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Rosa Mª Calaf, periodista: "Hoy se banaliza la información y se prima el entretenimiento"

martes 08 de marzo de 2016, 08:38h
Rosa Mª Calaf, periodista: 'Hoy se banaliza la información y se prima el entretenimiento'
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Rosa María Calaf es periodista veterana con la ilusión de una principiante. Su prestigio hace que le llamen continuamente para charlas y conferencias. La primera mujer corresponsal española, que ha dado la vuelta al mundo en esa especialidad del periodismo. El pelo color violeta va asociada a su imagen cuando salía en pantalla. Ahora importe la docencia, y los miércoles explica sus experiencias en el programa “Gente despierta” de RNE. Cincuenta años de profesión a sus espaldas. Una grande, que no ha perdido la sencillez.

- ¿Se puede decir que está en su “época dorada”?

- No soy nostálgica, pero estoy en una etapa de mi vida en la que me puedo distribuir el tiempo como quiero. Dedico horas a trabajar con niños en los colegios, enseñar periodismo a los estudiantes y en definitiva, sigo vinculada al periodismo. Los que estamos en esta etapa tenemos que aportar nuestras experiencias vividas. ¡Y no pienso parar hasta que el cuerpo aguante! (sonríe).

- ¿Dónde imparte la docencia?

- He dado charlas, talleres y mesas en todas las universidades de España y repetido en ellas varias veces. Además, en la Pompeu Fabra doy un seminario de Relaciones Internacionales de cuatro días.

- El haber viajado tanto, ¿ayuda a distanciarse de lo que pasa aquí?

- Sí, al haber sufrido un intercambio no visceralizas, y lo miras todo con relatividad . El distanciamiento te vuelve más ponderada. Todo lo que sucede ahora proviene de algo que ocurrió antes. Si no entendemos de dónde venimos, nos exponemos a cometer errores.

- Ahora sigue viajando.

- Por toda España y el extranjero, pero de forma más relajada. El pasado año fui a Mongolia (ida y vuelta en coche), donde permanecí cuatro meses. Aunque vivo en Barcelona paso mucho tiempo en Madrid, como punto más cómodo de partida hacia el resto de España.

- Lo del color de su pelo ¿era una forma de llamar la atención?

- En aquella época había que distinguirse de alguna forma y me lo sugirieron, aunque de hecho siendo mujer ya destacaba por ser la primera corresponsal televisiva en España…

- ¿Le fue difícil compaginar su vida personal y sentimental con esa vocación viajera?

- En absoluto, porque ha sido una elección personal. Y mi compañero de vida ya me conocía cuando ejercía de corresponsal. Pero hay muchas mujeres que no pueden elegir como en mi caso…

- ¿Ha cambiado mucho la figura del corresponsal desde que usted ejercía en televisión?

- La han ido arrinconando, primero con menos tiempo. Y a veces prevalece el “estar” sobre el saber. Como ocurrió cuando los atentados de París, en que todos viajaron allí. Lo importante era la figura del “periodista estrella”, que se viera que estaba. Pero ¿con tiempo para prepararse y documentarse?...

-¿Se aburriría en una redacción?

- Puede decirse que prácticamente nunca he pisado despachos ni estado de forma permanente en una redacción, porque he hecho periodismo de calle por el mundo. Sólo durante un año, cuando contribuí al proceso de creación de TV-3.

- ¿Mantiene relación con los corresponsales actuales?

- Por supuesto, y muy buena con la mayoría como Rafael Poch de la Vanguardia, que es uno de los mejores corresponsales de este país; con Lorenzo Milá me vi hace poco; Fran Sevilla es un periodista excelente y Vicenc Sanclemente un hombre muy currante.

- ¿Admira a algún profesional en especial?

- Barbara Walters, quien se acaba de retirar en la cadena ABC con noventa años. Y en el programa 60 minutes de CBS han fallecido con 80 y 90 varios de sus profesionales. Siempre he admirado el periodismo anglosajón.

- ¿Cual cree que es el principal defecto del periodismo en España?

- Si hablamos de televisión, prima el espectáculo sobre la buena información. Se valora más la anécdota, primando una estética cinematográfica sobre el contenido valioso de la información.
La gente en general, se deja manipular. Pero no sólo ocurre aquí sino en todas partes. Hoy día se tiende a banalizar la información para que pierda fuerza. En el periodismo actual se busca el entretenimiento.

- Todos los telediarios se parecen…

- Se retroalimentan unos a otros, porque no se busca la excelencia informativa. Hay un afán de los telediarios por la audiencia, que es un elemento de mercadotecnia, no de calidad. Sólo es una cifra, y que lo vea más gente no significa que sea mejor.

- ¿Existe un exceso de debates en televisión?

- Por supuesto, y eso provoca un hartazgo. Son formatos baratos que hacen ver que informan pero sólo entretienen…Presentan las cosas como buenas o malas: blanco o negro.

- Y prolifera la figura del “tertuliano”.

- Y lo llamaría “todólogo” porque habla de todo. Hay tertulianos que se levanta y acuestan opinando y yo me pregunto: ¿cuándo se enteran de lo que pasa?...Es imposible saber de todo, y no es mejor quien grita o descalifica más. Pero lo peor es que no se advierte a la audiencia que lo que verá es una escenificación disfrazada de presunto análisis.

- Usted es catalana. ¿Qué opina sobre el independentismo?

- Yo no soy independentista, porque tengo una visión del mundo anti fronteras”. Creo en la identidad y la diversidad pero no en lo excluyente. Me declaro internacionalista hasta la médula. Eso no quiere decir que no defienda la diversas lenguas y culturas, pero no frente y excluyendo al otro. Los dos extremos se utilizan a sí mismos para su supervivencia.

- ¿Cuál es el problema fundamental en el mundo?

- Sin duda la desigualdad flagrante. Hoy día los políticos no pintan nada, porque el verdadero poder está en los bancos, en las élites financieras.

- ¿Es partidaria de las redes sociales?

- Siempre he dicho que son la mejor herramienta de conocimiento en este siglo…siempre que se utilicen adecuadamente. Y hay que hacerlo para el beneficio de una mayoría, sino consiguen el efecto contrario: alejarnos y confundirnos. Nosotros aportamos un montón de datos mediante las redes, y somos nosotros quienes debemos controlar las redes y esos datos, no al revés.

- ¿Qué le queda por hacer en esta profesión?


- Nada (sonríe), me considero una privilegiada y me gusta seguir enseñando lo que he aprendido haciendo periodismo. Ojalá pueda dejar un mundo mejor del que he encontrado, crear conciencia y decir que la gente tiene que aprender a ser persona.

-Un buen consejo.

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