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El dolor y el sufrimiento

El dolor y el sufrimiento

lunes 29 de agosto de 2016, 09:09h
  1. DE LO OBJETIVO A LO SUBJETIVO

“El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”, nos recuerda Buda en sus enseñanzas.

Entendemos por dolor una sensación aflictiva del cuerpo, por causa interior o exterior, sentimiento de congoja. El dolor es amenaza, limita nuestra libertad, es corporal. Es soledad. Y por sufrimiento, padecimiento, pena. Paciencia, tolerancia con que se sufre algo.

El dolor es una experiencia bidimensional compuesta por un estímulo sensorial y un componente emocional. El sufrimiento es un fenómeno psíquico, un sentimiento sin localización somática definida. Tiene un sentido de trascendencia.

El dolor tiene un sentido físico y el sufrimiento un sentido metafísico. Solo el sufrimiento nos abre las puertas del conocimiento profundo de la vida.

Dolor no es igual que sufrimiento. Nacemos con dolor, y sufrimos por saber de nuestra muerte anticipada.

El sufrimiento es profundo, sordo, pero el dolor incapacita la visión de futuro o el interés por los demás.

El sufrimiento es esencialmente humano, entendido como un sentimiento aflictivo, psicológico y espiritual, limitante y trascendente, refractario a la terapéutica, se traduce por angustia, ansiedad y pena. Mientras el dolor es circunstancial, el sufrimiento es biográfico. La Psicohistoria, es un árbol genealógico que a veces deja en heredad el sufrimiento.

El dolor se puede medir (Parto, cólico nefrítico…). El dolor físico, rebosa lo corporal. El sufrimiento no se puede medir (Pérdida de un hijo). Quizás, lo único infinito, sea el dolor.

Se tiene miedo al dolor, por poder ser crónico, incapacitante. A cómo reaccionaremos. Sin la ayuda del “otro”, la única vía que le queda al dolor mental es la derivación somática.

Se ha representado los suplicios en el infierno por el mal ejecutado. Pero también como martirio de salvación. La vida de muchos Santos, está asociada al dolor. La resistencia heroica engrandece. San Sebastián por defender su fe, sufrió el martirio de ser atravesado por múltiples flechas. El valor es necesario no tanto para morir, como para afrontar el sentimiento.

El dolor puede fingirse o producirse intencionalmente. Hay personas que padecen insensibilidad congénita al dolor.

No podemos evitar el dolor inicial, pero sí matizar el sufrimiento. Es tontería y ganas de sufrir el agrandar la sombra de hechos dolorosos o negativos, pero pequeños.

Dolor pasado que ensombrece el futuro. En el programa de RNE, “La noche en vela” nos llamó una oyente: “Marido ideal + hijos estupendos. No soy feliz, no les hago felices. Hace muchos años me enamoré de un joven, y él me dejó. Nunca he podido olvidarlo”. Resulta patológico por morboso el reincidir en aquello negativo que aconteció, sin dar posibilidades al presente y al futuro. El dolor psíquico tiene psicohistoria.

El dolor puede ser un síntoma (Nos hemos clavado un pincho). También puede gratuitamente enloquecer (Tortura).

Cuando el dolor está localizado nos pertenece, cuando se difumina e invade somos suyo. El dolor mental emerge cuando el paciente no tiene capacidad para sufrir.

La ansiedad y la depresión son reacciones emocionales que están directamente relacionadas con el dolor. Los pacientes con personalidad histérica tienden a exagerar los síntomas, llegando a ser histriónicos en sus gestos y conductas, volviéndose aún más manipuladores y exigentes. La personalidad marcadamente hipocondriaca manifiesta sistemáticamente dolor ante la más mínima señal disfuncional que detecta. Existe (como hipótesis) un trastorno por predisposición al dolor como una variante de los trastornos depresivos, siendo que la etiología estribaría en la dificultad para la expresión y reconocimiento de las emociones que es característica propia de la alexitimia.

Cuando la persona se encuentra en situación de verdadero estrés que exige reacción de ataque o huida la experiencia de dolor producida es de intensidad menor (por ejemplo, los mozos al correr el encierro de San Fermín).

Quienes padecen dolor intenso de forma prolongada en el tiempo, pueden padecer secuelas emocionales como ansiedad, depresión, conducta suicida, abuso de fármacos analgésicos.

Sufrimos por lo que pasó, por lo que pudo pasar (culpabilidad, se perdió el niño en la playa), por lo que acontece (envejecer, perder atractivo), por lo que nos depara el futuro (o morir antes de los que queremos, o que ellos se nos adelanten).

Cuando sentimos que las amenazas que tenemos en nuestra vida, ya sean reales o imaginarias, son más grandes que los recursos con los que contamos para hacerlas frente, aparece el sufrimiento.

No sufrir nada, nunca, es un gran mal. Amar, pensar, conocer, es preámbulo del sufrimiento. Y este, aporta conciencia de la existencia. El hombre se autodestruye cuando sufre sin motivo.

Se sufre la amargura de las ausencias y del no reconocimiento. Los sueños no alcanzados dejan tras de sí una larga y amarga sombra. Poseemos amor propio y narcisismo más que suficiente para sabedores de que nos extinguiremos nos perturbe gravemente.

Se sufre por duelos que no se pueden cerrar, el suicidio de un hijo, la pérdida de un ser querido (y su cuerpo no aparece). Desde la maldad de otro ser humano que voluntariamente (y buscando) argumentar le cercena la vida (terrorismo). Existe el sufrimiento acallado, transexualidad, víctima de abusos en el hogar. El sufrimiento subjetivo, todos mueren en un accidente salvo uno mismo… (que puede ser el conductor). Para el sobreviviente reír, mostrar alegría son gestos difíciles; los vivencian como una deslealtad.

El sufrimiento silenciado. Sufrimiento de tormenta interior. Se pensó en que ese ser querido debía de morirse ya (total no tenía futuro y nos quitaba tiempo). No visito lo suficiente a mi madre con Alzheimer (desencuentro pensamiento-sentimiento). Podemos sobrellevar las desgracias que nos propicia la naturaleza, perdonar las que nos ocasionan los otros humanos, pero malamente podemos sufrir nuestras propias culpas. El poder de la culpa.Que nadie te condene de manera perpetua, a sentirte culpable.

Nos genera angustia vital, saber que pronto seremos olvidados, es en parte por ello que algunos edifican, otros pintan, escriben, se fotografían, buscan, buscamos tontamente perpetuarnos.

Sufrimos, por culpa de nuestro “yo”, nuestros miedos, rencores y posesiones. En esencia yo soy mi sufrimiento. “Nací un día en que Dios debía tener dolor de cabeza”.

Vivenciamos de manera diferente el dolor, del sufrimiento (un golpe contra la esquina de tu cama, versus tu hijo enfadado no viene por Navidades). Hay que ayudar a elaborar la vivencia del dolor y facilitar la expresión y regulación emocional.

El recuerdo del dolor físico se debilita con el paso del tiempo, mientras que el dolor emocional puede revivirse a través del recuerdo. En la felicidad vivimos. En el dolor, contemplamos la vida. El dolor silenciado, es más doloroso. El dolor físico lastima, el dolor del alma desgarra.

Existe diferente percepción, interiorización, y elaboración del dolor y el sufrimiento. Distinto umbral de dolor (psicópatas), dolores “imaginarios” que no existen, el quebradizo versus el resiliente, el que “forja un carácter”, el que llora hacia el interior.

El desgracias, le preguntas como está y va y te lo cuenta. Al que le llueve siempre sobre mojado y tropieza siete veces con la misma piedra. Como dijo D. Miguel de Cervantes “No hay cosa más excusada y aún perdida que el contar el miserable sus desdichas a quien tiene el pecho colmado de contentos”.

En ocasiones el sufrimiento da la cara de forma sorpresiva mediante la risa paradójica o la ingesta compulsiva de alimentos. Hay quien come como anestesia.

El sufrimiento puede ser reconvertido por los artistas, los creadores. Cabe trasformar el sufrimiento en creación, expresar a través del lenguaje artístico (Cicerón escribió la Autoconsolación para mitigar el sufrimiento por la pérdida de su hija Tulia).

“La inutilidad del sufrimiento”, es un buen título para un libro, pero no se atiene a la realidad, ni a la verdad.

Para el Hinduismo la existencia misma es necesariamente dolorosa. Vivir implica dolor y muerte infinitas veces. Para el Budismo la experiencia del dolor es la clave de su propuesta religiosa. Para el Islam todo acontecimiento histórico y personal tiene su raíz primera en Dios, incluso el sufrimiento. El Judaísmo propone que el dolor, la enfermedad o la desgracia son castigos divinos causados por las transgresiones cometidas por el sufrimiento o por algún familiar. El Cristianismo entiende el sacrificio expiatorio, el valor redentor del sufrimiento. La experiencia de Jesús, del Cristo en la Cruz donde el sufrimiento cobra una dimensión nueva y pasa del mundo estrictamente personal al del cuidado por el otro. Las religiones cuidan el riesgo del fanatismo.

Sufriendo con el otro y por culpa del otro.

Una situación de dolor ajeno nos puede provocar impotencia y rabia, y esa emoción puede hacernos buscar una solución para paliar o calmar el dolor; también puede hacer que nos enfademos con el doliente por tener ese dolor; o que empaticemos hasta sobreimplicarnos. Neuronas espejo. Compasión.

El sufrimiento propio se tolera y maneja mucho mejor que el ajeno. Sufrir por los demás, y que ellos no sufran por nosotros, eso es saber ser y saber estar.

El otro, tan necesario como inoportuno. El otro que por desgracia también tiene “yo”. El toca… que busca perjudicar, que malmete, insidioso, calumnia. Provoca desencuentros, rupturas, etc. Los lazos que hacen daño, deben cortarse. Evitemos que alguien te encizañe con la amargura.

El hielo quema. Deformaciones por las que todo el mundo te mira, o retira la mirada.

Cuando se pega a un hijo. ¿Es cierta la expresión “me duele más a mí”? ¿También cuando tiene 13 años y se le pega ante los amigos?

Separaciones mal llevadas. La imposibilidad de ver a los hijos. El fácil paso del amor al odio, no a la inversa (acontece como al sacar la pasta dentífrica del tubo). El resentimiento, es la suma de odio e impotencia.

Seamos cuidadosos con el tipo de bromas que gastamos, con los apodos que empleamos, pues pueden herir de manera profunda y duradera los sentimientos, es obvio que también y con más razón si utilizamos las nuevas tecnologías.

Solo quienes sufren autismo, síndrome de Asperger o autentica psicopatía se ven incapacitadas o con enormes dificultades de percibir las emociones y sentimientos de los demás.

A los psicópatas e insensibles, que se complacen con la despiadada crueldad, hay que hacerles que sientan el sufrimiento hacia sí mismos mediante la pérdida de libertad y mostrándoles que no están a los mandos ni de la vida de los otros, y en gran parte, ni de la suya. Será más tarde, cuando trabajemos la compasión.

No olvidemos jamás el Holocausto, lo que el hombre es capaz de hacer a sus semejantes en Auschwitz o en otro lugares (por obediencia debida + presión de grupo).

De los actos terroristas, criminales, no debe de haber olvido. Puede haber perdón si y solo si la víctima o sus seres queridos deciden otorgarlo, y siempre ante sujetos que reconocen el daño que han causado, que piden el perdón y que muestran un sufrimiento sincero y de por vida.

En un fragmento se Sófocles se lee. “Solo sufriendo se aprende”. Este principio debe aplicarse a violadores, a asesinos múltiples, reincidentes. No pueden quedarse en la mera sanción penal, pues cuando salen dicen eso de “yo ya he pagado”, hay que aprovechar su pérdida de libertad para que conozcan y vivencien el sufrimiento de las víctimas y sus seres queridos. Tienen que sufrir, que sufrir por ser sus conductas irreparables de por vida. La función de psicólogos, psiquiatras es también de enfrentarles con su terrible verdad y no guarecerse en el posicionamiento aséptico y equívocamente neutral.

Se tiene piel de bebé cuando se trata de uno (hipersensible), y piel de jabalí, cuando se trata del otro. (Historia del etarra que mató a sangre fría a un médico en Sevilla y al ser detenido dijo “cuidado, me he hecho daño en la muñeca”).

¿Conviene decir en el tanatorio “sé por lo que estás pasando” o “me pongo en tu lugar”?. El acercamiento al sufrimiento de quien ha perdido un ser querido: “Te acompaño en el sentimiento”. Las consolaciones dulzonas no son útiles y además son falsas.

En momentos de controversia y desafío, es cuando se aprecia el temple de las personas. Tras la desgracia es cuando se comprueba su calidad.

Del “crujido inaudible” a las tiritas para el alma.

Las palabras: desahucio e incapacitación, resultan letales. La verdadera pobreza, continuada e intensa mata los proyectos de vida y la ilusión por la existencia.

Sufriendo no por morir, sino por seres dependientes ¿qué será de ellos?. Injusticias lacerantes. Despidos absolutamente injustos. Abandonado (en un centro de protección).

Afligido por la adversidad, es el momento de sobreponerse, de actuar, de crear, no de paralizarse y de protegerse. Somos seres necesitados de consuelo. Saberse frágil, no es ninguna debilidad.

Existen fundaciones y asociaciones como ASION + Pequeños corazones + Pequeño Deseo + etc. donde la generosidad, la compasión, el compartir, el sufrir con…son lo que las caracteriza. La medicina para el sufrimiento, se llama esperanza.

Resulta más que comprensible que en las unidades de cuidados intensivos infantiles los padres y familiares allegados reciban un cálido apoyo psicológico.

En la Fundación Pequeño Deseo para niños con enfermedades muy graves realizamos un estudio junto a los compañeros de la Universidad Complutense Dr. Vázquez, Dr. Hervás y equipo. Se demostró que los niños ante el dolor recurrente sufrido 6 meses después, se refugiaban en el recuerdo positivo de aquella sorpresa gratísima que recibieron.

La Escala de Estabilidad Emocional.

Es una brújula existencial. Un rasgo de personalidad que cual corcho permite flotar pese al distinto oleaje y avanzar con un sentido, sin dejarse llevar por las corrientes circunstanciales.

Lo humano se caracteriza por ser frágil. Quien se propone altos objetivos, debe contemplar el sufrimiento.

Hay que envejecer, sin madurar.

  1. MIRANDO AL RETROVISOR EXISTENCIAL

¿Es real la realidad? ¿La vida es un valle de lágrimas? O ¿lo dicen quienes ya se van de ella? ¿Por qué sufre un inocente? ¿Por qué alguien que ni siquiera ha pedido nacer llega a la vida directamente destinado al sufrimiento?.

El dolor nos señala que la vida no es juego, es un deber. El sentido de nuestra vida se hila ligando las vivencias en una historia personal única. Habremos de elegir en el epitafio: Estuvo de paso, o, quiso quedarse.

¿Qué sería de la vida sin dolor y sufrimiento? El dolor y el sufrimiento son parte de la vida. La psicohistoria universal va entrelazada con el dolor y el sufrimiento. El ser humano es el único animal que llora y ríe.

Una cosa es conocer el sufrimiento y el dolor, y otra es estar triste. No se debe asentarse en una infelicidad patológica. Un punto de luz, en la inabarcable oscuridad de la noche hace que la esperanza siga presente. Hay quien se conduce por la vida dando pomada, no cura, pero alivia.

¿Es verdad que el tiempo todo lo cura?, o además de falso es insultante. El tiempo no todo lo cura (solo el jamón). No se debe vivir con el alma ocupada por los muertos.

Pero el dolor puede estar asociado a emociones positivas como el parto, aunque nos encontremos con esta bíblica y lapidaria frase “Parirás con dolor”, es un dolor esperanzado. También hay dolores que gustan, cortar una uña encarnada (o estallar un grano). Por contra, el sufrimiento está más relacionado con emociones negativas, de ahí la importancia de los aspectos psicológicos y espirituales.

Existen disonancias y dilemas en el tema del dolor y el sufrimiento. Sufrir por la mujer y por la amante (o el marido y el “churri”), sufrir por tener que elegir entre dos opciones positivas (no es lógico), las zonas que han sufrido una catástrofe o un conflicto se convierten en invisibles cuando los periodistas se retiran y deja de ser noticia.

El dolor a veces viene acompañado por situaciones angustiosas. Se nos hunde la empresa. La demencia se apodera de nosotros. El suicidio. Quien se suicida lo hace por “cansancio del alma”. La mayoría de los suicidios se producen debidos a trastornos psicológicos. Siendo que el suicidio es la primera causa de muerte no natural, con el doble de víctimas que los accidentes de tráfico. Los que quedan son sobrevivientes con un dolor insoportable, frente al abismo de incredulidad y de sentimiento de culpa por no haberlo podido evitar. Una parte de los suicidios se podrían evitar, si no se oculta el problema y se aplican los planes de prevención elaborados por los responsables de salud mental. En la “sociedad del bienestar” el índice de suicidios supera en mucho las tasas del “Tercer Mundo” (¿se debe solo a las mejores estadísticas?).

La droga es una falsa tabla de salvación, un riesgo cierto, de muchas gentes hundidas en el sufrimiento rodeadas de depresión, sumidas en la desorientación.

Y sin llegar a la patología (es decir el extremo), ¿cuántos juegos sexuales y de relación se mantienen entre el masoquismo y el sadismo?

Se daña a la belleza. Agresión a la Piedad de Miguel Ángel. Ataque a la ciudad de Palmira. Incendio de la Biblioteca de Alejandría. Pareciera que la naturaleza también se enfada.

Y qué hay de las Victimas silenciosas. Abuelos que no reciben visitas de sus hijos. Padres que sufren agresiones de sus hijos.

Combatir y tratar el dolor

El dolor es el principal motivo de consulta médica en España. El dolor crónico es un sufrimiento multifactorial debido tanto a causas físicas como a psíquicas, por lo que un tratamiento correcto debería incluir tres vertientes distintas: psicológica, física y farmacológica.

El dolor crónico afecta a más de cuatro millones y medio de españoles con una duración media de seis años y seis meses. Aparece un cuadro depresivo asociado en el 47% de los pacientes y en el 50% aparecen trastornos del sueño.

El 30% de los pacientes con dolor crónico han estado de baja laboral como consecuencia directa del dolor, requiriendo hospitalización el 11% de los pacientes con una estancia media de 12 días. A la cabeza en la lucha contra el dolor, se encuentran los dentistas que empleaban éter para realizar extracciones dentales.

La distracción es especialmente potente al emplearse en las curas médicas, incluso en dolores de intensidad extrema, como son las curas de graves quemaduras. Para los niños una técnica de distracción eficaz son los videojuegos. En adultos hacer sudokus, crucigramas, escuchar música, participar en una conversación, de ahí lo beneficioso de las visitas a los enfermos.

La imaginación de escenas agradables es un proceso de inhibición recíproca. En los centros hospitalarios y ambulatorios se interviene en el tratamiento del dolor con psicofármacos cuya función principal es la modificación del estado de ánimo.

Se ha comprobado el alto porcentaje de éxito con el tratamiento aplicado al dolor desarrollado por Meichenbaum denominado Método de Inoculación de Estrés. La desensibilización sistemática, las técnicas de biofeedback, técnicas de relajación, e incluso la hipnosis.

Esencial el cuidado del profesional, su psicohigiene, para evitar el síndrome del “quemado”.

El afrontamiento, la capacidad de resiliencia ante los avatares de la vida.

¿Podemos fortalecernos cual doble casco de buque rompehielos? Estamos capacitados para soportar ansiedad, angustia, sufrimiento y no caer en la total desesperación, salvo ante hechos de una envergadura traumática colosal.

Hay quien muestra gran fortaleza defendiendo su debilidad. Verbalizar nuestra fragilidad y nuestras limitaciones nos fortalece. No medicalicemos la sociedad. La vida no es una enfermedad. Remontemos desde cada bache.

Para salir fortalecido hay que asumir con realismo la adversidad y vislumbrar el futuro con esperanza. Tenemos derecho a la esperanza. Resulta mucho más eficaz potenciar las fortalezas que poseemos, que intentar superar las debilidades.

A veces por disminuir el sufrimiento utilizamos la amnesia, y si bien ese sufrimiento se aloja en el sótano del inconsciente, un día, con el paso del tiempo, nos susurrará y quizás podamos entonces afrontarlo.

Una de las estrategias relevantes en la superación del dolor es la percepción de competencia, esto es la atribución de que el dolor es una experiencia superable y que el alivio que se produzca es debido a la propia habilidad y a la eficacia de las estrategias utilizadas.

Paliativos. Una labor vital. Una muerte digna.

Dejarlos morir. Despediros. La medicina y las ciencias de la salud deben en lo posible prevenir las enfermedades físicas y mentales, tratarlas, curarlas y alcanzar a que las personas mueran serenas y en paz. A la muerte se le tiene pavor, por el miedo al dolor, a la agonía, de otra forma puede anticiparse como un merecido descanso.

Cuando estimamos que sufrir vale la pena, no pensamos en la muerte. La desesperación significa la angustia última y final, aquella sin salida. No carguemos con la tonta positividad de responsabilizar al paciente de que luchando vencerá su gravísima enfermedad. No pidamos a la psicología y a la medicina lo imposible. Podemos evitar el dolor, pero no el sufrimiento, el envejecer y el morir.

Hay que proteger el derecho de los pacientes a aliviar en lo posible su sufrimiento físico y psíquico. Evitemos el ensañamiento terapéutico (que significa obstinarse con tratamientos inútiles) facilitemos la muerte al paciente en el hogar si así lo decide. Enseñemos a sus familiares a despedirse, a dejarle ir. Hemos de promover un modo humano de morir.

El principal objetivo de la medicina paliativa es aliviar el sufrimiento humano. “Curar, a veces; mejorar, a menudo; cuidar siempre” (Ramón Bayés).

Los cuidados paliativos son un componente esencial en una atención sanitaria basada en la dignidad, la autonomía y los derechos de los pacientes. Y que al final de sus vidas los pacientes reciban los cuidados que precisen con el menor sufrimiento posible, físico, psíquico y espiritual.

El permanente contacto con la muerte, demanda estabilidad emocional en los profesionales al tiempo de equilibrio entre el compromiso y la sobre implicación. Cuidar al cuidador resulta esencial a fin de priorizar la calidad atencional, evitando quiebras emocionales.

Debe darse cobertura legal, a los médicos que deciden atender a pacientes que deben recibir paliativos o sedativos, aunque ello implique acortar su esperanza de vida.

Es importantísimo posibilitar la atención espiritual en los hospitales, entendiendo que la dimensión espiritual no se reduce al ámbito religioso.

Test TRauma. Test de resistencia al trauma.

TRauma, editado por EOS, se trata de una herramienta para medir qué características se poseen para afrontar los avatares de la vida, a veces traumáticos, y reseñar cuales deberán instaurarse para no quebrarse cuando la existencia nos golpee.

Javier Urra

Académico de Número de la Academia de Psicología de España

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