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#15-M, cinco años después

viernes 13 de mayo de 2016, 08:31h

Se suceden las llamadas de periodistas mientras una vez más, por estas fechas, trato de hacer memoria, contando lo que fue, lo que en mi modesta opinión es, y lo que tal vez será aquél 15 de Mayo de 2011.

El primer gran medio de comunicación que se interesó por nosotros fue 'Radio3' de RNE. El programa 'Carne Cruda', de Javier Gallego, nos entrevistó junto a Lourdes Lucía, -editora de “Reacciona” (Clave intelectual)-, unos días antes de aquel 15 de mayo.

Todos los días siguientes a aquella fecha recibía llamadas preguntando cuál iba a ser el siguiente paso, y todos los días contestaba lo mismo "no lo sé...", "creo que...", "supongo...". Era así de sencillo: no había plan. Habíamos hecho la manifestación, y todo lo demás nos sorprendió tanto como a la mayoría de ustedes.

A mí me sirvió para abrir los ojos al mundo, especialmente al mundo presente, que como siempre, no se explicará en los libros hasta que no esté más que pasado.

Rompimos la hegemonía del bipartidismo que, desde que se resolviera aquello de la transición, había gobernado imperturbable con ayuda de sus satélites afines.

Ahora puedo entender muchas de las cosas que en aquel entonces sólo alcanzaba a intuir. Sin saberlo, habíamos irrumpido en la escena política y de la historia.

Históricamente, usted debería saber que el poder político y el poder económico, han sido casi siempre una misma cosa; quien manejaba el dinero era quien hacía las leyes. El último gran intento de romper esa norma nos trae hasta la Puerta del Sol en los días siguientes al 15 de mayo de 2011, donde miles de personas, educadas en la mágica cantinela de la democracia, se acampaban víspera de las elecciones municipales y autonómicas pidiendo poder intervenir en los asuntos políticos del estado.

La desgañitada Esperanza Aguirre nos mandaba a Moncloa día sí, día también, mientras inventaba (nunca tuvo problema en inventar) que nos financiaba Rubalcaba. Al final fue ella la que tuvo que abandonar la Puerta del Sol, avergonzada (si tal sentimiento le fuera posible), rodeada por la corrupción de sus más íntimos. Después tuvo que abandonar la dirección regional de su partido, (ella sabrá porqué) pero esa, es la historia de Esperanza Aguirre, no la nuestra.

Miles de personas se acampaban espontáneamente en un acto de protesta contra quienes habían acaparado el poder del país. Unidos por la indignación no buscaban colocarse en política, ningún líder los acaudillaba, y ninguna estructura económica los financiaba.

Los que hasta aquella fecha se habían jactado de ser demócratas en un juego que dominaban ellos, no dudaron en volverse contra las personas que desde tiendas de campaña y sacos de dormir pedían democracia en Sol.

Habían convertido el país en su feudo personal: Partidos políticos, sindicatos, patronal... grandes estructuras supuestamente representativas de la sociedad que habían quedado convertidas, con el paso de los años, en una suerte de entramados multinivel, pesados, casi inamovibles. Las estructuras que debían servir para canalizar la participación política de las personas en los procesos de toma de decisiones se habían convertido (si es que alguna vez habían sido otra cosa) en auténticas murallas contra la participación. Huelga decir que muchos de ellos se irritaron profundamente con lo de Sol.

Recuerdo al concejal de cultura de Leganés de entonces, (de Izquierda Unida) posicionarse contra Democracia Real Ya al principio, y contra el 15-M después. Recuerdo las caras de extrañeza de no pocos políticos profesionalizados cuando les hablabas de participación ciudadana, como la de Felipe González, cuando me dirigí a él para hablarle de democracia participativa y con algo menos que poca educación se giró para darme la espalda. Tal vez lo que fue Felipe González y lo que ahora es, expliquen por sí solos lo que fue el partido socialista, y lo que ahora es. Nos quitaban los derechos diciendo que no había dinero, los mismos que viviendo a cuerpo de rey, metían mano en la caja día sí, día también. Ahí están los casos de corrupción para quien quiera verlos.

De La Puerta del Sol se extendió a las plazas de todas las ciudades del país, y de las plazas españolas, al resto del mundo. El 15 de octubre, la protesta se globalizó. Real Democracy Now Australia iniciaba en Sídney, bajo el lema "For a Global Change" la manifestación que daría la vuelta al mundo. Recorrió Japón y prácticamente todos los países de Europa, cruzó el Mediterráneo hasta Israel, y el Atlántico hasta América. Argentina, Chile, México, Estados Unidos... como si de la celebración de un día de año nuevo se tratara. Por primera vez, personas de países de todo el mundo salían a la calle portando la misma pancarta, con el mismo logotipo y los mismos colores, exigiendo cambios en la forma de gobernar a sus gobiernos.

Ustedes no lo saben, pero se optó por el amarillo como color de fondo, tras largos debates, por ser en ese momento, el color que menos carga ideológica tenía a nivel mundial.

El 15-M puso sobre la mesa redes de solidaridad y apoyo nacional e internacional, que permanecen latentes a fecha de hoy, y que todavía pueden despertar, como veremos el próximo domingo con el manifiesto apoyo a los acampados de París.

El empoderamiento popular ha traído la contestación civil en redes sociales y medios de comunicación a gobiernos despóticos de todo pelaje, que gracias a aquello, hoy son un poco menos libres que antes para taparse las vergüenzas mano sobre mano.

Debemos al 15-M especialmente, la irrupción de las nuevas tecnologías en la escena política, con especial atención a Twitter, y a la democratización, más que nunca, de la emisión de información.

El drama de los desahucios, y la contestación social a los mismos, seguramente no habrían llegado al corazón de la gente de la misma manera, de no haber sido por el 15-M.

El 15-M no sólo ha supuesto romper la hegemonía del bipartidismo, sino que por primera vez en mucho tiempo, vemos como personas ajenas al poder económico y a sus satélites, van irrumpiendo en política, rompiendo esa norma no escrita de que el poder económico y el poder político son una misma cosa. ¿Durará?

En muchos ayuntamientos de España no habría partidos políticos preguntando a los ciudadanos en qué quieren gastar el dinero de sus impuestos si no fuera por el 15-M. El propio ayuntamiento de Madrid habilitó una web de propuestas para animar a la participación ciudadana.

Opciones económicamente peor dotadas, como la campaña de Manuela Carmena frente a Esperanza Aguirre, no habrían salido adelante si no hubiera sido por las redes que se tejieron durante el 15-M y que tienen su preferencia en aquellos que anteponen la vida digna de las personas al dinero.

En el futuro, queda por ver qué influencia real tiene el 15M en Podemos, de quien ya nadie duda, es una de las principales fuerzas políticas del estado. Falta ver si Podemos abrirá los canales para que la ciudadanía pueda participar en política sin necesidad de pasar por la monstruosa y desmoralizante maquinaria de un partido político, o si terminará convertido en una estructura política más del mismo sistema contra el que un 15 de Mayo de 2011 salimos a protestar.

En España, la indignación contra nuestras mal llamadas élites, se puede resumir en tres caracteres: 15-M.

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