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Migraciones y terrorismo

sábado 17 de diciembre de 2016, 19:01h

Según Amy E. Cunningham y Khalid Koser en ES: El extremismo violento se ha convertido en una crisis universal, tal y como muestran los datos y el análisis del Índice de Terrorismo Global 2015. Además, este año existe otra situación de emergencia, la de los refugiados y las migraciones. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) habla del mayor número de personas desplazadas jamás registrado. Las estadísticas son elocuentes: uno de cada tres sirios ha tenido que abandonar su hogar, Europa se enfrenta a una ola sin precedentes de solicitantes de asilo y refugiados, y miles de emigrantes han perdido la vida sólo en el Mediterráneo.

El problema suscita diversas preguntas: ¿es el terrorismo causa de las Migraciones?, ¿Los emigrantes son susceptibles a ser motivados a su vez a ser terroristas? ¿Pueden infiltrarse terroristas entre las olas de emigrantes? ¿Estamos hablando exclusivamente de terrorismo islámico?

En mi opinión es el Islam radical la causa principal, ya que existen diversos focos de terrorismo provocados por las guerras existentes, declaradas o no, sobre todo en los países islámicos, especialmente en Siria e Irak, pero no se debe olvidar Afganistán, Pakistán, el cuerno de África, Libia, Egipto y los conflictos entre chiitas y sunnitas de Irán, Arabia Saudí, el de los Palestinos con Israel, el de Turquía con los Kurdos, el de Rusia con Chechenia, incluso en Extremo Oriente contra Australia etc. que tienen como base el terrorismo de la Yihad, fundado en el enfrentamiento entre Occidente especialmente USA y la NATO con movimientos de liberación o revolucionarios, a la vez que el terrorismo por simpatía de los emigrantes marroquíes, turcos, argelinos, paquistanies, muchos de ellos viviendo ya, asentados en Europa y en USA y que son susceptibles a pesar del tiempo transcurrido, algunos han nacido en el país, de transformarse en terroristas contra Occidente y su civilización.

Una dificultad conceptual es que cada vez resulta más difícil discernir los motivos individuales y el peso relativo de cada uno a la hora de explicar el desplazamiento. Aunque una persona huya de un conflicto, para tomar su decisión también suele tener en cuenta las variables económicas y sociales. Es frecuente que piensen en las posibilidades de trabajo y las oportunidades futuras, además de factores como el acceso a la educación y la sanidad. Por ello es importante distinguir las causas fundamentales -la guerra, la desintegración del Estado, la persecución- de los factores cercanos, como la pérdida de acceso a la vivienda, el empleo, los alimentos o las ayudas sociales. Muchas veces, el detonante son estos últimos, y no los primeros. Esa misma dificultad conceptual existe al intentar ver la razón del desplazamiento y diferenciar el terrorismo del contexto general en el que florece. Algunos, en particular las minorías religiosas en el Levante -como los cristianos y los yazidíes- huyen de Siria e Irak por la persecución directa a manos de Daesh. Pero igual de preocupante es que, si no escapan por la amenaza inmediata de la persecución, lo hacen porque su Estado no quiere o no puede protegerlos. También se alejan del conflicto otros que no sufren directamente las consecuencias. Quizá no lo hacen para salvar su propia vida, sino porque no tienen futuro. Una pregunta relacionada es en qué dirección discurre la cadena causa efecto entre conflicto, desintegración del Estado y extremismo violento o terrorismo. En el caso de Siria e Irak, tal vez puede llegarse a la conclusión de que algunas personas huyen explícitamente del Estado Islámico y otras de las condiciones en las que éste ha nacido.

A la segunda y tercera preguntas: ¿Los emigrantes son susceptibles a ser motivados a su vez a ser terroristas? ¿Pueden infiltrarse terroristas entre las olas de emigrantes? El ejemplo más claro de cómo las personas desplazadas se vuelven vulnerables a los grupos terroristas es el sitio reciente del campo de refugiados de Yarmuk, en Siria, situado a sólo unos kilómetros de Damasco, que albergaba a 18.000 refugiados palestinos y sirios desplazados (PID, Personas Internamente Desplazadas). Las consecuencias de la irrupción de Daesh y otros grupos extremistas violentos en abril de 2015 se hicieron sentir de inmediato. A pesar de las advertencias sobre una posible matanza, las organizaciones humanitarias tardaron varios días en obtener pleno acceso al campamento. Ante la situación de emergencia, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, rogó a la comunidad internacional que interviniera y dijo: “En el horror que es Siria, el campo de refugiados de Yarmuk es el círculo más profundo del infierno… Un campo de refugiados está empezando a parecer un campo de exterminio. Están convirtiendo a los residentes de Yarmuk -entre ellos, 3.500 niños- en escudos humanos”. Entonces no se habló de que otra consecuencia podía ser la radicalización (de los sitiados) y la adopción del programa del Estado Islámico.

A la cuarta y quinta preguntas: ¿Pueden infiltrarse terroristas entre las olas de emigrantes? ¿Estamos hablando exclusivamente de terrorismo islámico? Es evidente que si, pues el sufrimiento creado por las guerras o su reflejo en los musulmanes que creen que sus hermanos las están sufriendo, aunque ellos no, es suficiente para ser motivación terrorista, de aquellos que instalados en Occidente son susceptibles a la motivación terrorista por parte del Daesh. De creer las afirmaciones que hacen algunos políticos, la conclusión está clara: los inmigrantes y los solicitantes de asilo constituyen un grave peligro para la seguridad de Europa. El presidente checo, MilošZeman, habló hace poco de las células durmientes que están llegando a Europa; el primer ministro eslovaco, Robert Fico, predijo que en la oleada actual de inmigrantes hay personas relacionadas con grupos terroristas y el ministro de Exteriores italiano, Paolo Gentiloni, expresó su opinión de que existe un “riesgo considerable” de que los terroristas estén infiltrándose en las rutas de la inmigración. Es evidente que no se puede culpar a todos los emigrantes de ser terroristas. Se necesita debatir el tema en profundidad. La historia muestra que las migraciones son la forma más eficaz de crear tolerancia y comprensión entre culturas. Por cada fracaso de integración hay éxitos innumerables, visibles en los matrimonios mixtos, las obras híbridas en las artes y la cocina y las ciudades cosmopolitas. El ascenso del extremismo violento, lejos de ser un motivo para acabar con las migraciones, debe ser una razón para promoverlas, buscando la paz entre los pueblos a nivel global y mundial, a la vez que acabar con las guerras normalmente provocadas por intereses económicos. Hay riesgos, pero la Paz merece luchar por ella, y las migraciones son un camino eficaz para la globalización.

BERNARDO RABASSA ASENJO.
PRESIDENTE DE CLUBS Y FUNDACIONES LIBERALES.
MIEMBRO ASOCIADO DE ALIANZA LIBERAL EUROPEA (ALDE), PREMIO 1812.
PREMIO CIUDADANO EUROPEO 2013.
MEDALLA AL MÉRITO CULTURAL 2015, PSICOLOGO SOCIAL

Bernardo Rabassa

Presidente de clubs y fundaciones liberales. Miembro asociado de Alianza Liberal Europea (ALDE). Premio 1812 (2008). Premio Ciudadano Europeo 2013. Medalla al Mérito Cultural 2015. Psicólogo social. Embajador de Tabarnia.

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