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Natalia Menéndez, directora del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro: "Este es el festival de teatro barroco más importante del mundo"

sábado 19 de diciembre de 2015, 10:00h
Natalia Menéndez, directora del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro: 'Este es el festival de teatro barroco más importante del mundo'
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38 años hace ya desde que la ciudad manchega de Almagro reuniera por vez primera en el mes de julio a miles de personas en torno al teatro. En la pasada edición (2015), fueron más de 60.000 las que disfrutaron de 94 representaciones a cargo de 53 compañías. De estas, 39 eran españolas y 12 internacionales llegadas de diez países: Reino Unido, Francia, Italia, Grecia, Alemania, México, Argentina, Chile, Estados Unidos y la República de Corea, país este último invitado de honor. Y, además de los espectáculos, se celebran también paralelamente un buen número de eventos y actividades -seminarios, talleres, exposiciones, cursos, congresos, conferencias…- relacionadas también con el teatro.

Todo ese universo teatral es posible concentrarlo en Almagro y en un solo mes, el de julio, porque mucho tiempo antes se trabaja duramente desde la Fundación del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Su sede central está situada en la calle Los Madrazo, de Madrid, a cuatro pasos del Congreso de los Diputados y del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Desde 2010, Natalia Menéndez (Madrid, 1965), es la directora de la Fundación Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, además de actriz, autora, directora, productora, traductora y adaptadora de obras dramáticas, y maestra de interpretación. En la Fundación, como en el escenario, todo está medido y a una reunión sucede otra reunión, especialmente entre los meses de septiembre y diciembre en donde el grueso de la programación de la edición del Festival del año siguiente debe de estar ya configurado antes de finalizar el actual.

Si, como 2015, el año es electoral, el frenesí es doble porque el Festival tiene que seguir, independientemente del color político que tome el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo ya que los resultados electorales no pueden retrasar sus ritmos de funcionamiento. Pero la actividad en estos finales de año es frenética en Los Madrazo y el encaje de una entrevista en la agenda de Natalia es empresa nada fácil. Con todo, la directora nos recibe con una sonrisa y todo son facilidades para que, sin tiempo ni condiciones, pongamos a grabar sonido y vídeo…

Hija del fallecido y popularísimo actor Juanjo Menéndez, el primer contacto de Natalia con el teatro fue una breve aparición en la función ‘¡Oh Penélope!’, de Gonzalo Torrente Ballester. Desde entonces se enamoró del teatro y, más adelante, se licenció en Arte Dramático en la RESAD, tanto en interpretación como en dirección. Es una creadora polifacética: actriz de teatro, televisión y cine. Dirige obras clásicas y contemporáneas para teatros públicos y privados, y es también dramaturga. Traduce y adapta obras de teatro, como ha hecho con ‘El invierno bajo la mesa’ de Roland Topor, ‘Tres versiones de la vida’, de Yasmina Reza, o ‘The Doubt’, de Patrick Shanley. Y, por si todo esto fuera poco, es también autora, entre otras publicaciones, del libro de relatos ‘A voces’, y una novela, ‘Clic’, una aventura que se centra en una de sus pasiones, la fotografía.

J.M.V.- Cuando cogiste las riendas del Festival no pasaba por su mejor momento económico. ¿Cómo ha sido el camino durante estos cinco años?

N.M.-El tiempo pasa, sí, pero deja huella. Me encontré con 32 ediciones precedentes, con un gran trabajo ya hecho por directores que me habían precedido, y el de muchas compañías. Pero, al mismo tiempo, encontré también una deuda histórica enorme, cinco veces mayor de la que me habían hablado. Creamos entonces una Fundación y ahora, cinco años después, solo falta por resolver algún fleco del Ayuntamiento de Almagro, que se ha comprometido a arreglarlo en 2016 -en enero hará ya el primer pago- y así quedará resuelta ya la deuda del Festival.

P.- ¿Y cuál es el compromiso de futuro que has adquirido con el Teatro, con Almagro, con el INAEM y contigo misma para los próximos años?

R.-Mi compromiso está en que si yo decido hacer esta 39ª edición, es dejándome la piel y con la ayuda de un equipo maravilloso que está implicado al máximo, y con unos patronos (el Ministerio de Cultura, la Comunidad de Castilla-La Mancha, la Diputación de Ciudad Real y el Ayuntamiento de Almagro, además de la Universidad de Castilla-La Mancha, la Compañía Nacional de Teatro Clásico y el Museo del Teatro) con quienes tengo una relación al mismo tiempo cordial, exigente y comprometida siempre con mi trabajo.

P.- ¿Cuál es el presupuesto con el que va a hacerse la próxima edición del Festival?

R.-La Junta y la Diputación van a participar con el mismo presupuesto y el INAEM va a incrementarlo un 15 por ciento. En conjunto estaremos en torno al millón trescientos mil euros. En ese presupuesto están también incluidos los ingresos por taquilla…

P.- Manejar cientos de miles de euros supongo que hace difícil no sucumbir a la tentación de dejarse llevar por el interés personal para contratar ciertos espectáculos. ¿Qué mecanismos pone la Fundación para evitar esas tentaciones?

R.- Con ese dinero podemos hacer lo que estamos haciendo, no más. No podemos contratar ciertas compañías, no podemos producir -como mucho coproducir-, tenemos que buscar alianzas permanentes con instituciones que, afortunadamente, se sumen a este gran proyecto y no puedo hacer mucho de lo que quisiera hacer, pero sí puedo asegurar que estoy absolutamente de acuerdo y comprometida con cada uno de los espectáculos que llegan al Festival.

P.- En otras palabras, que no faltan ideas, sino recursos…

R.-Si entendiéramos la cultura como una riqueza, no solo para el espíritu, sino también material, podríamos entonces ofrecer producciones propias, y muchas más cosas en el Festival… La cultura es una inversión no solo para el alma sino también desde el punto de vista material. Por cada euro que gastamos en el Festival se recuperan entre 4 y 5 por lo que, para mí, las cosas están muy claras.

P.- ¿Año tras año acuden a Almagro más programadores y distribuidores para descubrir nuevos espectáculos e integrarlos en sus propuestas escénicas?

R.- Sí, claro. Y hasta la CNTC estrena, a veces, también allí alguno de sus montajes. Este año, por ejemplo, tendremos allí un estreno de Helena Pimenta para inaugurar el Festival… El Festival es, desde luego, una grandísima plataforma para comunicar, para difundir… Tenemos, por ejemplo, un encuentro de programadores internacionales -no solo nacionales-, encuentro internacional de blogueros, encuentro de crítica nacional e internacional… Las compañías saben que estrenar en Almagro no es estrenar en cualquier sitio porque nos observan más de 25 países, así como todas las comunidades autónomas de España que miran con lupa todo lo que programamos. Las coproducciones las tratamos muchísimo y durante todo un año las tenemos en nuestra página web difundiéndose y comunicando. Nosotros presentamos cada año el Festival en abril -lo haremos también en 2016- y está en los medios hasta finales de julio, y a una compañía todo eso es lo más grande que se le puede dar.

P.- ¿Y qué me dices de Almagro Off?, ¿es mucho más que un guiño a los nuevos creadores?

R.- El Off es una de las primeras ideas que tuve cuando me llamaron para el Festival. Apunté en una serie de folios varias ideas que me parecían de sentido común y esta era una de ellas. Había que apoyar a la profesión más joven (directores, autores, actores…) y no tanto con conferencias y debates y ese tipo de cosas que no llevan muy lejos, sino con espacio, con lugar, con una apuesta sobre el patrimonio barroco que es nuestra apuesta indisociable, para remover, agitar y dar a conocer las últimas propuestas, y ha funcionado muy bien. Al ser internacional, hay una competitividad muy buena. Y, además, el haber escogido el espacio de La Veleta me parece que ha sido un acierto porque es un espacio diferente, es como una isla… Creo, en fin, que todos los años le ha ido estupendamente al Off porque intentamos que su exposición sea no solo municipal, sino que se proyecte también internacionalmente, y luego que de ahí les surjan giras a las compañías. Pretendemos formar una familia en torno a Almagro Off.

P.- El de Almagro es, sin duda, el festival más importante del mundo de Teatro barroco. Aún así, ¿tenemos los españoles cierto complejo de inferioridad teatral?

R.- Sí, sí, nos suena como si estuviéramos diciendo una mentira… No hay que tener miedo al decir que este es el festival de teatro barroco más importante del mundo por varias razones: una, porque es festival barroco de autoría internacional; dos, por el tiempo de duración, unos 25 días; tres, por el número de espacios que se utilizan y por el número de compañías que se reciben, unas 52 o 54 compañías en cada edición. Y con esto ya está explicado. España, a veces, tiene mucho pudor en mostrarse a la cabeza, y Castilla-La Mancha ni te cuento…

P.- Me decía hace muy poco Pérez de la Fuente que en España se valora y se conoce más el teatro europeo que el español por la crisis nacionalista que vivimos. ¿Compartes su opinión?

R.- Es una posible razón, sí. Otra podría ser el empeño y el esfuerzo hecho desde los distintos ministerios (Cultura, Exteriores...) en favor de la cultura para traspasar fronteras. En esa línea que yo creo que hay que apoyar, nosotros hacemos en el Festival un encuentro de programadores para que creadores españoles -y no solo directores, también dramaturgos, … de todo tipo de teatro- hablen de su trabajo, y puedan salir, y encontrar la posibilidad de hacer espectáculos fuera de España. Pero el empeño del estado español con respecto a su cultura y a traspasar las fronteras creo que lleva un camino todavía muy breve.

P.- Has tenido que lidiar con administraciones políticas de distinto signo. ¿El apoyo es mayor o más claro en un signo político que en otro, o no hay diferencias?

R.- Las institucioneses un genérico… Yo trato con personas que representan a instituciones, pero yo intento hablar a las personas. Unas tienen más sensibilidad que otras, independientemente del partido al que pertenezcan. No es su vinculación a un partido sino su sensibilidad frente al arte, la cultura, el teatro, lo que facilita el diálogo.

P.- Cientos de proyectos presentados cada año de decenas de países… ¿Se valora suficientemente en España el papel cultural, político y económico de un festival como el que diriges?

R.- Desde luego los espectadores apoyan cada año el Festival de Almagro. Además de acudir a los espectáculos que se les proponen, no hay más que ver sus caras al entrar y al salir de ellos. Ese es un ejercicio que hago frecuentemente, escondiéndome en un lateral para no ser vista, y su cara, su gesto, su cuerpo salen absolutamente trasformados. Queremos hacer del Festival de Almagro una experiencia única, no ya un teatro, no ya una representación, sino que poner el pie en Almagro en julio constituya ya una experiencia singular. No hay ruido de coches, ni ambulancias que pasan, no hay estrés… Estás como en un decorado maravilloso del Siglo de Oro e ir a Almagro es como hacer tres viajes: vas a un teatro, y cada teatro es diferente -se programa en función de los distintos espacios-; luego, la obra, la representación, y, al final, el paseo por la plaza o por cualquier otro lugar, para compartir, escuchar y ver todo lo que sucede a su alrededor.

P.- ¿Todo está en los clásicos?

R.-Los clásicos son la base de arranque. Los clásicos son también camino. Pero no todo está en los clásicos. La mirada actual es también fundamental. Si no, no existirían los clásicos.

P.- Colocar 28 a 30 mil entradas, año tras año, es un reto que motiva a cualquiera...Pero es un reto muy difícil…

R.- Sí, es un reto bien complicado pero eso no lo hago yo sola, sino que cuento con todo un equipo para poder conseguirlo. Intentamos también dar muchas facilidades: en las entradas, en la manera de acercarnos a la gente, ofreciéndoles distintos horarios, dando un amplio abanico de representaciones muy diferentes con espectáculos de todo tipo, que van de lo más cercano y popular a lo más complejo y novedoso en cuento a puesta en escena o interpretación.

P.- Una pregunta personal: ¿has tenido ya alguna vez crisis de identidad: gerente, directora, actriz, autora...?

R.- (Ríe abiertamente…) Con respecto a actriz, es ahora cuando tengo ganas de volver a actuar. No me había venido antes, pero ahora siento unas ganas inmensas de volver a los escenarios. Hace ya más de un año que estoy planteándome la vuelta, un poco por cerrar el círculo. Respecto a la dirección, he ido dirigiendo algunos espectáculos, sobre todo a partir de 2013, tras tres años intensos de inmersión total respecto al festival. Después, he procurado dirigir al menos un espectáculo anual. Este año, por ejemplo, he dirigido en el Teatro Nacional de Cataluña un texto de Alfred Musset, ‘Con el amor no se juega’, y ha sido una experiencia fantástica...

P.- ¿Tú eres partidaria de limitar los periodos de mandato a ocho años, por ejemplo?

R.- ¡Sí, sí...! No conviene estar demasiado tiempo en los cargos. ¿ocho años...? No sé. De momento vamos a por la edición 39…

P.- Hay estudios del propio Festival que indican que un 7 por ciento de los espectadores acuden por vez primera al teatro durante el Festival, ¿Emocionante, verdad?

R.- ¡No te puedes hacer una idea de la ilusión que eso me hace! Que haya gente que acuda por vez primera al teatro durante el Festival es de las cosas más maravillosas que podemos provocar. Vamos a seguir intentándolo edición tras edición. Para mí es una gozada, sobre todo porque compruebo que los que vienen por primera vez quieren repetir siempre. ¡Esto ya es el súmmum...!

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