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La verdad de Carmela Moragas, La Borbona: de querida de Alfonso XIII a actriz republicana

jueves 17 de septiembre de 2015, 10:05h
El poeta Rafael Alberti le puso el nombre de La Borbona, el mismo que sirve de título a la novela del catedrático de Literatura de la Universidad de Toulouse Javier Pérez Bazo, publicada recientemente por Izana editores. Fue Carmen Ruiz Moragas (1896-1936), actriz destacada del teatro español del primer tercio del siglo pasado, casada con el torero mexicano Rodolfo Gaona y luego amante oficial de Alfonso XIII en los años veinte del pasado siglo. Tuvo con el rey dos hijos, antes de dejarle por Juan Chabás, un escritor tremendamente atractivo, de sólida formación intelectual, más joven que ella, buen conocedor del mundo literario y teatral de la época, autor destacado de la llamada Generación del 27.
La verdad de Carmela Moragas, La Borbona: de querida de Alfonso XIII a actriz republicana

Carmen fue hija natural de una familia acomodada de la calle Zurbano madrileña, culta y con grandes dotes para la interpretación, educada con María Guerrero y de prometedora trayectoria dramática, la preferida de Benavente, quien la dirigió en películas del cine entonces balbuciente. Fue una mujer adelantada a su tiempo, viajera, resueltamente muy distinta a la imagen rancia y torpe que de ella se ha repetido a golpe de tópicos e inexactitudes. Frente a lo verdaderamente sucedido, el último bastardo e hijo de La Moragas, Leandro Alfonso, se inventó a su medida una historia en torno a sus progenitores, en gran parte inverosímil: trazó la imagen ilusoria de una madre artista y urdió una relación imposible con su padre para reivindicar el apellido Borbón. Y lo dijo por escrito. Ahora, La Borbona corrige las versiones falseadas e incompletas de la biografía y trayectoria artística de Carmela Moragas. No sin presumible polémica, aunque los hechos y los datos sobre los que se sustenta La Borbona resultan irrefutables.

El profesor Pérez Bazo restituye la veracidad histórica mediante un discurso de excelencia expresiva, ameno, bien trabado en sus distintas voces narrativas, de minuciosidad erudita, de lograda modulación poética por momentos. La novela se estructura teatralmente en tres actos (en correspondencia con los tres momentos de la vida amorosa de la protagonista) y cada uno de ellos en escenas precedidas del título que mejor las caracteriza.

El autor nos cuenta que Carmen Moragas tuvo un brevísimo matrimonio con el célebre torero Gaona, inventor del lance de la gaonera, compañero de Joselito el Gallo e Ignacio Sánchez Mejías, el Indio grande de León de los Aldamas, el mismo que arrancó la doncellez de la joven actriz en un hotel de la ciudad de Lima en 1916. Pero aquello apenas duró tres meses y el tiempo suficiente para una nueva crónica rosa sobre los amores torcidos de un torero y una artista, damita del espectáculo. El matador de toros, presuntamente implicado en un turbio asunto en México que produjo un suicidio, aficionado a la noche y a los alcoholes, era de carácter desabrido, extremadamente violento, y La Moragas sufría en propia carne las consecuencias. Ella solicitó la separación ante la imposibilidad de la convivencia. Corría el año 1917. Tiempo después, mereció los favores de Alfonso XIII, convirtiéndose en su consejera política y madre de dos bastardos nunca por él reconocidos.

Desde la reina Isabel II, el blasón más íntimo de los borbones ha ido forjándose por innumerables historias de alcobas clandestinas, rumores y certidumbres. A su nieto Alfonso XIII, fiel a la tradición, se le atribuyen un sinfín de aventuras fuera de Palacio y tres amantes ciertas que le dieron cuatro hijos ilegítimos. La francesa Mélanie de Dortan, casada con el comerciante de semillas Philippe de Vilmorin, le hizo padre del primogénito, Roger, a los dieciocho años y, poco después, con la institutriz Beatrix Noon tuvo una niña a la que llamó Juana Alfonsa. Con todo, no dejaron de ser aventuras pasajeras, como otras de la letanía interminable de sus conquistas, desde aristócratas a artistas y vedetes, desde Leticia Bosch a Genoveva Vix, Julita Fons, Celia Gámez, Madelaine Boisguillaume o la hija de un borbón de Toulouse… Hasta que apareció Carmen Ruiz Moragas, quien, además de amante pasional, ejercía de consejera política incluso en momentos de difícil decisión para el monarca. Este tenía muy en cuenta su opinión, le preguntaba, la escuchaba, la mayoría de las veces seguía sus criterios, no extraña que la actriz fuera decisiva en la destitución de Primo de Rivera. Retirada de los escenarios por imposición real y los dos embarazos, Carmela soportó mal la interrupción de su carrera teatral. Se mudó a un chalet de la Avenida del Valle, en la entonces colonia del Metropolitano, regalo de los constructores Otamendi a Alfonso XIII por sus inversiones y ayuda en la construcción del metro. Pero su relación con el monarca fue deteriorándose considerablemente por ciertas desconfianzas y algún devaneo de la actriz en respuesta a las aventuras reales, por aficiones divergentes y distancias políticas en medio de la dictadura agónica de Primo de Rivera. Y también debido a la galopante halitosis del rey.

Aún por nacer su segundo hijo, Leandro, la actriz decidió abrir su alcoba al escritor y crítico teatral Juan Chabás. Eran tiempos de esplendor artístico y literario, de una monarquía desasistida por el propio rey, más preocupado por sus cacerías, sus coches, las madrugadas madrileñas y la producción de películas pornográficas, género del que fue introductor en el país. La novela está plagada de pasajes que revelan la interesantísima época de las vanguardias y del cine, recreada perfectamente por Javier Pérez Bazo, especialista en la materia. Con Chabás recorre Carmen el Madrid de los cafés literarios y sus tertulias -el Pombo donde oficiaba Gómez de la Serna, el Comercial, el Lyon, el Regina, el Gijón-, de restaurantes como el Lhardy, de las noches de estrenos teatrales y sesiones de cines… Por las páginas de La Borbona desfilan tanto Valle-Inclán, Jacinto Benavente o Manuel Azaña, como los nombres de actores y actrices sobresalientes (Catalina Bárcena, Ricardo Calvo, Lola Membrives, Margarita Xirgú, Rosario Pino,…). Dentro de la trama aparecen Lorca, Alberti, Dámaso Alonso, Maruja Mallo, Pedro Gálvez, Max Aub, entre otros entonces jóvenes escritores de aquella generación artística y literaria, y se novelan episodios destacados de la época, no solo de los años veinte sino también de la España republicana. Con Chabás se reencontró Carmen con el teatro, volvió a los aplausos, creó con él una compañía teatral en el Fontalba, frecuentó los estudios cinematográficos, hizo proyectos de gran calado literario, escribió el texto, inédito e inconcluso, Vacaciones de una actriz y fue cambiando sus afanes monárquicos por el fervor republicano. Exiliado Alfonso XIII, en el teatro de la República Carmen desarrolló una importantísima labor teatral, que vino a interrumpir su prematura muerte. El 11 de junio de 1936, casi un mes antes de la guerra civil, Juan Chabás la amortajaba y atendía a las numerosas personalidades del mundo de la política y del espectáculo que se acercaron al velatorio, entre otros, el recién elegido Presidente de la República, Manuel Azaña.

Como se subraya en la presentación de la novela, entre veracidad y fábula, entre personajes reales y otros que se acomodan a la posibilidad de la existencia, el autor de La Borbona recupera la historia cierta mediante un diálogo literario entre el narrador que reconstruye tiempos y espacios de una época de vanguardias, sin duda la más brillante del siglo XX, y la memoria que Carmela Moragas lega al lector a modo de diario íntimo, hasta ahora inédito… La ficción de la verdad.

Título: La Borbona

Autor: Javier Pérez Bazo

Editorial: Izana Editores

Número de Páginas: 408

Fecha de publicación: 2 de septiembre de 2015

Precio: 23 euros

ISBN: 978-84-942712-9-8

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