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Víctimas de la trata de mujeres: el viaje más caro de sus vidas
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(Foto: EP)

Víctimas de la trata de mujeres: el viaje más caro de sus vidas

viernes 13 de enero de 2017, 11:00h

Últimamente, la sociedad ha ido teniendo conocimiento de “la trata de mujeres”, más conocida como “la trata de blancas

La mayoría de mujeres que se encuentran en esta situación, buscan migrar de sus países y son engañadas con falsas promesas sobre el trabajo, el destino y sobre las condiciones de vida.

Nos solemos preguntar, ¿cómo consiguen reclutar a mujeres? Pues bien, las personas partícipes de esta red de maltrato, se aprovechan de la necesidad de las víctimas, de sus ganas de huir de la situación en la que se encuentran y de su confianza, prometiéndoles trabajos que nunca llegan a realizar.

Haciendo uso de su falsa generosidad, les ofrecen un préstamo para tramitar el viaje y todo queda en eso, una farsa, una mentira, un engaño…un delito. Esto, conlleva a las víctimas a quedar en deuda permanente con ellos y “les pertenecen” hasta que, las afortunadas, son liberadas.

El engaño es una palabra que llevan consigo todas las mujeres víctimas de estos hechos. Este engaño va parejo con las formas de control que tienen los captores sobre ellas. Las formas de control que se llevan a cabo son la privación de libertad, incomunicándolas en lugares donde desconocen el idioma, retirada del pasaporte, control social en todo momento, inducción al consumo de alcohol y drogas y violencia física y psicológica.

Esta violencia ejercida va acompañada de amenazas, físicas, económicas, ambientales, etc. y no solo van dirigidas a ellas, sino que amenazan con hacer daño a sus familiares o incluso matarles.

Las víctimas de la trata pueden tener múltiples consecuencias psicológicas, provocadas por esa situación de daño prolongado en el tiempo; Cuando hablamos de daño, no nos referimos únicamente al daño físico, sino al psicológico, a los límites a los que se enfrentan, el miedo que tienen, lo que supone esa sensación de pertenecer al otro, de no ser libre y al instinto de supervivencia desorbitado que generan. Se ven forzadas, obligadas a ocultar bajo una sonrisa sus verdaderos sentimientos y emociones, su vida.

En el mejor de los casos, cuando escapan de ese infierno en el que viven, El daño y las secuelas de todo lo que han vivido, perdura en el tiempo y aflora en su vida posterior. Podríamos hablar de consecuencias como pérdida de memoria, producto del estrés postraumático, mostrar un comportamiento agresivo con un rechazo social debido a la desconfianza, así como miedo intenso y desesperanza, producto del abuso de los agresores.

Por otra parte, fruto de la ansiedad generada sobre las víctimas, pueden llegar a tener reacciones como insomnio, palpitaciones intensas e incluso pueden llegar a desarrollar enfermedades psicosomáticas.

Por todo esto, queremos concienciar de que este problema real, esta lacra existente hoy en la sociedad, hay que combatirla. Son personas, víctimas que hacen el viaje más caro de sus vidas, y no solo por la deuda o el dinero que, se supone, tienen que devolver a los agresores, sino por el coste emocional, físico, psicológico y mental que les supone.


Análisis elaborado por Paloma López & Rocío Gavilán, del gabinete 'Psicología Velázquez'
Calle Velázquez 53, Madrid - 650541532
www.psicologiavelazquez.com


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