www.diariocritico.com

Don tapón

lunes 05 de septiembre de 2016, 12:43h

No es exacto decir que España está bloqueada ni su Estado en crisis. Lo único que sucede es que uno de los jefes de grupo parlamentario del Congreso, con un número insuficiente de diputados para encontrar una salida a su gusto, decidió impedir cualquier otro arreglo al no poder salirse con la suya. El diputado Sánchez, en uso de su autoridad como secretario general del PSOE, decidió hacer de tapón en ambas direcciones. Nada sin mí y nada conmigo.

Ningún otro grupo, ni a derecha ni a izquierda, es responsable de que Pedro Sánchez haya decidido convertirse en tapón. No se trata de una táctica de partido ni de un asunto de Estado sino de una estrategia personal. Una estrategia que ni si quiera responde a una vocación frentista, como la que pudiera anidar en una turba extraeuropea al estilo de la nomenclatura de “Podemos” que sueña en subvertir el sistema democrático con el apoyo de una indefinida “gente corriente” ante la imposibilidad de encontrar un apoyo proletario masivo. Sánchez ni quiere capitanear un Frente Popular ni establecer un régimen chavista. Sánchez solo quiere salvarse de su propio fracaso personal.

El tapón llamado Sánchez no consiste en hacer fallar por dos veces unas votaciones de investidura sino en el embotellamiento de su propio partido. El PSOE se ha convertido bajo su tapón en un recipiente a presión sin salida. Ha puesto la situación en tal punto que cualquier acuerdo que la descongestione significa su fracaso personal o la ruptura de la unidad de su partido. Como no le dejan negociar contra España está empecinado en no negociar en favor de España. Unas terceras elecciones no constituyen para él un fracaso sino una patética prórroga de su existencia como figura política malquerida. Un ficticio problema de Estado encubriendo un asunto personal.

Se podrá alegar, y se alega, que otras figuras políticas mantienen también un grado de obstinación. Que Mariano Rajoy hubiese debido dimitir hace muchos meses y haber promovido la limpieza y cambio en su partido y, quizá, no le hubiesen faltado al Partido Popular esos seis malditos escaños. Pero hay una diferencia democráticamente trascendental entre la parsimonia de Rajoy y la obstinación de Sánchez. Rajoy ganó las elecciones y Sánchez las perdió con una diferencia de 137 a 85 escaños puros y de 169 a 85 en escaños comprometidos. Así es la historia y por lo mismo el tapón es para los cansados electores don Tapón Sánchez.

Es ridículo pedir por adelantado el cambio del ganador insuficiente en beneficio del perdedor sin remedio. Felipe González, con su autoridad como socialista de gobierno, no debería proponer un candidato distinto a Rajoy al Partido Popular. Antes debiera empezar por pedir un candidato distinto a su propio partido. Don Tapón Sánchez Pérez-Castejón es un problema personal enquistado en el PSOE que repercute perniciosamente en el funcionamiento del sistema político, complicando la vida a todos los españoles.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

1 comentarios