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'La ternura': mano a mano Sanzol y Shakespeare

'La ternura': mano a mano Sanzol y Shakespeare

sábado 13 de mayo de 2017, 15:33h

Si el Teatro de la Ciudad supuso un verdadero revulsivo en la investigación sobre la tragedia griega en la temporada pasada (Medea, Antígona y Edipo Rey), de nuevo el Teatro de La Abadía acoge a Alfredo Sanzol y a Andrés Lima que profundizan ahora en el arte de la comedia, un género que parece gozar de un interés menor entre los aficionados al teatro, pero que entraña las mismas o mayores dificultades que la tragedia o el drama para llegar a conquistar los tejidos más íntimos del espectador. Tras meses de estudio e investigación en talleres con sus equipos respectivos, Sanzol y Lima ofrecen ahora los resultados en sendos montajes que estos días pueden verse en La Abadía.

El primero, de Alfredo Sanzol, es ‘La ternura’, una comedia romántica de aventuras llena de grandes cataclismos naturales y revoluciones interiores de sus personajes que, ni son lo que parecen, ni quienes ellos creen o quieren ser, en claro homenaje y tributo de Sanzol al gran genio del teatro inglés de todos los tiempos, William Shakespeare. En ‘La ternura’ se trenzan episodios de algunas de las obras clave del Bardo (La tempestad, Trabajos de amor perdidos, Noche de reyes, Mucho ruido y pocas nueces, Como gustéis, Sueño de una noche de verano,…), recreadas con habilidad e ingenio jocoso y constante del autor navarro que demuestra así conocer muy bien los mecanismos por los que se rige el arte de hacer reír, del sentido del humor universal, ese que alcanza a pobres y a ricos, a hombres y mujeres, a mayores y a niños.

La Ternura cuenta la historia de una reina dotada de extraños poderes (“¡tengo un plan…!”) y de sus dos hijas que viajan en la Armada Invencible obligadas por Felipe II a casarse en matrimonios de conveniencia con dos nobles ingleses una vez que llegue a buen término la invasión de Inglaterra. Para evitarlo a toda costa, la Reina Esmeralda desata una tempestad terrible que no solo hunde el barco en el que viajan las tres mujeres, sino toda la flota de guerra española. El plan de la reina es quedarse a vivir en una hipotética isla desierta para siempre con sus hijas y de ese modo no volver a ver un hombre en el resto de sus vidas. Pero en la isla que eligen, viven un leñador con sus dos hijos que también habían huido hasta allí hace dos décadas con la intención de no volver a cruzarse con una mujer en sus vidas. En cuanto la reina y las dos princesas descubren que no están solas se visten de hombres para sobrevivir. Los equívocos, las aventuras, los sentimientos y las situaciones límite a la que se ven sometidos los seis personajes desatan la hilaridad y la complicidad de todos los espectadores que, de principio a fin de las dos horas de montaje, quedan prendados de cuanto sucede a las nobles y los leñadores…

Juan Antonio Lumbreras (el padre, Leñador Marrón), Elena González (la enérgica Reina Esmeralda), Javier Lara (Leñador Azulcielo), Paco Déniz (Leñador Verdemar), y Natalia Hernández (Princesa Salmón) y Eva Trancón (Princesa Rubí), conforman un soberbio cuadro de actores que desatan continuamente las risas, cuando no las carcajadas del público con la utilización de todos los recursos dramáticos -que son muchos- a su alcance, y que van desde la voz, el gesto, el cuerpo y la intencionalidad de cuanto dicen, hasta la simplicidad, la energía y la rudeza en el caso de los hombres, y la astucia, la delicadeza, la ambigüedad y la sutileza, en el caso de ellas.

La escenografía sencilla de Alejandro Andújar, que se ocupa también del vestuario (apenas unos grandes cortinones azules que se abren y se cierran evocadores para sugerir espacios naturales, abiertos y ensoñadores), que la luz de Pedro Yagüe concreta con habilidad y técnica insuperables, y la música de Fernando Velázquez, contribuyen de manera decisiva a que la mente del espectador imagine cuanto no ve, pero que sugiere con fuerza expresiva imparable el conjunto de la puesta en escena.

Al final, dos horas de extraordinario y divertidísimo montaje que, con algunas de las más interesantes e inolvidables páginas del teatro del Bardo, conforman aquí una recreación personalísima y lograda de un Alfredo Sanzol que da siempre el tono, el encanto y la moraleja que busca en cada una de las piezas dramáticas a las que se enfrenta. Imprescindible.

La ternura’

Autor y director: Alfredo Sanzol

Intérpretes: Eva Trancón, Juan Antonio Lumbreras, Javier Lara, Natalia Hernández, Elena González y Paco Déniz

Diseño de caracterización: Chema Noci

Ayudante de dirección: Beatriz Jaén

Teatro de La Abadía, Madrid

Hasta el 4 de junio de 2017

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