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Código deontológico en política

domingo 27 de diciembre de 2015, 11:19h
¿Sería necesario fijar un código deontológico en política igual que existen en otras profesiones, como el clásico de medicina, también existe en psicología, abogados, psicólogos, enfermería, etc.? ¿Viendo el panorama nacional e internacional no habría que fijar como necesidad imperiosa un código deontológico para la política y para los políticos…?
1. Entre las definiciones posibles de deontología estarían las normas morales y éticas que un profesional en el desarrollo de su trabajo o profesión tiene que tener. Por lo cual, hay unos puntos o artículos o normas que los profesionales de una profesión u oficio, sea cual sea su ideología que tengan, deben cumplir.
Se considera que el primer código ético profesional o deontológico fue definido y descrito por Hipócrates, se indica por algunos que fue perfeccionado o matizado por Galeno, aunque hay autores que indican que fue desarrollado por los pitagóricos, que después pasó al Corpus hipocrático. El código hipocrático que con pequeñas variaciones se ha ido desarrollando y aplicando a lo largo de la historia es el modelo en el que se han fijado otros código profesionales en el mundo.
2. Por supuesto no podemos fijar en un artículo todos los límites o normas que podrían constituir un código ético o deontológico en relación a la política. Entre otros motivos, el autor de este texto no tiene la capacidad y conocimientos suficientes. Pero sí creo que es absolutamente necesario que diversos departamentos universitarios, organizaciones sociales, partidos políticos, sociedad civil continuasen con un debate para fijar unas normas mínimas para fijar un código ético político. Cosa que ya se ha empezado. Porque es obvio la importancia de una ética y moral correcta del médico con sus pacientes, pero también es absolutamente necesaria una ética mínima profesional de la sociedad política, personas, entidades que se dedican a este oficio o profesión o vocación con el resto de la sociedad. Se dediquen un día a ello o cincuenta años. Entre otras normas podrían o deberían estar las siguientes:
- Un político debe tener un sueldo remunerado digno y suficiente. No hay que hacer demagogia con ello. El político gestiona grandes recursos económicos y tiene una enorme responsabilidad sobre miles o cientos de miles o millones de personas, por lo cual merece un sueldo digno y suficiente según su categoría. No se puede hacer demagogia en esto.
- El político además de su ideología debe buscar el bien común y el bien general de los ciudadanos. Por lo cual, puede muchas veces, entrar en colisión el bien o los intereses de su partido y el bien general y el bien común. Si esto sucede, debe imperar el bien común o general.
- El político y las organizaciones políticas en sus normas y en sus actuaciones no debe solo pensar en los próximos meses o años, sino en las próximas décadas y generaciones. Por tanto en el bien del presente y del futuro a medio plazo y a largo plazo.
- El político y la clase política y las entidades políticas, partidos, sindicatos y otras relacionadas con estos fines, no debe engañar al pueblo. No debe dar información sesgada, no debe manipular al pueblo, ni tampoco la información, no debe dar razones o argumentos falsos en parte, no debe manipular encuestas, no debe utilizar lenguajes o palabras escritas o habladas que lleven a la confusión…
- El político y los entes que forman y conforman la política deben enseñar al pueblo la realidad, y deben enseñar al pueblo la auténtica interpretación de la realidad. Es decir, ni puede engañar al pueblo, debe indicar los hechos y los datos reales, o más reales posibles, pero al mismo tiempo debe dar la interpretación correcta y ortodoxa, por lo general, lo que las ciencias sociales indican. O lo que las ciencias sociales más verdad o más verdaderas indiquen. Ya que estamos en un periodo de la historia que dichas ciencias sociales han avanzado mucho (economía, política, derecho, sociología, antropología, geografía, historia, etc.).
- Un político no puede utilizar su cargo para robar, para engañar, para tener influencias en otros ámbitos de la sociedad, para medrar, para crear endogamias, para utilizar su poder para exigir a los demás actuaciones que van en contra de los derechos de otras personas, no puede utilizar su poder y su fuerza para dominar… el político debe cumplir un bien social y un bien público en sí. Su actuaciones tendrán una enorme importancia y condicionarán la vida de miles o millones de personas, ahora y en generaciones futuras.
- El político y las entidades políticas en el ejercicio de su función tienen sus derechos, como cualquier ciudadano, y también derechos específicos para que pueda ejercer dicho poder, pero no puede ir más allá de ellos y debe utilizarlos como corresponde a la moral mayoritaria de su sociedad y del bien general.
- El político debe tratar al ciudadano con respeto, a cada uno y a todos en general, a la sociedad y a la colectividad. Pero debe tratar a otros políticos con respeto y sabiendo que cada persona tiene una dignidad enorme.
- El político no caerá en utilizar las palabras con insultos, ni quitarle la buena fama a ninguna otra persona, sea ciudadano o sea otro político. No utilizará la demagogia que es un error muy grave, y que tiene muchas concreciones, la primera en engañar al pueblo o a parte del pueblo sabiendo sus necesidades y sus vulnerabilidades y prometerle cosas que sabe que no puede cumplir, no puede utilizar lenguajes y palabras y promesas que sabe que son imposibles de cumplir. El político no puede aprovechar las vulnerabilidades y el hambre y las necesidades de otras personas para manipular al pueblo y para llevarle a direcciones que ese mismo pueblo no iría si tuviese las necesidades mínimas cubiertas. No puede incentivar la desesperación del pueblo, ni aprovecharse de esa desesperación para llevarle a direcciones y fines negativos o perniciosos o fines y metas que en condiciones normales ese pueblo no iría.
- El político no debe enfrentar a los ciudadanos entre sí, ni a nivel individual, ni a nivel de clases o estratos sociales, o ideologías, sino que el político debe buscar siempre el bien general y el bien común, y buscar la paz y la armonía. La paz es la verdadera riqueza de la política, la paz social y la paz política, porque de ella nace y surgen el resto de bienes. Con paz las injusticias y los errores se pueden rectificar, sin paz social y política los errores e injusticias se agravan aún más.
- El político no debe utilizar cada semana en crear alguna idea o sugerencia o boutade que son estrafalarias, sin sentido racional, para que todo el mundo hable de determinada formación política o de determinada persona que ejerce determinada responsabilidad política. La política es algo serio, cada sugerencia e idea debe ser antes estudiada y analizada y cuándo se muestre al público debe hacerse con respeto a la sociedad y al pueblo.
- El político no debe aprovechar crisis sociales o económicas o políticas o de otro tipo para llevar a la sociedad hacia derroteros que la mayoría no irían en tiempos de no crisis. No puede aprovechar crisis sociales o económicas o políticas para entrar en periodos revolucionarios, sean éstos de guante blando o de guante de hierro. Porque a veces, existe una crisis seria o grave, en un tema o en varios, y se aprovecha la enormes desesperación del pueblo o parte del pueblo para llevar a la sociedad hacia derroteros y metas, que por decirlo de forma suave, son muy complejos.
- El político y las formaciones que lo conforman debe saber que el antiguo adagio se cumple, que a veces, lo mejor o lo ideal está reñido con lo bueno y lo conveniente. Que muchas veces, lo adecuado es lo menos malo y no lo ideal. En nombre de lo ideal y de la utopía se han cometido enormes injusticias, como la historia demuestra. A veces, por no caer en un tipo de mal o salir de él, se han caído en otros males más graves. La prudencia y la racionalidad y el sentido común y el pragmatismo y lo que expresan las ciencias sociales en su ortodoxia es necesario. - El político o la formación política en la que está inscrito dicho político, a cada derecho que dice que va a otorgar, sea un bien social o sea un derecho del tipo que sea o un acto que va a ejercer o una norma que va a imponer debe indicar a renglón seguido o al siguiente párrafo de dónde va a obtener dichos recursos económicos y humanos para poder cumplir con esa promesa electoral.
- Un político no dejará de formarse en las ciencias y artes de su profesión, durante toda su vida y durante toda su existencia. Se formará teóricamente, pero también se formará e intentará elevar su nivel moral, con una ética lo más correcta posible, y con una moral práctica lo más correcta y adecuada posible. Se crearán cauces para que igual que el resto de profesionales y profesionales tenga una formación continua en el tiempo.
- Si es posible todo político tendrá una profesión que le permita tener una profesión civil, en caso que deje la política o se vea obligado a ello. Por lo cual, será más libre ante si mismo y ante los demás.
- Hay que fijar un mínimo de preparación al político, según la diversidad de cargos o responsabilidades que tenga. Igual que a cualquier otro profesional se le exige. Entre otros, al menos para responsabilidades de cierto nivel, por ejemplo alcaldes de municipios de una determinada cantidad de personas: Tener una carrera universitaria. Además exigir un master para la alta gestión de la administración pública, a nivel económico, político, etc. A todas las profesiones se exigen además de la carrera una especialización y unos master y pasar por unas etapas de formación.
En política debería suceder lo mismo. Al menos a partir de ciertos cargos, alcaldes y concejales de determinados ayuntamientos y habitantes. Para cada cargo tener una experiencia política previa. Haber ido pasando de un cargo a otro, de una responsabilidad menor a otra mayor y así sucesivamente. Durante un tiempo. Para determinados cargos tener una edad mínima.
Por ejemplo, treinta años mínimamente para ser alcalde, cuarenta para ser presidentes de diputación, senador, diputado en cortes, cuarenta y cinco para ser ministro, cincuenta al menos para ser presidente de gobierno, etc. Y a cada uno de estos niveles una responsabilidad en cargos políticos inferiores o similares… Si nadie admitiría en su sano juicio que alguien pasase de no tener experiencia en una profesión a lo máximo de una profesión, pues lo mismo debería suceder en los cargos políticos. No es suficiente haber sido elegido en las urnas o por el pueblo, sino que se exige unos conocimientos mínimos y desde luego una carrera política y experiencia política previa según el cargo y responsabilidad… Alguien admitiría que una persona sin experiencia pasase a altos cargos en una empresa nacional o en cualquier otra profesión. En todas se va pasando por unas fases o etapas, que van consumiendo edad y experiencia y formación.
- Los ciudadanos y sus diversos entes y entidades que lo forman y conforman debe tener también respeto a los políticos y a la clase política. Hablar con respeto de ellos, y no olvidar la dignidad que tienen como personas que son y como personas que ejercen un oficio o profesión o función que es esencial para la misma sociedad y para todos los individuos. Un político o una formación política aunque no sea la de tu ideología merecen el mismo respeto que la propia. No respetar a la clase política es tirarse piedras sobre la propia cabeza. Porque es ir en contra de uno mismo y de los demás.
- El político no debe engañarse a sí mismo, ni engañar al pueblo o parte de él. Entre otros modos prometiéndoles medidas que sabe que son imposibles de cumplir o que de hacerlo sería un mal para la sociedad y para el pueblo, o de hacerlas tendría que otras medidas reducirlas u otras prestaciones disminuirlas…
- El político en el ejercicio de su responsabilidad política debe ir vestido de forma correcta y adecuada con su posición y en nuestro ámbito según las normas europeas. En su vida privada debe ir como quiera dentro de los cánones del sentido común. En el ejercicio de su profesión un político debe ir con la ropa adecuada, que en Occidente es la chaqueta y la corbata, al menos la chaqueta… No puede ser que un empleado de cualquier empresa vaya con chaqueta y corbata y un cargo político de alto nivel, en su ejercicio de su responsabilidad, por ejemplo en Cortes Generales, Parlamento o Senado no lleve chaqueta, ni corbata…
3. Es evidente que un código teórico y práctico o un código ético o deontológico político y para la política es necesario. En tiempos de crisis se necesita aún más. Aquí solo hemos fijado unas posibles normas que podrían discutirse a nivel de la sociedad civil, y quizás dentro de unos años fijarse dicho código y ser aceptado por toda la sociedad civil, y toda la clase política y todas las formaciones políticas y todos los políticos. Cierto es que lo mismo que necesitan un código deontológico los profesionales de la política también se necesitan en todas y cada una de las profesiones y oficios. Bueno es que empezásemos a fijarlos…, desde los albañiles a los fontaneros a los profesionales de las finanzas, sean altos ejecutivos o sean intermediarios de las entidades financieras, etc
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