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Algo en qué pensar el sábado

viernes 18 de diciembre de 2015, 07:59h

El bipartidismo no está en el electorado sino en el sistema electoral. Es decir, si Podemos y Ciudadanos se hubieran presentado en 2011 y hubieran tenido los votos de PP Y PSOE, ahora serían los partidos mayoritarios y PP Y PSOE estarían en la circunstancia de IU y UPD, a punto de desaparecer del parlamento, pero el bipartidismo se habría mantenido.

Nuestra constitución establece que todos los votos son iguales, (Art. 68. 1. El Congreso se compone de (…) Diputados, elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto). Sin embargo, la LOREG establece varios obstáculos que engordan injusta y artificialmente los resultados de los partidos que aglutinan más voto en detrimento de los pequeños.

Los tres principales gazapos son la circunscripción provincial, el porcentaje para obtener representación parlamentaria y la ley de D’Hont que en España se modificó para propiciar gobiernos fuertes con mayorías absolutas.

Si la circunscripción fuera única para las elecciones generales, todos los votos valdrían exactamente lo mismo, el de un ciudadano de Soria o de Madrid. Al ser 52 circunscripciones provinciales, el reparto favorece a las provincias menos pobladas donde un escaño simplemente se consigue con el 20% de los votos que necesitará un candidato de Barcelona o Madrid. O sea, un voto en Soria vale por cinco de Madrid… si votan PP o PSOE. Pero los ciudadanos de Soria o Teruel que voten otra cosa perderán su voto.

Dado el histórico, sabemos que con menos del 15-17% de los sufragios no se consigue representación parlamentaria. En las Sorias y Terueles de España votar a otra cosa que no sea PSOE o PP es tirar el voto porque no alcanzan el 15% y sus votos no se suman a los de la misma opción política en otra provincia; simplemente los fagocita el sistema. Esta reflexión puede llevar al voto útil, pero necesitamos poder contabilizar cada voto fagocitado para demostrar la injusticia del sistema.

Además, los partidos nacionalistas aglutinan sus candidaturas en pocas provincias y en la realidad el mal produce monstruos: CiU con 1.014.263 votos (4 provincias) consiguió 16 diputados; Amaiur con 333.628 votos (4 provincias) obtuvo 7 diputados; UPyD con 1.140.242 (52 provincias) consiguió 5 diputados. Es decir, 63.391 votos un escaño de CiU; 47.761 votos un escaño de Amaiur y 228.048 votos cada escaño de UPyD. Es absurdo se mire cómo se mire.

El umbral del 3% es otro desajuste: ningún partido puede conseguir representación parlamentaria si no supera este umbral. Eso hace que opciones minoritarias que podrían conseguir algún representante se queden fuera del juego, los ecologistas y los animalistas, por ejemplo.

La ley d'Hont, detalle matemático aparte, establece el reparto en función de los cocientes más altos a medida que se dividen los votos entre los escaños que van quedando. Esto produce anomalías costosas como que el PP obtuviera 186 escaños, a 58.230 votos cada uno, mientras que partidos como EQUO con 215.776 o PACMA con 101.557 no obtuvieran ninguno. Es decir, nuestra democracia retocada impide, en este caso, que los ecologistas y los animalistas obtuvieran voz política.

Además, el sistema hace que el socorrido Voto en blanco favorezca aún más a los mayoritarios: se cuentan y se suman al total sufragios emitidos, lo que hace que el obligatorio 3% suponga todavía más votos. Un ejemplo: sufragios emitidos = 100.000; 3% para representación: 3.000 votos. Votos en blanco = 6.000 que sumados dan 106.000 y ahora el preceptivo 3% sube a 3.180 votos.

Con todo esto tenemos entre Votos en blanco (333.095); Partidos sin representación por no llegar al 3% (734.196) y Votos fagocitados por 52 circunscripciones (1.101.144) un total de 2.168.435 votos desperdiciados. A precios de PP, 58.230 votos cada escaño, estamos hablando de 37 escaños.

Ni PP ni PSOE llevan en sus programas mejorar este sistema: PP propone primar la lista más votada hasta que tenga mayoría absoluta (“Una nueva regulación de las elecciones locales debería establecer una prima de gobernabilidad a aquellos partidos que hayan ganado claramente las elecciones” pág 141 punto 7) y el PSOE se limita a vaguedades (“Mejorar la proporcionalidad”, pág 76, párrafo 9). UPD, IU, Podemos y Ciudadanos llevan en sus programas acabar con esta discriminación.


@manuelpascua

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