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Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España: "Cada país tiene su sistema laboral y el TTIP no lo cambiará... es un mito"

viernes 26 de febrero de 2016, 12:40h
La Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EEUU) están negociando el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP, por su acrónimo en inglés), y aunque las negociaciones arrancaron hace 3 años, en febrero de 2013, aún no se ha conseguido salvar los principales escollos que impiden la firma de este tratado. El TTIP, que busca “la convergencia regulatoria entre los dos principales bloques comerciales del mundo”, ha generado múltiples polémicas y cuenta con numerosos movimientos en contra, tanto en la UE como en EEUU. ¿Qué es y qué pretende este acuerdo? ¿Qué consecuencias tendrá para la ciudadanía y los Estados? ¿Qué hay de mito y qué de realidad en las críticas al acuerdo? Para dar respuesta a estas, y otras cuestiones, Diariocrítico ha charlado con el presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España, Jaime Malet.
Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España: 'Cada país tiene su sistema laboral y el TTIP no lo cambiará... es un mito'
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- ¿En qué consiste y qué objetivos persigue el TTIP?

El TTIP es un tratado muy diferente a otros acuerdos comerciales porque no está basado en la sólo reducción arancelaria, ya que los aranceles entre la UE y EEUU son muy pequeños o son ‘cero’. El tratado busca facilitar el comercio y la inversión entre ambos bloques, de forma que las compañías, productos y servicios europeos tengan las mismas posibilidades que los americanos, y viceversa. Las barreras no arancelarias, las normas y las cuestiones regulatorias son los tres aspectos ‘clave’ del tratado. Como los estándares normativos son altísimos en ambos bloques, de lo que se trata es de que no haya que repetir todos los procedimientos regulatorios en cada bloque. En EEUU, los intermitentes son de un color, y en UE de otro, pero no hay duda de que la protección es la misma. El TTIP pretende eliminar prácticamente todos los aranceles y buscar la convergencia regulatoria, que es en lo que se basa el mercado único europeo, pero en este caso, entre los dos principales bloques comerciales del mundo.

- Existen multitud de movimientos sociales e incluso partidos políticos que se han declarado en contra del TTIP, y que denuncian la opacidad con la que se están llevando a cabo estas negociaciones.

Eso no es cierto, nunca ha habido un tratado entre dos países en el que se haya publicitado de una forma tan transparente el transcurso de las negociaciones. Además, por si había dudas, en enero se empezaron a habilitar ‘reading rooms’ (salas de lectura) en los parlamentos, para que los diputados puedan conocer el estado de las negociaciones. La primera ‘sala de lectura’ se estableció en Alemania el pasado 26 de enero. No creo que haya habido ningún convenio o tratado comercial donde haya existido siquiera tiempo para conocer el estado de las negociaciones. Decir que hay poca transparencia es muy relativo, para eso hay que compararlo con otros, y creo que este es bastante transparente. No se puede explicar en cada momento a la opinión publica los hitos del proceso porque se pierde capacidad de maniobra para negociar.

- Pese a tratarse de un acuerdo comercial que afectará tanto a los ciudadanos europeos como americanos, no se ha planteado ninguna consulta a la ciudadanía o referéndum al respecto. ¿Por qué?

Ahora parece que hay una moda con someter todo a referéndum, pero no por hacer más consultas hay más democracia. Aquí ha habido referéndums y, sin embargo, no existieron las elecciones libres durante mucho tiempo. Un convenio de este tipo, de una complejidad enorme, no puede someterse a referéndum en los estados de EEUU y en los países de la UE porque sería una locura, en especial en Europa, donde cualquier país podría tener derecho de veto. Lo que tiene que haber es apoyo del Parlamento Europeo y de los diferentes gobiernos.

- Una de las principales críticas al TTIP se basa en la pérdida de soberanía de los Estados, en favor del mercado, y muchas voces denuncian que, con este acuerdo, llegará la privatización de servicios y el fin del Estado de bienestar.

Nadie ha dicho que eso vaya a pasar. Eso lo dice la gente sin fundamento, porque nadie dice que se vayan a privatizar los servicios públicos ni que se vaya a imponer un modelo laboral. No creo que nadie haya dicho que va a haber un proceso de privatización de servicios públicos ni que se va a liberalizar totalmente el mercado en Europa. Si dentro de la Unión Europea, el mercado en Italia es distinto al de Portugal, ¿por qué va a cambiar el modelo con la ‘incorporación’ de EEUU?. Afirmar que el tratado pretende liberalizar el sistema laboral en contra del estado social de derecho, tampoco es cierto, como tampoco lo es el ‘mito’ de la privatización. En el tratado no pone nada de eso en ningún apartado. El TTIP no equipara políticas, sino que busca en productos y servicios cuáles son los estándares regulatorios, y si son los adecuados en la UE, no tendrán que afrontar toda la burocracia para pedir esos permisos y cambiar para ser vendido en EEUU.

- Otro de los grandes ‘caballos de batalla’ es el sistema de arbitraje (ISDS) para solucionar los litigios entre empresas y estados. El hecho de permitir a un inversor demandar a un Estado es una medida que no consigue consenso, ni siquiera dentro del Parlamento europeo. ¿No cree que este sistema de arbitraje merma la capacidad de actuación y el poder del Estado, en favor de los inversores?

Los inversores tienen que invertir con la garantía de que las normas no cambiarán sus previsiones de retorno. Se trata de buscar un punto en común para todas las inversiones, pero este punto genera una enorme polémica en la UE porque hay muchas voces que dicen que va en contra de la ciudadanía, pero creo que éstos no saben que estos mecanismos ya existían antes del TTIP. El mecanismo judicial anterior era ágil, estándar y probado, y éste, es un sistema para proteger a los inversores. El debate generado en Europa no se basa en la realidad pero es difícil hablar de ello con tantas voces en contra. En los países de la UE existen diferentes mecanismos de protección al inversor, y en España estamos sufriendo, no sé si para bien o para mal, el hecho de que quienes invirtieron en energías renovables se han ido a la Carta Internacional de la Energía para retirar su inversiones. Ante la falta de acuerdo con el sistema de arbitraje, la Unión Europea propondrá una alternativa, que es difícil de aceptar, porque el mecanismo que se propone no es útil ni otorgará protección a las inversiones en terceros países. En mi opinión, es una alternativa poco operativa, que consiste en dar la posibilidad a los Estados de recurrir las decisiones de la corte arbitrar ante los tribunales, por lo que no se protege al inversor.

- La tercera ‘gran oleada’ de críticas llega del sector alimentario, por la entrada de alimentos transgénicos de EEUU, que hasta ahora no han sido autorizados en la UE. Los sectores críticos censuran que se relajen la normativa o el proceso regulador que siguen los productos. Además, desde la UE se reclama que se respeten los códigos de calidad y denominaciones de origen, que se retirarían con la entrada del TTIP.

En UE vivimos hace años la epidemia de las ‘vacas locas’, y eso es algo que en EEUU hubiese sido impensable. Los transgénicos en España tienen una gran aceptación normativa, aunque la gente no lo sepa o no se hable de ello, y por ejemplo, en Francia la normativa es mucho más restrictiva en este sentido. No se igualará la normativa porque es y será diferente en cada país, pero se adapta para poder venderse en ambos bloques. Si dentro de la UE existen múltiples diferencias entre países, el TTIP no va a cambiar nada. El tema del etiquetado y la denominación de origen sí que es un problema más grave, es una batalla que ya veremos cómo termina. Yo espero que se preserve este etiquetado protegido pero en EEUU son muy reticentes al respecto, aun así, espero que pronto se resuelva.

- ¿Cree que existen ‘fobias’ o ‘mitos’ legítimos por parte de la ciudadanía contraria al TTIP?

La ciudadanía en general no puede tener miedo a un tratado que va a servir para dar más estabilidad al mundo, y más cuando esa estabilidad viene de occidente. Es una unión comercial de los dos grandes bloques occidentales para que no nos impongan un modelo distinto otros bloques, como el asiático. Mediante la firma de este acuerdo, la economía europea va a crecer. El beneficio será aún mayor para España, donde aumentarán los salarios de una parte importante de la población y se crearán unos 140.000 empleos. Además, el aumento de las exportaciones generará otros beneficios para el consumidor porque los precios bajarán y podrá elegir entre una mayor variedad de opciones. En general, no veo que la ciudadanía pueda estar preocupada, aunque en particular, habrá empresas que se beneficien, y otras, que no. Es como cuando España decidió entrar en la Comunidad Económica Europea (CEE), y ahora, viendo lo bien que nos ha ido, porque ha sido un éxito para España y Europa, espero que suceda lo mismo con el TTIP.

- ¿Cuáles serían los sectores más beneficiados y los más perjudicados por el TTIP en España?

En la Cámara de Comercio de EEUU en España hemos elaborado un estudio, y tenemos muy claros los sectores más beneficiados: fabricación de maquinaria, exportación de productos químicos y farmacéuticos, y la automoción. Sin embargo, no tengo tan claro cuáles serán los sectores más perjudicados. En otros países sí que habrá sectores perjudicados como la producción de maquinaria eléctrica, pero en España no veo cuáles serían porque no hay suficientes elementos que lo indiquen. En EEUU habrá estados que salgan beneficiados y otros que no, al igual que pasará en la UE.

- ¿Cómo cambiaría en la práctica el modelo económico y laboral de los países?

Con la firma del TTIP habría más competencia, interna y externa, aumentaría el flujo de las inversiones, pero el modelo económico no cambiará, sino que se adaptará para ser más competitivo. Aumentará la base de empresas exportadoras, que en España es aún muy baja, y este incremento puede hacer que nuestro modelo productivo mejore. El acuerdo permitiría, por un lado, mayores flujos de capital, más exportaciones y competitividad, y por otro, un aumento del flujo tecnológico de EEUU a Europa. Existe un ‘gap’ (vacío) entre el nivel tecnológico de la Unión Europea y el estadounidense, y mediante este tratado, se podría reducir el ‘vacío’. Es todo mito. No entiendo qué tiene que ver el mercado laboral de España y el de Italia, o Estonia, o Reino Unido. Cada país europeo tiene su sistema laboral, y el TTIP no lo cambiará. En España, nuestro sistema laboral no funciona de ninguna de las maneras porque tener el 20% de paro en 5 años, quiere decir que hay algo que no funciona y tiene mejorar. Este argumento no tiene causa porque no hay ningún punto o declaración en el tratado, ni de los países y negociadores, que permita pensar que el tratado va a cambiar un ápice los sistemas laborales.

- Aunque los orígenes del TTIP se remontan bien atrás en el tiempo, en febrero de 2013 comenzaron, de forma oficial, las negociaciones… ¿Cuándo cree que se llevará a cabo la firma de este acuerdo comercial?

Desde hace 7 años soy observador de las negociaciones, y quiero decir que el trabajo que se está haciendo es enorme. Esta semana, estamos en la duodécima ronda de las negociaciones, y hay interés por ambas partes de acelerar el proceso. La idea es que todo que la negociación termine antes de agosto y quede todo ‘atado’ después de verano. Si esto fuera así, sólo quedarían ‘flecos’ y la firma del tratado se podría llevar a cabo antes del 20 de enero de 2017, aunque es cierto y la idea es que todo quede atado para cerrarse después de verano, pero que la negociación termine antes de agosto. Si eso ocurre, quedarían sólo unos ‘flecos’ y la firma, y quizá podría ser antes del 20 de enero de 2017, pero el proceso de ratificación puede ser muy complicado. Yo soy optimista y creo que sería fantástico poder firmar este acuerdo en enero de 2017 para que en 2018 entre en vigor y esté operativo.

- ¿Cuáles son los principales obstáculos que debe superar la negociación del TTIP?

No hay obstáculos insalvables aunque los asuntos más controvertidos son: el tema de las denominaciones de origen y otros etiquetados, el mecanismo de arbitraje judicial y la negociación con el sector alimentario, que tiene ‘sus más y sus menos’.

- ¿Cuáles son los errores o aspectos negativos del TTIP?

Quizás el aspecto más negativo es que no se está haciendo suficiente marketing del tratado porque desde el punto de vista de lo ‘macro’, no tiene puntos negativos, y desde la perspectiva microeconómica, hay que ir sector por sector. Nosotros hemos trabajado con toda la capacidad y humildad para mejorar la relación entre la UE y EEUU, después de la brecha que se abrió con la guerra de Irak. Estos dos bloques representan el 45-50% del PIB mundial, el 60% del comercio y más del 50% de las inversiones, por lo que crear esta unión es algo fundamental para el mundo en general, pero sobre todo para los europeos, que ‘hemos perdido un poco el norte’.

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