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Quince días claves para el futuro de España

sábado 05 de diciembre de 2015, 10:03h

Acaba de dar comienzo una de las campañas electorales más importantes de las últimas décadas. Una campaña que va a centrar los esfuerzos de todos los partidos en convencer a a esos casi siete millones de españoles que aún no tienen decidido su voto y que pueden ser claves en el resultado final de próximo 20-N. Tal y como se preveía el ultimo sondeo del CIS no ha hecho sino confirmar el fin del bipartidismo, al menos tal y como lo teníamos entendido hasta ahora, entre las habituales dos fuerzas hegemónicas que se han relevado en el poder en los últimos treintaitanto años, el PP y el PSOE. Según esta última encuesta, los populares se estancan en torno a los 125 escaños y los socialista se hunden obteniendo su líder, Pedro Sánchez, un resultado incluso peor al que logró su antecesor, Alfredo Pérez Rubalcaba, hace algo más de cuatro años. En cuanto a las dos fuerzas emergentes que irumpen en las nuevas Cortes, mientras Ciudadanos continúa su imparable ascenso casi igualando al PSOE y superándolo en muchas grandes ciudades como Madrid, Podemos que hace tan sólo un año se configuraba como alternativa clara de la nueva izquierda española, deja de crecer y pierde paulatinamente fuerza con el agravante de que algunos de sus flamantes fichajes como el general Rodríguez puede quedarse fuera.

La primera clave, por lo tanto, es saber hacia donde se va a dirigir el voto de esos siete millones de indecisos. A mí me da la impresión que buena parte de ellos acabarán votando a lo seguro que, de momento, es el PP. Si Rajoy no comete alguno de sus imperdonables errores en las dos semanas que le quedan de campaña, es muy probable que esos 125 escaños que le atribuye el CIS puedan convertirse el día 20 en más de 130. De hecho, yo, que hace tan solo un mes no le daba en una porra de amigos más de 120, acabo de concederle hasta 131 en la última que hice en una comida el pasado 1 de diciembre, donde, también he de reconocerlo, los comensales, casi todos ellos votantes del PP, oscilaban en sus apuestas entre 115 y 148, unos márgenes, como pueden comprobar bastante distantes y, bien por pesimismo o por demasiado optimismo, me parecen ciertamente excesivos.

Lo único que parrce cada día mas claro es que las dos fuerzas de cenrtro derecha, PP y Ciudadanos, superan en mucho a las tres de centro izquierda o de izquierda pura y dura, PSOE, Podemos e IU. En estos artículos estoy harto de repetir que todos los triunfos electorales en España los dan los votos del centro. El mito de que España es un país de izquierdas es tan falso como el decir que todos los catalanes son independentistas. La gente, los ciudadanos y ciudadanas, como se dice ahora, no quieren apuestas que pongan en riesgo la estabilidad del país. Esas opciones solo las manejan en otro tipo de comicios como las municipales o las autonómicas. De hecho, en esta nuestra Andalucía que hace menos de un año le dio su respaldo a Susana Díaz, cuando llega la hora de votar en unas elecciones generales ese voto se decanta más hacia la derecha que es la que, como se ha demostrado desde finales del pasado siglo, pone órden en las cuentas.

Siguiendo esa misma lógica, lo normal, diga lo que diga en estos momentos Albert Rivera sobre no pactar ni con uno ni con otro, es que Ciudadanos deje gobernar a la fuerza más votada que, sin duda, será el PP. No creo que los “naranjitos” entren a formar parte del Gobierno de Rajoy, para ellos sería un suicidio, pero sí que con su abstención o con su apoyo en el caso de que hiciera falta, permitieran la reelección y la investidura de Mariano Rajoy. El hecho de que en Andalucía hayan jugado este mismo papel con Susana Díaz les da un marchamo de supuesta independencia y honestidad y de ayudar a facilitar la gobernabilidad allí donde sus votos son necesarios. No nos engañemos. Se trata solo de un juego político que persigue rentabilidades a medio plazo y ¡vive Dios! que los muchachos de Rivera lo están consiguiendo a marchas forzadas. No cabe duda de que tanto Ciudadanos como Podemos han llegado para quedarse y que en el plazo de un par de años van a convertirse en el nuevo bipartidismo que dirija el futuro de esta nación, en la nueva casta política renovada y más jóven que sustituya a los dinosaurios del PP y del PSOE. Ese tiempo que aun les puede quedar para alcanzar el poder lo deberían emplear en completar su todavía escasa formación política, limando fantasías y promesas irrealizables. No hay duda que sus actuales líderes, Albert Rivera y Pablo Iglesias, saben manejar como nadie las nuevas tecnologías y los medios de comunicación de masas. Solo les queda fajarse en el terreno político y procurar que sus soluciones a los graves problemas que afectan a España, no sigan siendo una quimera irrealizable. Si lo logran sin quedarse por el camino, tenemos partidos para bastante rato. Y puede que todos, sus votantes y los que aún no confían en ellos, se lo agradezcamos. Ojalá y no me equivoque..

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