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Cada día más claro: un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos para intentar gobernar tras el 20-D
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(Foto: EP)

Cada día más claro: un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos para intentar gobernar tras el 20-D

> Aunque ni Sánchez ni Rivera se atreven a reconocerlo, los sucesos lo terminan de refrendar

jueves 15 de octubre de 2015, 11:52h
Es algo con lo que ni PSOE ni Ciudadanos jugarán demasiado en esta campaña que está por comenzar de manera inminente antes de las elecciones generales del 20 de diciembre. Hablamos de un acuerdo, a grandes rasgos, para apoyar un gobierno más o menos de concentración, después de esa fecha. El PSOE espera ser la lista más votada, y con eso, Pedro Sánchez se asegura poder elegir compañero de baile para asegurar la legislatura, ya que no se espera en ningún caso que ningún partido obtenga la mayoría absoluta.

Siendo así las cosas, sin mayoría absoluta de por medio, los pactos serán claves. Nadie quiere hablar de pactos y mucho menos de ejecutivos de concentración, con ministros combinados de dos o de más partidos, pero esa partida de ajedrez ya se está jugando en las altas instancias de los grandes partidos del país, aunque no convenga, claro, reconocerlo. Las fichas ya están sobre el tablero y Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias están midiendo cada día los sondeos internos y públicos que hay sobre las generales. La clave, cómo no, será saber si el presidente Rajoy y el PP consiguen ser la lista más votada en las urnas.

De ser así, Rajoy se asegura la reelección, ya que no parece complicado un pacto de mínimos con Ciudadanos y otras fuerzas, si es necesario, para asegurar una legistatura en la que, eso sí, todo será diferente. Sin mayoría absoluta, el plan pasaría por asegurar la recuperación económica administrando unos Presupuestos del Estado con mucho enfoque social, como ya ha adelantado, por otra parte, el Gobierno actual. Superado lo peor de la crisis, será relativamente fácil hacer frente a los problemas de la nación con un Gobierno en minoría, pero con acuerdos puntuales para sacar adelante las principales reformas y otras leyes de menor calado que en esta legislatura. Precisamente el mayor reto será de otro tipo: Cataluña. La amenaza soberanista exigirá mano firme desde Madrid, y la alianza PP-Ciudadanos tendría clara las líneas a seguir.

Pero es otro escenario el que está actualmente moviendo más especulaciones, que es el de PSOE y Ciudadanos. Algunas encuestas sí dan la victoria al PSOE renacido de Sánchez, por lo que el socialista sería quien buscara aliados para asegurarse la investidura y la vida de un ejecutivo en minorías. En Ferraz cada día tienen más claro que pese a que los ciudadanos han refrendado las alianzas con Podemos y otras listas unitarias de izquierdas y de calado popular, la formación de Iglesias no conviene a largo plazo, sobre todo en el ámbito internacional, donde se exigirá que España esté a la altura de otras exigencias de tipo económico y no tan de perfil social.

Ahí es donde Sánchez y Rivera tendrán que entenderse y parece que el camino está bastante andado. Eso lo demostraría el buen entendimiento de la prueba de laboratorio que desde hace meses tiene lugar en Andalucía. Allí, Susana Díaz -dicen las malas lenguas que la que de verdad parte el bacalao en el PSOE- está muy a gusto con el pacto con Ciudadanos, gracias a quien consiguió la difícil investidura. La presidenta de la Junta de Andalucía defendió ayer miércoles el acuerdo con este partido y fue más lejos: "Vamos a marcar de nuevo un camino en nuestro país, con un presupuesto que es bueno para todos los andaluces y, en ese sentido, me siento satisfecha del trabajo que estamos haciendo juntos". Díaz calificó a Ciudadanos de "aliado estable", abogó por el "diálogo permanentemente abierto" y confió en que las demás fuerzas de la oposición "olviden los intereses partidistas".

Con ello no sólo envió un mensaje para Andalucía, sino para el resto del partido a nivel nacional. Lo refrendó el propio Rivera, quien sostuvo que el acuerdo para aprobar los presupuestos de Andalucía es un ejemplo de lo que será "tónica general en la política de España". Si a eso le sumanos que acusó a Rajoy de presentar unos presupuestos falsos, parece que va tomando todo más sentido. Toca cambio generacional y Rivera está dispuesto a ayudar a ello aunque tenga que ser desde un segundo plano. Tiene luego 4 años para ser, como jefe de la oposición, el nuevo líder de centro-derecha del país, relegando finalmente a Rajoy o al que le suceda en el PP.

Cada día más claro: un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos para intentar gobernar tras el 20-D
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