voto en la urna el próximo 27S.

Ciudadanos confía en mantener su cuota de voto de las pasadas elecciones municipales, sobre todo en las grandes ciudades y en el área metropolitana. El PSC, por su parte, sabe que si su electorado más fiel se moviliza, como hizo también en las locales de mayo, puede ser la sorpresa y desmentir las encuestas, las cuáles predicen un fuerte descenso de la lista liderada por Miquel Iceta. En cuanto a la plataforma de izquierdas Catalunya sí que es pot, confía en mantener el discurso social frente al eje nacional, en el que Junts pel sí y Ciudadanos se sienten más cómodos. Catalunya sí que es pot se ha fijado el objetivo de aupar a Lluís Rabell hasta el segundo puesto y no permitir una mayoría absoluta independentista en el Parlament, lo que abriría puertas a una salida de Artur Mas (al que algunos ya le han encontrado trabajo fuera de España tras el 27S si pierde) y a la formación de un gobierno de izquierdas.

El PP, por su parte, puede ser víctima de sus reiteradas negativas a asumir una negociación sobre Cataluña y, a la vez, de los recortes del gobierno de Mariano Rajoy. Además, su candidato, Xavier García Albiol, quizás es muy conocido por sus exabruptos xenófobos pero el Partido Popular lo fía todo al choque España-Catalunya y a una tímida recuperación económica. Quizás sus estrategas no se hayan dado cuenta de que en estas elecciones se hablará muy poco de economía y mucho de sentimientos.

Ciudadanos, con una candidata nueva, Inés Arrimadas, pero arropada en todo momento por el líder Albert Rivera, cree que puede llegar a ser la segunda fuerza en el Parlament. Sus resultados dependen, y mucho, de los votos que consiga arrebatar a los socialistas, quiénes esperan dar un vuelco a los sondeos de opinión.

El socio de Convergència desde 1980, Unió, se presenta en solitario en esta ocasión. La lista liderada por Ramon Espadaler, está convencida de que hay un electorado centrista y profundamente catalanista pero que está en desacuerdo con los postulados soberanistas de Mas. UDC está recabando apoyos entre antiguos dirigentes de Convergència, muchos de ellos vinculados a Miquel Roca, y entre un empresariado descontento con la deriva, como el banquero Joan Corominas, que ya ha expresado en público que su voto tradicional a CiU pasará a Unió.

Finalmente, las CUP están esperanzados en doblar o triplicar sus diputados. Aunque las CUP son independentistas y estarían dispuestos a votar una declaración de independencia, es muy difícil que apoyen a Mas como presidente de la Generalitat, tal y como ya han manifestado sus principales dirigentes. No obstante, las CUP, con el periodista Antonio Baños al frente, sí que estarían abiertas a permitir, en según qué casos, un gobierno de izquierdas que rompiera con el statu quo.

Los catalanes tenemos la cita en las urnas el 27 de septiembre. En esta ocasión, además de elegir un candidato a presidir la Generalitat y a que aplique su programa, estamos citados a la disyuntiva entre una Catalunya independiente y una Catalunya dentro de España, aunque en esta segunda parte con distintos matices, desde el unitarismo más rancio del PP y Ciudadanos al federalismo del PSC y Catalunya sí que es pot o al confederalismo de UDC.
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