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Gabriel Rufián: "Somos enormes defensores de los demócratas del 'no' a la independencia"

> "Hay quien me espera enfadado y siendo un caníbal"
> "Madina es un señor muy importante que considera que no tiene que saludarme"
> "Sáenz de Santamaría es una 'bestia parlamentaria' y seguramente la próxima presidenta de España"
> "El referéndum, o se hace bajo el marco legal catalán, o es tremendamente complicado"
> "Pujol es nuestra Venezuela"

jueves 09 de marzo de 2017, 12:18h
Gabriel Rufián: 'Somos enormes defensores de los demócratas del 'no' a la independencia'
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Un divertido dibujo infantil adorna la puerta del despacho del portavoz adjunto de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. El diputado catalán ha cumplido su primer año en el escaño, y pese a pertenecer a un partido minoritario, ha conseguido acaparar titulares y convertirse en protagonista cada vez que se ha subido a la tribuna del hemiciclo. Precisamente, este es uno de los motivos que justifica su presencia en Madrid: "ocupar un espacio mediático que antes no teníamos". Cuando se escucha su nombre, muchos se incomodan en sus asientos, a la espera de los dardos "irónicos, sarcásticos" y directos que lanza, "a veces de forma casi improvisada".

"Hay quienes te esperan enfadado, cabreado y gritando", reconoce Rufián, que en la distancia corta cambia su tono combativo por uno más relajado. Diariocrítico ha charlado con el diputado sobre su papel parlamentario, sus referentes políticos y sobre el desafío independentista catalán, entre otras cosas.

- Recordamos la sesión de investidura de Pedro Sánchez, en la que dijo aquello de: "Soy lo que ustedes llaman charnego e independentista, he aquí vuestra derrota y he aquí nuestra victoria". ¿Por qué eligió esta frase como carta de presentación en el Congreso?

Nosotros lo que dijimos era algo muy pensado: "Yo soy lo que ustedes llaman charnego". Lo digo porque es un término con el que yo me siento muy cómodo, pero he conocido gente que no se siente tan cómoda. Entonces, como es un término que despierta filias y fobias a partes iguales, dijimos aquello porque no es algo que digamos nosotros sino ellos, guste más o menos. Independientemente del origen de la palabra, hoy en día quienes nos llaman charnego son los que están en contra de este proceso, están en contra, en definitiva, de que se vote. Solo hace falta hacer una búsqueda rápida en Twitter, pones Rufián y charnego, y quien nos llama charnego es Hermann Tertsch, no es nadie más. Nos pareció importante porque refleja el hecho de que, guste más o menos, lo que sucede en Cataluña ha interpelado a mucha gente. Nuestro grupo parlamentario es una muestra de ello, gente que viene de sitios diferentes. Creo que eso refleja la victoria del proceso, y también la derrota de los que aún dicen que esto forma parte de una clase social determinada o de unos apellidos determinados.

- Sus discursos en el hemiciclo le han convertido en uno de los políticos más controvertidos, no tanto por lo que dice sino por cómo lo dice. Además ha conseguido acaparar titulares pese a ser un partido minoritario. ¿Qué balance hace de este primer año como diputado?

Ha tenido cosas positivas y también muy negativas. Nosotros en las campañas electorales ya decíamos que uno de los 3 motivos por los que veníamos a Madrid, más allá de defender lo que ocurre en Cataluña y estar al lado de las fuerzas políticas del cambio, el tercer motivo, que para mí es muy importante, es ocupar un espacio mediático que antes no teníamos. En Cataluña, como en cualquier otro sitio, se escuchan muchas radios, se ven muchas cadenas de televisión y se leen muchos periódicos, y eso es positivo pero también te obliga a estar en todos los sitios, si quieres interpelar a mucha gente. Hasta hace un año, nos costaba ir a determinados sitios y creo que la parte positiva es que eso lo hemos podido ir contrarrestando. Es cierto que aquí no somos un partido grande, no tenemos una ristra de asesores, y muchas de las cosas que han pasado y se han dicho en el Congreso han sido casi improvisadas, y a nivel particular, mi manera de hacer es esa, no lo sé hacer de otra forma. Recuerdo que hace poco un amigo me dijo que me conviene hacer algún discurso aburrido o plano de vez en cuando y de verdad lo he intentado, pero no puedo hacerlo. También somos conscientes de los minutos que tenemos, que son muy pocos, y sabemos que hay cosas que vamos a decir que nos van a cortar, y frente a eso tienes dos opciones: ser irrelevante o intentar decir las cosas en las que crees de una forma en la que todo el mundo lo entiende. Por ejemplo, cuando en un discurso de investidura definimos a Ciudadanos como 'los Smithers' de la política española. A mí me encanta Laclau y me encanta Gramsci, y estoy seguro de que tienen alguna teoría genial y muy elaborada en la que definen perfectamente lo que nosotros consideramos que es Ciudadanos, pero creo que al final, llamar a Ciudadanos ‘Smithers’ es algo que todo el mundo entiende y tiene claro lo que quiere decir. Es cierto que también lo hemos hecho porque forma parte de nuestra generación y de nuestra manera de ser y hacer. Otro aspecto positivo es que hemos notado mucha afinidad con alguna gente de Podemos, y también el que, aunque nosotros llevamos un año diciendo que Ciudadanos es un partido muy de derechas y la gente a veces no nos creía, poco a poco se están dando cuenta de lo que es Ciudadanos. Entre los aspectos negativos, el hecho de que el PP siga siendo una maquinaria brutal. Hay una cantinela que algunos medios reproducen, que estoy absolutamente en contra, que es esto de que el PP es un desastre, que Rajoy no se entera, que todo es medio casualidad... Eso no es así, el PP es un reloj suizo y Rajoy es un señor que lleva más de 30 años en esto y ha ganado a quien ha ganado, ha ganado lo que ha ganado y, seguramente, su sucesor será quien él quiera, y eso es otra muestra de poder enorme.

- Además de su compañero de filas, Joan Tardá, ¿tiene algún referente político en el Congreso?

Sí, claro, hay gente muy potente como Manuel Monereo, que creo que cualquier persona de izquierdas lo reconoce como un referente. También me gusta la forma de hacer parlamentarismo de otros diputados de otros partidos. Evidentemente, Alberto Garzón, que ya le conocía de antes, me parece un tipo con una capacidad de síntesis enorme y una capacidad increíble para salir a la tribuna con un papel en el que apunta 4 conceptos, y de ahí elabora un discurso brutal. También me gusta el sentido del espectáculo, en el buen sentido de la palabra, de Pablo Iglesias. Óskar Matute (EH Bildu) me parece un tipo muy interesante. Seguro que me dejo a alguien porque hay gente muy interesante; creo que el Congreso se ha regenerado mucho. Por hablar también de nosotros, creo que todos en nuestro grupo han demostrado que son enormes políticos sin serlo, porque aquí los únicos que tenían experiencia son Tardá, Ester Capella que venía del Senado, y Teresa Jordá. El resto no habíamos sido ni regidores de nada. También hay gente muy válida en otros partidos, por ejemplo en Ciudadanos, que siempre dicen que les criticamos mucho, yo tengo una relación muy cordial con Miguel Ángel Gutiérrez, que creo que lo hace muy bien. Es de derechas y conservador pero tiene un tono muy cordial y lo que dice tiene carga política.

- ¿No le viene a la mente nadie del PP?

Hombre, Montoro tiene mucha cintura y eso es de agradecer muchas veces, tiene capacidad de improvisación, y la verdad es que tiene unas distancias cortas muy buenas. Me viene a la cabeza también Dolors Montserrat, que la conocíamos de antes. Y creo que hay reconocerle, y creo que es el futuro del PP y seguramente futura presidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Ella me parece una ‘bestia’ parlamentaria porque aúna cosas poco habituales en la derecha más rancia, siendo una persona tremendamente conservadora y muy de derechas, tiene mucha cintura, flexibilidad y es capaz de salirse del guion para ir a por ti y eso, parlamentariamente, siempre es interesante.

- ¿Qué es lo peor o lo que más le ha dolido escuchar en el Congreso?

Quizás doler es una palabra demasiado grande, porque al final, como nosotros siempre decimos, la caverna es siempre previsible. En ese discurso tan duro hacia el PSOE en la investidura, sabíamos perfectamente la reacción que tendría el PP, el PSOE y Ciudadanos porque les conocemos y son previsibles. Sí que es cierto, que igual no doler, pero hubo unas horas en las que no sabía que pasaría cuando Miguel Ángel Heredia (PSOE) dijo que yo iba en coche oficial. Este diputado mintió de forma pública y flagrante en sede parlamentaria y no pasó nada, nos dejaron hacer ni decir nada; la presidenta del Congreso, con afán de cortar la polémica, no nos dejó hablar y él dijo sin apuro, sabiendo que era falso, que yo salía de un coche oficial. No es que yo lo diga, es información pública, ERC no tiene coche oficial. Eso me preocupó porque no sabía cómo quedaría ya que, al final, es la maquinaria del fango: tú di, que algo quedará. Por suerte, los medios de comunicación se movieron bastante y llegaron a la conclusión de que era mentira, pero claro, durante un rato, no sabíamos si eso acabaría siendo un titular pese a ser mentira. Muchas veces, te das cuenta de que da igual si es verdad o mentira, y eso me parece muy preocupante para el mundo periodístico.

- Ha conseguido indignar y enfadar en múltiples ocasiones a políticos del PP, el PSOE y Ciudadanos, ¿mantiene ese tono fuera del hemiciclo o lo que allí pasa, allí se queda?

Hay de todo, hay gente como Madina que no me saluda, pero tampoco me saludaba antes, entonces no creo que haya cambiado nada en ese sentido. Madina es un señor muy importante que considera que no me tiene que saludar. Con el propio Heredia, no hemos vuelto a hablar del tema del coche oficial y tengo una relación cordial. Yo intento ser muy cordial con la gente, porque también creo que, según quién, te espera enfadado y cabreado y siendo un caníbal. Últimamente, en muchas entrevistas me acaban diciendo: Pero, si eres normal, no me has dado ningún titular (risas). Somos gente bastante normal, tengo relación cordial con mucha gente que piensa muy diferente a mí, y con quien no tienes relación, tampoco la tenías antes.

- ¿No cree que esa crispación de la clase política tiene un impacto negativo en la sociedad?

Entiendo la pregunta, pero discrepo en el sentido de que, al final, el Parlamento está hecho para que te portes bien. ¿Cómo está hecho para que te portes bien? Estás en una silla muy cómoda, te da una palmada en la espalda alguien muy importante en el pasillo, otra persona muy importante te invita a un café, otro te llama, vienes en AVE o en avión, los ujieres te tratan muy bien, todo está enmoquetado... y tú muchas veces, estás haciendo un discurso y recuerdas que si dices algo, este que me dijo de quedar a comer o que me saludó, se va a enfadar. Entonces piensas que quizás es mejor no decirlo y empiezas a dar a la tecla de borrar. Decía David Fernández (CUP) que esto de entrar en el Congreso es como entrar en Matrix, que te tienes que tomar la pastilla roja para saber que estás en Matrix, sino te atrae y llegas a pensar que la silla es tuya. Hay cosas que escuchamos ahí dentro que son para indignarse porque, afortunadamente, tenemos la memoria de la realidad que no es la que nos pintan. Que diga Mariano Rajoy que España es pionera en la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres, puedes no indignarte, no decir nada, y quedarás como un estadista, pero la gente que lo oye se indignará en su casa, y creo que es importante que nosotros seamos el reflejo de eso. ¿Esto genera distancia con la ciudadanía? Yo creo que no, creo que la gente está aún más cabreada que nosotros. De hecho, vuelvo a recordar el discurso de investidura famoso, y los días siguientes hubo gente que me decía que me había pasado, y yo les decía: pues no salgas a la calle, no vayas a un bar.

- Por eso pregunto si no hay riesgo en el hecho de que la política genere esa crispación porque, al final, parece que los políticos están más en esos enfrentamientos que en buscar soluciones a los problemas cotidianos de la gente

En eso estoy de acuerdo; es cierto que no hay que entrar en luchas de ese tipo porque como te decía antes, hay gente que te quiere enfadado, cabreado y gritando. Por eso, intentas mantener la calma, no insultar a nadie y no gritar, pese a que puedan decirte de todo. Esa es otra, muchas veces cuando nosotros hablamos en la tribuna, se escucha de todo, y mantienes esa calma para decir lo que quieres decir, en mi caso, de la forma más irónica o sarcástica para que llegue. Creo que eso es lo que tenemos que hacer, como decías sin entrar en el ruido o en las interrupciones, aunque reconozco que cuesta porque muchos creen que esa es su casa y que tú estás de paso, y te lo dicen claramente.

- ¿Qué responsabilidad o culpa tienen los partidos de izquierda y progresistas en este nueva legislatura del PP?

Pues mucha; creo que es un drama. Desgraciadamente, creo que en todas las legislaturas ha habido desunión entre las izquierdas, sino este país sería muy diferente. Dicho esto, nosotros hace unos meses, nos encontramos en la tesitura de renunciar completamente a nuestro leitmotiv político con tal de darle la presidencia del Gobierno a un señor que primero había pactado con un partido que no es de izquierdas, como es Ciudadanos, y un señor que se negaba a reconocer lo que está pasando en Cataluña. Creo que si eres de izquierdas, esa condición es inherente al respeto al derecho a la autodeterminación de los pueblos. Sí que es cierto que en ese momento, nosotros nos encontramos muy desamparados. Podemos, por ejemplo, habló muy poco con nosotros y les faltó audacia en Cataluña, pero eso ya es otro tema.

- El concepto de independencia implica una separación, y las separaciones suelen deberse a problemas en la convivencia, ¿hay realmente problemas de convivencia entre los ciudadanos?

No, pero quiero explicarlo bien. Es cierto que en Cataluña, y no lo decimos nosotros sino los estudios de opinión, hay un 80% de la población que quiere votar y decidir el statu quo político de Cataluña. Hay gente que quiere votar ‘sí’ y gente que quiere votar ‘no’, de hecho nosotros somos enormes defensores de la gente del ‘no’, de los demócratas del ‘no’, primero porque es una opción tan legítima como la del ‘sí’, y luego porque no vale de nada ganar un referéndum, que es nuestra opción, por un millón de ‘síes’ y cero ‘noes’, no vale de nada porque se trata de confrontar políticamente las dos opciones. Nosotros siempre decimos que, lo que ellos llaman separatismo o secesionismo u órdago, en Cataluña lo llaman decidir su futuro para convivir como hasta ahora pero de manera diferente, o de la manera que la gente decida. Aquello de que al día siguiente del referéndum, las 7 plagas bíblicas asolarán Cataluña y la tierra se romperá, no es cierto. De hecho, esta violencia judicial por parte del Estado español, lo único que ha conseguido es que el eje, que al principio era ideológico o partidista, se ha convertido en algo muy simple: democracia sí o democracia no. Esto es porque nadie entiende, o mejor ningún demócrata, aunque sea absolutamente contrario al proceso, entiende que se lleve a la presidenta del Parlamento frente a un juez. No digo a un político, sino a una presidenta del Parlamento que se limita a dar el ‘ok’ a una votación sustentada en las mayorías parlamentarias. Es cierto que aquí, en Madrid, notamos una enorme distancia entre la opinión pública y la publicada, porque aquí los medios, incluso algunos progresistas, tienen un discurso, pero yo tengo que decir que jamás en la vida he tenido un problema en Madrid. Y tenemos el honor de hacer actos en ateneos republicanos, en sitios donde la gente te dice que consideran que Cataluña es la principal amenaza al régimen del 78, aunque no gane el ‘sí’. Si se celebra el referéndum es la única amenaza al candado del 78, y creo que la mejor noticia para España sería que Cataluña votara. Sería una ruptura democrática enorme.

- Le preguntaba esto de la convivencia porque los problemas cotidianos de los ciudadanos son similares en todos los rincones del territorio, entonces, ¿no sería lógico luchar todos juntos por cambiar las cosas, en lugar de separarnos?

Evidentemente, pero también es cierto que tampoco hay que entrar en según qué marcos mentales que ellos imponen porque hay un mantra que dice que en Cataluña no importa nada más que la independencia. Sin embargo, se están intentado aprobar unos Presupuestos con las CUP, una formación poco sospechosa de estar por algo más que por la dignificación de la vida de la gente, que tienen el mayor gasto social de la Historia, son más de 1.100 millones de euros más. Al final, ahora se habla mucho de la patria, y la patria no es nada más y nada menos que tener derechos, tener instituciones al servicio de la gente, democratizar la economía. Nosotros siempre decimos que se podrá contar con nosotros, y así lo demostramos día tras día con la gente de Podemos, de IU y de la izquierda abertzale, que es con la que más afinidad tenemos a nivel ideológico. El hecho de que la gente vote en Cataluña y que se conforme una república independiente, si así lo decide la gente, no significa que Cataluña tenga que dejar de ser solidaria con el Estado español. De hecho, yo considero que tiene que serlo aún más, pero de manera voluntaria y de igual a igual. Pero quien crea que en Cataluña la gente come esteladas, desconocen mucho el motivo de todo esto. Te pongo un ejemplo, nosotros aprobamos, tras un debate largo, la Ley 25 de emergencia social de Podemos, un plan de choque contra la pobreza habitacional, energética e infantil. Ese plan era igual que el plan de choque de ‘Junts pel Sí’, que Podemos votó en contra en el Parlament. Aquí nosotros votamos a favor aun siendo un plan jacobino e intrusivo para con las competencias de las Comunidades Autónomas. Desde el atril, Joan Tardá les dijo que votábamos a favor de esto, aun estando en contra por razones competenciales. Si no, ¿cómo le explicamos a una señora o a un señor Hospitalet que hemos votado en contra de esto? Es pura dignidad y decencia política. Al final, nosotros lo único que pedimos es reciprocidad. Quien crea que nosotros olvidaremos las luchas de aquí, de Galicia o de Euskadi, está equivocado. El pasado sábado hicimos un acto de ERC en Barcelona y yo acabe diciendo: nosotros también lo hacemos por las naciones sin estado del Estado español. Para nosotros es indivisible la liberación nacional y la lucha social. Creo que la fraternidad es eso, dejar ganar a quien puede ganar, para que el que va detrás, vea que se puede ganar. Al final, la lucha que tenemos en Cataluña con la gente de ‘En Comú Podem’ es esa, porque ellos nos piden esperar, y nosotros queremos demostrar que se puede hacer ahora y se puede ganar.

- En múltiples ocasiones se ha definido al Gobierno de Mariano Rajoy como ‘gasolina para el independentismo’, ¿está de acuerdo con esa afirmación?

Es una pregunta muy interesante que creo que requiere un debate largo. Creo que sí y no. Hay que recordar que mucha de la gente republicana en Cataluña, porque al final ya no se trata de independentismo sino de valores republicanos, hizo un ‘clic’ con el famoso ‘cepillado’ del Estatuto de Autonomía (Alfonso Guerra (PSOE) tachó de “infumables” el Estatut de Cataluña y el plan Ibarretxe y dijo aquello de: “nos lo cepillamos”). Creo que eso fue una enorme traición para una generación, incluido mi abuelo, que había votado desde siempre al PSOE. Eso supuso un ‘clic’ y no tuvo nada que ver con Rajoy, que de hecho, en esa época andaba recogiendo firmas en Cataluña contra el Estatut, que ahora tanto defiende, entonces sí y no. Hay otra frase muy buena de David Fernández que dice que nuestro 15-M es el proceso de independencia, y yo estoy bastante de acuerdo.

- Cuando habla de la necesidad de romper el ‘candado del 78’ y de que se produzca una ruptura democrática, al final está hablando de ‘resetear’ el sistema, que creo que es una idea que la mayoría social comparte

Nosotros muchas veces comentamos que el único debate o la única diferencia con la gente de En Comú Podem, que son los más próximos junto con las CUP, es de tempos. Ellos consideran que todavía el Estado puede ser cambiado y reformado, y yo no digo que no, pero algunos consideramos que el momento es aquí y es ahora. ¿Por qué? Porque Rajoy, y no lo digo con alegría, gana elecciones, y en cambio, el PP es el último partido político en Cataluña. Nosotros consideramos que si Cataluña tiene las mayorías sociales y políticas para hacerlo, debemos hacerlo. Los propios compañeros de la izquierda abertzale nos dicen que están esperando a que lo consigamos para que ellos puedan cargarse aún más de razones. A mí me gustaría que fuera diferente, de hecho, Joan Tardá muchas veces también recuerda que en la época de Zapatero se intentó por parte de ERC. Esquerra invistió a Zapatero con la esperanza de poder constituir un Estado federal para poder llegar en un momento dado a repúblicas independientes confederadas, pero no hubo manera.

- Precisamente usted ha manifestado en diversas ocasiones que España es un país de países, por lo que el diseño de un Estado federal podría ser la solución al encaje territorial

Evidentemente, lo que ocurre es que como decía Castelao: yo era federalista hasta que me di cuenta de que nadie se quería federar conmigo. Yo soy muy reacio al discurso de una parte minoritaria del independentismo que dice que ‘cuanto peor, mejor’. A mí me parece miserable porque supone alegrarte de las desgracias ajenas, porque es una desgracia que un señor como Rajoy o Rivera gobiernen un Estado. Unos consideran que hay que esperar, y otros creemos que podemos hacerlo ahora. La principal amenaza a Rajoy se llama Cataluña, y eso se demuestra con las escuchas ilegales, con la operación Cataluña y con todo lo que dicen, hacen y lo que vendrá.

- Ha criticado en muchas ocasiones la judicialización del proceso, en lugar de haber tratado esta cuestión en el ámbito político pero, viendo lo sucedido, ¿no ha tenido un efecto más positivo que negativo para el proceso independentista?

Yo no utilizaría el término positivo, pero sí que ha habido una simplificación como te decía antes. Si a mí me llegan a decir hace 5 o 10 años que iba a acompañar a Artur Mas a un acto reivindicativo, me hubiera costado creerlo. Acompañé a Homs y nunca he votado a Convergència (CDC) y estoy en las antípodas ideológicas de lo que representa CDC, que es un partido de centro-derecha, liberal, conservador. Pero al final la pregunta es: ¿cómo es posible que en Cataluña esté habiendo unas coaliciones tan anti natura, desde el centro-derecha a la izquierda más rupturista? La defensa algo tan simple como que la gente vote ha sido capaz de unir a gente muy diferente porque lo que tenemos en frente es un Estado ‘demofóbico’, que hace lo que hace en contra de la gente. Es cierto que a nivel internacional, esto permite hablar con gente con la que antes no se podía y ha llegado a todos los medios del mundo. Vuelvo a repetir que a mí me parece una barbaridad llevar a un político a un juzgado por poner una urna o por dar el ‘ok’ a una votación. Es que el asesino de Guillem Agulló se puede presentar a unas elecciones y quizás Carme Forcadell, no. Yo creo que esto lo entiende todo el mundo.

- ¿No sienta un precedente peligroso que ciertos políticos se salten la ley amparándose en la legitimidad del Parlament?

Creo que cualquier persona con un sentido un tanto progresista de la política y de la vida, entiende y sabe perfectamente que, bajo ese concepto de legalidad, no se entenderían los avances sociales, laborales y políticos de los últimos 100 años. Hace 80 años, la jornada laboral de 8 horas era ilegal. Seguro que a los trabajadores que hicieron huelga en Barcelona para conseguir la jornada de 8 horas, entre otras cosas, también les dijeron que lo que hacían era ilegal y que lo que tenían que hacer era negociar. Al final, hay veces que tienes que conseguir lo que quieres como se ha conseguido siempre: en la calle, en movilizaciones. Como el proceso tampoco va de un nombre, ni de un partido, sino que es más bien un rodillo político y las caras visibles ahora no son las mismas de hace 5 años, eso demuestra que no se puede parar a centenares de miles de personas que salen a la calle cada Diada diciéndoles que es ilegal.

- El Parlamento de Cataluña está aprobando ya las llamadas leyes de desconexión, cuando aún no se ha votado, ¿qué pasa si sale el ‘no’?

El proceso de desconexión o de independencia, como se le quiera llamar, si tiene algo bueno es que es público; damos un montón de pistas y está todo publicado. De hecho está tan publicado que nos llevan al juzgado. Eso lo que comporta es que, guste más o menos, el Parlamento de Cataluña tiene las mayorías que tiene, que son absolutas en pos de culminar este proceso, y aprueba leyes que son legales y que son constitucionales. Por ejemplo, cuando este martes se aprobó modificar el reglamento de la cámara para que determinadas leyes se puedan tramitar por la vía de lectura única; esto es algo que ya se ha aprobado en otros Parlamentos autonómicos y no ha pasado nada. Yo lo entiendo perfectamente porque si lo hacen en Extremadura, seguramente no lo harán para votar un referéndum de autodeterminación. Nosotros llevamos 4 años sentados en una mesa esperando a que aparezca alguien, y lo que recibimos son amenazas, sentencias, editoriales...

- Pero ahora que (casi) hay fecha para el referéndum, ¿no sería más conveniente esperar al resultado de la consulta, antes de aprobar leyes de desconexión?

Se van a ir aprobando leyes en ese sentido, una de ellas es pública y conocida, que es la Ley de Transitoriedad Jurídica que, en definitiva, crea un marco legal catalán, y la idea es que el referéndum sea inmediatamente posterior. Porque el referéndum, o se hace bajo la legalidad catalana, o es tremendamente complicado. ¿Nos gustaría hacerlo diferente? Quizás sí; a mí me encantaría que David Cameron estuviera aquí haciendo campaña por el ‘no’ en el referéndum, y a ver qué pasa, pero es que aquí tenemos a Mariano Rajoy, que hace lo que hace y el Estado, que también hace lo que hace. Y Rajoy hace lo que hace porque así gana elecciones, y eso no lo decimos nosotros, sino ellos. Recuerdo una de las primeras reuniones que tuvimos en el Congreso, en la que hablamos de la conspiración de Fernández Díaz, y nos dijo que no le gustaba y que estaba mal, pero que no tenían por qué cambiar si ganaban las elecciones así. Entonces, claro, Fernández Díaz preside una Comisión Parlamentaria y el ex jefe de la Oficina Antifraude catalana, Daniel de Alfonso volvió a ser juez, y Trillo está esperando un cargo, esto es dramático.

- ¿Qué es lo que hay preparado, en cuanto a estructuras e infraestructuras, en el caso de que gane el ‘sí’? ¿Cómo se articulará el proceso de separación y cómo se constituirá esa república catalana?

Eso te lo explicaría mejor cualquiera que esté en el Parlamento de Cataluña, porque aunque parezca una tontería, al estar aquí, estamos un poco fuera del meollo de la negociación. Ese proceso de negociación es tremendamente complicado, como todo el mundo se puede imaginar, porque hay actores políticos y visiones muy diferentes. ¿Cómo será? Intentaremos que sea un país decente, de todos y para todos.

- ¿Afecta de alguna manera la corrupción al proceso, teniendo en cuenta que sea implicado a Mas en el ‘caso del 3%’?

Nosotros tenemos muy claro que Pujol es nuestra Venezuela, y lo podemos llegar a entender pero claro, Pujol es un señor que pactó primero con Felipe González, luego con Aznar y llegó a ser ‘Español del Año’ por lo que igual es más suyo que nuestro. Intentamos huir de según qué marcos mentales porque vemos, por ejemplo, que cuando entrevistan a Mónica Oltra, nadie le pregunta con Chaves y Griñán, lo digo porque pactó con el PSOE. Con esto quiero decir que Oltra tiene que ver con Chaves y Griñán, lo mismo que nosotros con Pujol. También es innegable que la actual Convergència, el Partit Demòcrata Català (PDC), ni tiene los mismos líderes, ni el mismo nombre. La regeneración de Convergència es pública, no tiene nada que ver con la de antes, pero esto no es por nosotros, sino porque el proceso es un rodillo. En cuanto a Mas, hasta el momento, es una persona que no está imputada en ningún caso de corrupción, no como otros presidentes autonómicos que sí lo están y ejercen su función pública. El que crea que la independencia pretende tapar casos de corrupción o ser una cortina de humo, desconoce enormemente la realidad. Solo hay que recordar comisiones de investigación en el Parlamento de Cataluña en las que se ha llamado gánster a un gánster, y aquí Andrea Fabra (PP) decía aquello de: ‘¡que se jodan!’ a 6 millones de parados.

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