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Las 10 mejores películas de Alfred Hitchcock

Las 10 mejores películas de Alfred Hitchcock

jueves 31 de marzo de 2016, 11:55h
Este viernes se estrena 'Hitchcock/Truffaut', un documental que habla sobre el libro más famoso sobre cine, la larga entrevista en la que François Truffaut cambió la visión que se tenía de Alfred Hitchcock dentro del mundo del cine. A pesar de ser conocido como el 'mago del suspense' y de ser el director de cine más popular, Hitch era visto por la crítica y sus colegas americanos como un simple artesano que entregaba grandes productos de entretenimiento. Para cuando se publicó el libro de Truffaut en 1966, 'El cine según Hitchcock', el realizador de la 'Nueva Ola' consiguió que se viera al británico como el epítome del director autor del que hablaban sus colegas en 'Cahiers du cinema'. Para conmemorar tal evento voy a repasar mis diez películas favoritas de, valga la redundancia, mi director de cine favorito de todos los tiempos, añadiendo algunos comentarios de Truffaut en su famoso libro.

10. Rebeca (1940)

Primera película americana de Hitch. El gran productor de la época, David O. Selznick fichó al realizador inglés más importante para que rodara su nueva película tras el éxito de ‘Lo que el viento se llevó’, en principio iba a ser sobre el ‘Titanic’ pero, al final, se decidió por una adaptación de la novela de Daphne Du Maurier, ‘Rebeca’. El resultado, un maravilloso ‘thriller’ psicológico en el que Hitchcock introduce con el personaje del ama de llaves, la señora Danvers, uno de sus arquetipos de villano preferidos. Como curiosidad se podría añadir que la película fue tan popular en su tiempo que, en España, su título dio nombre a una prenda de vestir.

Truffaut: “Usted se vio obligado a introducir el suspense en un puro conflicto de personajes, y pienso que esto le sirvió para enriquecer sus pelísulas siguientes, alimentándolas con un materal psicológico que, en ‘Rebeca’, le fue impuesto por la novela.”

9. Crimen perfecto (1953)

La primera de sus tres colaboraciones con la más recordada de sus 'rubias', Grace Kelly. Aunque Hitchcock no la consideraba entre sus mejores películas, 'Crimen perfecto' es una maravilla en la que el director juega con muy pocos elementos, casi un único escenario, de hecho estaba basada en una obra de teatro, y muy pocos personajes. A pesar de ello la película es puro cine, con Hitch jugando con la puesta en escena de manera magistral y resaltando, muy a su manera, los elementos fundamentales, unas tijeras, un teléfono y, por encima de todo, unas llaves.

Truffaut: “Antes de abandonar ‘Crimen perfecto’, del que hemos hablado como un film menor, quisiera decirle, sin embargo, que es uno de los que vuelvo a ver más a menudo y cada vez con gran placer. Aparentemente es un film de diálogos y, sin embargo, la perfección de la planificación, del ritmo, de la dirección de los cinco actores es tal, que se escucha religiosamente cada frase".

8. La soga (1948)

Primera película en color de Hitch, con la que además logra componer toda la película en un solo plano, cuando se iba a acabar el rollo de la película hacía pasar a un actor por delante de la cámara y continuaba a partir de ahí. Un increíble logro técnico (el sueño húmedo de Alejandro Gonzñalez de Iñarritu) que no queda como simple prodigio técnico sino que ayuda a la trama sobre dos aspirantes a cometer, una vez más, el crimen perfecto.

Truffaut: “Este film representa algo muy importante en una carrera profesional, es la realización de un sueño que todo director debe acariciar en algún momento de su vida, un sueño que consiste en querer trabar las cosas con el fin de obtener un solo movimiento".

7. La sombra de una duda (1943)

Hitchcock coge a uno de los buenos por antonomasia del cine, Joseph Cotten, y le convierte en el villano perfecto, el tío Charlie. Una de las películas favoritas del propio director que, por una vez, contentó a los plausibilistas.

Truffaut: “‘La sombra de una duda’ es, con ‘Psicosis, una de sus raras películas en la que le personaje principal es el malo y el público simpatiza mucho con él, probablemente porque no se le ve nunca asesinando a las viudas...".

6. Los pájaros (1963)

Una de sus peliculas más famosas y otro ejemplo del cine más puro de Hitchcock. Poco importa que motiva la rebelión de las aves, lo importante es como escena tras escena el director va construyendo un clima malsano de tensión y opresión.

Truffaut: “Cuando cuenta una escena de suspense, de espera muda, se instala en ella de manera majestuosa, con gran autoridad, gracias a un estilo de planificación que le es absolutamente personal, pocas veces previsible y siempre eficaz, y yo lo considero un poco como su secreto profesional... Pienso, por ejemplo, en la escena que precede a la salida de la escuela...".

5. Encadenados (1946)

La mejor película en blanco y negro del director. Hitchcock se sentía más seguro cuanto más famosos e importantes fueran sus actores, aquí con Cary Grant e Ingrid Bergman bajo su dirección dio el do de pecho. 'Encadenados' es su gran película romántica, incluso rodó la escena de beso más larga de la historia, saltándose con habilidad la censura de la época, pero también es puro Hitchcock, con un 'McGuffin' genial, el uranio y la posibilidad de la bomba atómica. Un logro conseguido durante la preparación de la película, antes de que los americanos lanzaran la primera bomba sobre Hiroshima y que hizo que le director inglés fuera investigado por el FBI.

Truffaut: “Tenía verdaderas ganas de llegar a ‘Encadenados’, que es de todas sus películas la que yo prefiero; en todo caso, de sus films en blanco y negro. ‘Encadenados’ es la quintaesencia de Hitchcock".

4. Con la muerte en los talones (1959)

El hecho de que una película como 'Con la muerte en los talones' sólo me parezca mi cuarta película favorita de su carrera habla a gritos de Hitchcock como el mejor director de todos los tiempos o, por lo menos, de mi director favorito de todos los tiempos. Hitch vuelve a enredar la trama de todas las maneras posibles (Cary Grant le llegó a confesar al director a mitad de rodaje que no sabía de iba todo ello, lo mejor de todo es que lo hizo utilizando una frase de su personaje lo que no hizo sino divertir a Hitch) para construir una historia típica de Hitchcock, un hombre que es confundido por otro, y que contiene escenas míticas como la del avión. Un nuevo punto a favor de un director que se salta todas las reglas de esos estúpidos libros sobre cómo se construye un guión, ya saben, si una escena no hace avanzar la trama hay que eliminarla. Lo que en esta película haría que nos quedaramos sin cinco de los más icónicos minutos de la historia del cine. El cine de entretenimiento hecho arte.

Truffaut: “Varias veces hemos tenido ocasión de mencionar ‘Con la muerte en los talones’ y ha aceptado usted la idea de que ese film era un poco como el resumen de su obra americana, igual que ’39 escalones’ era el de su obra inglesa. Sus films de peripecias son difíciles de resumir y en este caso es casi imposible...".

3. Psicosis (1960)

Hitchcock, al igual que Shakespeare, hacía sus obras pensando principalmente en el público. En 1960 vio que los tiempos estaban cambiando y que los gustos de la audiencia eran otros y para ello preparó la que, posiblemente, sea la película más rompedora de la historia. Desde el minuto uno el director comienza a jugar con el público de manera magistral, no se sabe si estamos ante una película de infidelidades, de robos, de voyeurs, hasta que en un momento dado, Hitch vuelve a romper todos los esquemas y se carga a su protagonista en el minuto 47 de la manera más brutal posible. Solo puedo imaginar lo que debió ser ver el film en 1960 y asistir a la famosa escena de la ducha. Poco importan los 77 ángulos de cámara diferentes, los 50 planos o los 3 minutos de duración, desde ése momento todos supieron que el cine iba a ser diferente y que las reglas sobre lo que se podía o no se podía hacer habían cambiado. Además, el giro de la película nos mostraba a un nuevo protagonista, alguien a quien todos los posteriores 'psycho-killers' le deben algo, Norman Bates.

Truffaut: “Sé que en ‘Psicosis’ trató de lanzar al público por pistas falsas, y, por tanto, supongo que otra de las ventajas de ese arranque erótico consistía en mantener la atención de los espectadores en el aspecto sexual, más tarde, en el motel, debido a esta primera escena que nos presentaba a Jante Leigh en sujetador, pensaremos que Norman Bates va a actuar como un ‘voyeur'".

2. La ventana indiscreta (1954)

Una película que es algo así como el mayor sueño erótico de un voyeur como Hitchcock. Una de las pocas películas perfectas que existen, en el que, nuevamente, la forma se convierte en el fondo. Un fotógrafo se ve recluido en su casa tras sufrir un accidente en el que le tienen que escayolar toda la pierna, allí dará rienda suelta al mirón que lleva dentro y se dedicará a espiar a todo su vecindario. Hitchcock convierte al cine en el paraíso del voyeur y nos deja clara una cosa, todos llevamos uno dentro.

Truffaut: “Somos todos voyeurs, aunque no sea más que cuando miramos un film intimista. Además, James Stewart en su ventana se encuentra en la situación de un espectador que asiste a un film".

1. Vértigo (De entre los muertos) (1958)

Ni el mayor exhibicionista, ni el más grande vanguardista se han expuesto tanto como Hitchcock en esta película que podría ser considerada como la gran culminación del director/autor del que hablaban los críticos franceses en 'Cahiers du cinema'. El director vuelca todas sus obsesiones en una película que sirve como sesión de psicoterapia. A Hitch todavía le escocía haber perdido a Grace Kelly, su gran estrella, por el príncipe Raniero de Mónaco en 1956 y estaba obsesionado por convertir a otras actrices en la nueva Grace. Para 'Vertigo' quería a Vera Miles pero, cuando esta quedó embarazada, se quedó con Kim Novak a la que, al igual que Scotty en la película, modeló a imagen y semejanza de Kelly. El propio Hitchcock admitía que la película no era sino la fantasía de un hombre que quería hacer el amor con una muerta. Y lo explicaba de la siguiente manera: "Es la situación fundamental del film. Todos los esfuerzos de James Stewart para recrear la mujer, cinematográficamente son presentados como si intentara desnudarla en lugar de vestirla. Y la escena que más me interersa es cuando la muchacha vuelve después de haberse teñido rubia. James Stewart no está del todo satisfecho, porque no se ha peinado el cabello formando un moño. ¿Qué quiere esto decir? Quiere decir que está desnuda ante él, pero todavía se niega a quitarse la braguita. Entonces James Stewart se muestra suplicante y ella dice "Está bien, de acuerdo", y vuelve al cuarto de baño. James Stewart espera. Espera que ella vuelva desnuda esta vez, dispuesta para el amor".

Truffaut: “Todo ese aspecto erótico del film es apasionante... Hay en ‘Vértigo’ cierta lentitud, un ritmo contemplativo, que no se encuentra en sus otros films, a menudo construídos sobre la rapidez, la fulguración".

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