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La apuesta plurinacional de Podemos hace realidad el sorpasso (en votos) gallego y vasco
(Foto: Dani Gago/Podemos)

La apuesta plurinacional de Podemos hace realidad el sorpasso (en votos) gallego y vasco

domingo 25 de septiembre de 2016, 22:56h
Los resultados del 25-S han supuesto un respiro para Podemos, a pesar de no haber logrado su objetivo de articular gobiernos alternativos claros al de las fuerzas conservadoras. Especialmente mal ha sentado en la formación la mayoría absoluta del PP en Galicia. Sin embargo, la formación morada y sus aliados han hecho posible el sorpasso que fue imposible en las últimas elecciones generales. "Nuestro país ya no se entiende sin Unidos Podemos", ha celebrado Pablo Iglesias.

Podemos ha irrumpido con fuerza en el Parlamento vasco y gallego, pero los resultados de este 25-S han demostrado que la hipótesis del asalto al cielo -a la primera- tampoco es posible desde la apuesta plurinacional.

La mayoría absoluta del PP en Galicia ha sido especialmente dura para la formación morada y su referente En Marea, aunque el candidato Luis Villares ha optado por la deportividad y ha dado la enhorabuena a Alberto Núñez Feijóo. No obstante, este 25-S ha dado al partido de Iglesias un ligero respiro a nivel nacional, al haber conseguido superar al PSOE en votos y en escaños en el País Vasco y sólo en votos en Galicia.

"Somos la primera fuerza de ámbito estatal en Euskadi y la primera fuerza de oposición en Galicia. Nuestro país ya no se entiende sin Unidos Podemos", ha valorado Pablo Iglesias. El líder de Podemos ha aprovechado para defender la coalición con Izquierda Unida, con quien compartía candidatura en los dos territorios.

Desde el terreno, la candidata vasca Pilar Zabala ha interpretado los resultados desde la perspectiva histórica por la irrupción con 11 escaños a la primera. "Hoy Euskadi ha votado diferente. Ha empezado a cambiar la manera de hacer política", ha valorado.

En Galicia, Villares se ha puesto ya como meta las próximas elecciones del 2020 para conseguir hacer realidad "el sueño de un país más justo" al que se han acercado en estos comicios al lograr 14 escaños.

Las elecciones vascas y gallegas han sido la oportunidad de Podemos para coger aire después de la decepción que supuso no haber superado al PSOE en el 26-J. Las expectativas no estaban puestas esta vez en las encuestas, sino en los resultados en esos territorios durante las elecciones, que les habían llevado a destacar que el discurso territorial estaba funcionando.

Podemos defiende una idea de plurinacionalidad que, en la práctica, se puede traducir como el réclamo de más soberanía para las comunidades, incluyendo la posibilidad de que sean los habitantes del territorio los que decidan la relación que se mantiene con el Estado.

La formación morada se proclamó ganadora en las dos últimas elecciones generales en Cataluña, a la que se añadió Euskadi en los comicios de junio. En Galicia, fueron superados ampliamente por el PP, pero lograron el 'sorpasso' territorial al lograr 60.000 votos más que el PSOE, una ventaja que sin embargo se ha reducido notablemente hasta quedarse en alrededor de 14.000 votos este 25-S.

El planteamiento de Podemos para su estreno en las elecciones autonómicas de Galicia y Euskadi comenzó precisamente con un pulso a su modelo de plurinacionalidad en el plano interno.

La formación de Iglesias ha querido hacerse más fuerte en las nacionalidades históricas mediante la alianza con actores específicos ya establecidas en el territorio, como es el caso de las mareas gallegas. Sin embargo, Podemos ha tenido que ceder en su intento de agrupar a todas las "candidaturas del cambio" bajo el paraguas de sus siglas y en Galicia tuvo que aceptar la exigencia de En Marea de integrarse en pie de igualdad en un partido instrumental con el resto de espacios políticos de la alianza.

En el caso de Euskadi ha sido menos complicado la articulación de una candidatura conjunta con Equo y Ezker Anitza-IU. Sin embargo, también se ha intentado seguir una estrategia descentralizada mediante, por ejemplo, la cesión de toda la organización de la campaña a los órganos territoriales del partido o la elección de una candidata sin lazos con el partido pero con un arraigo importante en el territorio.

El intento de no injerir desde Madrid se ha llevado a rajatabla: las intervenciones de Iglesias y Errejón en las campañas han sido sustancialmente menores a la de los líderes de otros partidos nacionales y la valoración electoral ha correspondido exclusivamente a los territorios. Y eso, a pesar de que Pablo Iglesias ha estado cerrando la Universidad de Podemos con una ponencia pública que ha finalizado casi al mismo tiempo que comenzaba el recuento. El dirigente se ha marchado rápidamente del acto y se ha limitado al uso de las redes sociales para compartir su valoración.

Otros dirigentes de Podemos también se han pronunciado vía Twitter, con mensajes que han ido desde la celebración por los resultados hasta la autocrítica por no haber conseguido la victoria. Quien más se ha desmarcado ha sido el senador Ramón Espinar, que ha asegurado que cuando Pablo Iglesias no está de candidato, se pierde en porcentaje de voto.

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