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Jaldía Abubakra: "Lo peor de Gaza es sentirte dentro de una cárcel en tu propio territorio"

> La número 2 de Unidad Popular al Senado ha permanecido 4 meses retenida en Gaza

miércoles 23 de diciembre de 2015, 00:23h
Jaldía Abubakra, candidata de Unidad Popular al Senado
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Jaldía Abubakra, candidata de Unidad Popular al Senado (Foto: Kike Rincón)
La presión de sus compañeros de Unidad Popular- Izquierda Unida logró que su número 2 al Senado, Jaldía Abubakra, pudiera salir de Gaza, donde se encontraba retenida desde agosto, y regresara a España dos días antes de las elecciones del 20-D. Jaldía es una mujer española de origen palestino que trabaja como auxiliar administrativa en el Ayuntamiento de Madrid. Se confiesa una activista de izquierdas que un día decidió, harta de la ‘estafa’ enmascarada en la crisis económica, dar un paso al frente para contribuir al cambio en este país. Diariocrítico ha charlado con ella para conocer la situación de los casi dos millones de palestinos que viven en la franja de Gaza, y analizar los resultados electorales y la fractura de la izquierda.

Jaldía Abubakra concurrió a las primarias de Ahora Madrid en la lista encabezada por Mauricio Valiente, aunque no consiguió entrar. Después, se presentó a las primarias de Ahora en Común, donde fue la segunda más votada, lo que le valió ser la número 2 al Senado en la candidatura liderada por Alberto Garzón. No pudo celebrar su elección ni participar en la campaña, y estuvo a punto de perderse la cita electoral, pero la lucha de sus compañeros de partido ha conseguido traerla de vuelta a España.

- ¿Por qué viajaste a Gaza el pasado mes de agosto?

Llegué el 18 de agosto porque había fallecido el marido de mi hermana, con lo cual no lo pensé mucho. Yo ya tenía un permiso pedido a las autoridades egipcias para cruzar la frontera de Gaza con una organización de activistas que trabajan allí, pero no habían abierto la frontera, y como abren tres días, tampoco les iba a pedir que me acompañaran para quedarnos encerrados, pero cuando pasó esto sólo pensé que tenía que ir. La casualidad quiso que pudiera entrar ese día. También pensé que podría salir coincidiendo con la apertura de fronteras por la peregrinación pero sólo permitieron la salida a los peregrinos, y yo como soy española no pude.

- Entonces, ¿se puede decir que es casi tan difícil entrar en Gaza como salir?

Entrar es muy difícil, yo tuve mucha porque no dejan entrar a los extranjeros, y aunque he nacido allí y soy palestina de origen, no tengo documentación palestina sino española, con lo cual no me dejan entrar. Israel no quiere que entren extranjeros.

- Según dijiste en el vídeo con el que presentaste tu candidatura en la lista de Alberto Garzón, Gaza es la mayor cárcel al aire libre del mundo.

Aparte de ser una cárcel es una cárcel injusta, porque en cualquier prisión, por muy criminales que sean quienes están dentro, tienen derecho a visitas, cosa que no se tiene en Gaza. Yo tengo familia allí pero no se puede entrar, mis hijos no conocen a sus primos porque no se puede pasar. Hay casi dos millones de personas viviendo en Gaza y la población va en aumento a pesar de que a diario estén matando a muchas personas. Además de las víctimas de la masacre del verano 2014 (que se saldó con más de 2.100 palestinos muertos y más de 11.000 heridos en 50 días de combate), a diario muere gente allí por ataques a agricultores, pescadores, ataques en la frontera, por enfermedades, los que resultaron heridos en esa masacre, que se han contabilizado como víctimas del ataque.

- ¿Cuáles son las condiciones de vida en Gaza?

Por un lado están los cortes de electricidad que en ocasiones se prolongan 24 horas seguidas, e incluso una vez llegaron a estar 10 días sin luz. Ahora mismo hay un programa, controlado por las autoridades israelíes, según el cual se dispone de 8 horas de luz al día pero a veces son 6 por falta de combustible para hacer funcionar la única central eléctrica que hay allí. Yo antes de ir sabía lo de los cortes de luz pero lo que no sabía es que también había cortes de agua, a veces están sin agua durante 3 días. El agua que sale del grifo es saladísima por lo tanto el agua para beber se compra aparte y no se puede considerar potable, con lo cual hay muchas enfermedades, sobre todo en la población infantil. Hay enfermedades que ni siquiera están tipificadas, van al médico y les dan lo que haya en ese momento porque también faltan medicamentos. Es un bloqueo total.

Les impiden desarrollar su vida con normalidad y satisfacer sus necesidades de forma que dependan de las autoridades israelíes, por ejemplo, no hay fábricas textiles en Gaza porque está prohibido. Los agricultores reciben ataques porque las tierras de cultivo están en la valla que separa Gaza de los territorios ocupados por Israel en 1948, con lo cual los agricultores se juegan la vida ahí. Además, los aviones israelís les rocían las plantaciones con productos químicos antes de que puedan recoger lo que siembran. A los pescadores que salen al mar se les ve desde la playa porque no pueden adentrarse más de una milla en el mar, a pesar de que el acuerdo dice que el límite son 6 millas. Aparte reciben ataques y son secuestrados en cualquier momento. Para los pescadores con los que he hablado, lo peor de los ataques no es que les agredan o les maten, sino perder su barca, porque así les matan de hambre.

Las autoridades israelíes les quieren hacer dependientes porque controlan la frontera de Gaza con Israel y ellos deciden lo que entra y lo que no y cuándo. Más del 50% de los productos que entran son israelíes, y los palestinos pagan impuestos a Israel, toda su vida depende de ellos.

Aún así, lo peor es el encierro, el sentir que estás en una cárcel de la que no puedes salir. Cuando hablamos del cierre de las fronteras, hablamos de los enfermos que necesitan salir y no pueden. Por ejemplo, los enfermos de cáncer que necesitan quimioterapia no pueden recibirla en Gaza. Aparte hay operaciones que no se pueden realizar en los hospitales gazatíes. Hablamos de estudiantes que tienen que salir fuera para acceder a estudios universitarios y a veces pierden todo un curso porque no pueden salir, la gente que tiene residencia y trabajo fuera y se quedan en la franja y pueden perder su empleo.

Hay gente que en 30 años no ha cruzado la frontera, no conocen otra cosa. Psicológicamente eso es durísimo, estar encerrado en tu propio territorio. Eso les quita la esperanza, pierden la fe en todo. El 60% de la población de Gaza tiene problemas psicológicos, y yo creo que son más porque este porcentaje es de los que van y lo cuentan pero hay quienes no van porque no se dan cuenta de su situación.

El paro afecta muchísimo porque la gente se queda en casa sin hacer nada, y es que además de no haber trabajo tampoco hay ocio, o trabajas o estás en casa.

La situación es mil veces peor para las mujeres porque la mujer es el pilar de la familia allí. Hay más mujeres trabajando que hombres en Gaza por las condiciones del trabajo, porque normalmente las mujeres se dedican más a la Educación o la Sanidad, y muchas veces mantienen con su sueldo la casa, además cuidan de los niños y son el soporte de los maridos. Aparte muchas son viudas o mujeres de presos. Ellas sufren por su situación, pero más por el miedo que sienten por lo que pueda pasarles a sus familias y sufren por los traumas que les quedan a sus hijos y maridos por las guerras. La mujer en Palestina tiene un papel importante y también en la lucha como activistas, y en la política aunque la gente no lo sepa.

- La gente pierde su trabajo por estar retenida en Gaza, y esto ha podido pasarte a ti porque has estado 4 meses allí sin poder salir, y podías haber perdido tu puesto de funcionaria en el Ayuntamiento de Madrid.

Claro, esto me podía haber pasado a mí, pero gracias a la intervención de mis compañeros, que han hablado con Recursos Humanos del Ayuntamiento, explicaron mi situación y pudieron arreglarlo porque estaba en una situación de fuerza mayor. Además, yo contacté con el consulado de España a la semana de estar allí para que al menos conocieran mi situación y le pidieran a Israel que como española me dejasen salir por la frontera norte de Gaza. Todo esto por mail y por teléfono y su respuesta fue: nosotros vamos a solicitarlo pero que sepas que es casi imposible. Yo seguí insistiendo y pedí un justificante para mi trabajo, que eso sí me lo dieron, pero no hicieron nada más.

- Durante estos meses y con la situación que se vive en Gaza, ¿has podido mantener contacto con tu familia en España? ¿Cómo lo han llevado ellos?

No pude contratar una tarifa de Internet para el móvil porque allí es carísimo y tenía que administrar el dinero que llevé, y más aún cuando no sabía cuánto tiempo tendría que quedarme. Yo utilizaba Internet cuando había ‘wi-fi’ en casa, y claro, hay conexión cuando tenemos electricidad, es decir, 6 u 8 horas al día. Cuando podía conectarme enviaba mensajes a mi familia, amigos, compañeros del partido y del trabajo, eso cuando teníamos ‘wi-fi’ durante el día porque cuando tocaba por la noche, a lo mejor era a las 00.00 o las 02.00 de la madrugada, y no podía hablar con nadie de España a esas horas. Mis hijos conocen la situación de Gaza aunque al principio pues les traumatizó un poco porque no sabían que iba a pasar o si me iba a quedar allí. Yo les tranquilizaba porque sabía que tarde o temprano iba a salir, la frontera abre cada mucho tiempo y sale poca gente, pero en algún momento me tocaría el ‘turno’, la pena es los que se tienen que quedar.

- ¿Y tu familia y amigos de Gaza, no crees que puedan llegar a salir?

No porque además de lo complicado que es salir, ¿a dónde van a ir?. Siendo palestinos y con el problema que hay con los refugiados, o se mueren en el mar o de hambre en las carreteras, y si llegan están sin papeles y no tienen nada. De Gaza no se puede salir a menos que tengas un visado para otro país y es muy difícil conseguirlo allí porque no hay consulados y cuando lo solicitas en Jerusalén no te lo conceden. Los países europeos necesitan una garantía de retorno para darte un visado, y temen que los gazatíes quieran salir y no quieran regresar, por tanto, no se lo conceden. En 2014, tardé 6 meses en conseguir un visado para que mi hermana y mi sobrino vinieran a España para un tratamiento médico porque mi sobrino está enfermo y allí no saben lo que tiene porque es una enfermedad neurológica rara. Al final se lo dieron con la condición de que su marido y sus otros hijos se quedaran en Gaza pero justo cuando iban a venir a Madrid el 8 de julio de 2014, empezó la guerra y perdieron el visado. Ahora no sé cómo hacerlo porque ella tiene 6 hijos y no puede dejarlos solos allí.

- ¿Qué pasos se deberían dar para que se levantara el bloqueo en la frontera de Gaza?

En mi caso hemos visto como la presión popular funciona, por lo que yo quiero movilizar y sensibilizar a la gente para que todo el mundo sepa lo que está pasando, y a base de protestar, obligar a Israel a que respete las resoluciones de las Naciones Unidas, si es que no pedimos otra cosa. Hay que obligar a Egipto a que abra la frontera porque esto es un castigo colectivo contra los palestinos y no hay derecho. Yo tengo la esperanza de que a través de la presión social y con ayuda de los medios de comunicación pues se podría conseguir algo.

- ¿Por qué la comunidad internacional apoya a Israel, como es el caso de EEUU pero Palestina no cuenta con ningún respaldo claro?

El motivo es la economía, que es la que mueve el mundo. Los intereses económicos de EEUU y Europa están relacionados con Israel, que es como una base de Occidente en Oriente Medio. Es una zona estratégica para controlar Oriente Medio. Además está el negocio de las armas, EEUU e Israel son los mayores fabricantes del mundo. Israel vende armas a toda Europa, Latinoamérica y EEUU, como arma probada en combate, eso les abarate el coste, entonces los que están en el poder se beneficia de esto sin importarles las vidas inocentes que se pierden. Mientras ellos ganen dinero, los Derechos Humanos les importan poco o nada.

- Centrándonos ahora en tu faceta política. ¿Cuándo decidiste dar un paso al frente?

Yo siempre he sido de izquierdas y tenía amigos en el Partido Comunista pero sin llegar a entrar en política, aunque me considero una persona crítica que se preguntaba qué hacer para cambiar las cosas. Igual que la mayoría de la población española estaba harta y descontenta porque cuando hace años de decía que el Gobierno robaba no se podía demostrar, pero ahora ha quedado más que demostrado, por eso no entiendo los resultados del 20-D. Los recortes, el paro, el ver a gente en la calle y cada vez más familias españolas, me hacían pensar cómo podíamos permitir esta situación y vi que era el momento de reaccionar y pasar a la acción. Cuando surgió el proyecto de Ahora Madrid pensé en unirme porque no se puede estar criticando siempre desde la barrera, y aunque nunca me había dedicado a la política me dije: aprenderé. Cuando dicen que la política es sucia yo siempre respondo que es porque nosotros lo permitimos, porque la gente limpia no nos metemos y hacen lo que quieren con nosotros, y ahí es cuando empecé. Entré en ese proyecto con Mauricio Valiente pero no llegué, y cuando arrancó Ahora en Común, aunque yo estaba en Gaza me animé a presentarme con Alberto Garzón.

- ¿Por qué decidiste integrarte en Unidad Popular-IU en vez de en Podemos?

Por el programa. En la parte que toca a la causa palestina, Izquierda Unida lo tiene muy claro y en Podemos este tema está como camuflado, entonces sé que IU va a estar con la causa y se ha adherido al BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), que es la lucha pacífica de la sociedad civil contra la ocupación israelí. Esta lucha pacífica ha funcionado en Sudáfrica y puede funcionar también con Palestina.

- ¿Qué te parece Alberto Garzón como líder de la candidatura de Unidad Popular-IU?

Pues a Alberto no he llegado a conocerle mucho porque cuando comenzó el proyecto de Unidad Popular yo estaba en Gaza, pero me consta lo mucho que se ha acordado de mí en cada mitin y en cada acto. Me parece una persona muy capaz, inteligente, activo y brillante. Creo que es el líder de la izquierda que hacía falta y llevábamos mucho tiempo esperando.

- ­El fracaso de las negociaciones para una candidatura unitaria entre Pablo Iglesias y Alberto Garzón se ha materializado en una izquierda que llegaba a las elecciones generales más fracturada que nunca. ¿Por qué crees que no se llegó a un acuerdo en un momento tan crucial?

Porque había gente que no quería, desde Podemos querían ir ellos solos como marca Podemos. Pablo Iglesias quería llegar el solo y no lo ha hecho bien. Además había puntos en los que no se podía ceder por parte de Izquierda Unida y diferencias en los programas y no se pusieron de acuerdo, y esto ha pasado factura en las urnas.

- Si volvieran a celebrarse las elecciones, ¿se reabrirían las negociaciones entre Unidad Popular-IU y Podemos?

Yo no puedo hablar por nadie, pero a mí me gustaría, porque desde el principio he abogado y trabajado por la unidad de la izquierda. Yo quiero esa unidad, no sólo entre nosotros y Podemos sino de todos los partidos de izquierdas, pero no puedo decidir por los demás.

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