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Andy Cartagena durante su actuación este domingo en Las Ventas
Andy Cartagena durante su actuación este domingo en Las Ventas (Foto: Arjona)

Galán y Cartagena se cierran la Puerta Grande por sus fallos a espadas en el primer espectáculo de rejoneo

> David Mora se deja vivo un toro tras escuchar los tres avisos y brillan con el capote Urdiales y Garrido, y con los rehiletes Ángel Otero

domingo 14 de mayo de 2017, 22:31h

El descanso que para los aficionados significan los festejos del arte de rejoneo, con ese público especial que sólo disfruta con la doma y la belleza de los caballos y no con el torero del arte de Marialva, llegó este domingo con el primero de los espectáculos programados dentro del abono isidril. Destacaron Sergio Galán y Andy Cartagena, que podrían haber cortado orejas pero fallaron con rejón de muerte y verduguillo. Menos lucido anduvo Manuel Manzanares, silenciado en los de su lote. Con tres cuartos de entrada se lidiaron cuatro toros de Benítez Cubero y dos -3º y 4º- de Pallarés.

En el festejo a pie anterior, la noticia de la tarde, por encima del descastado encierro de El Pilar sin opciones de lucimiento, el buen toreo de capote de Diego Urdiales y José Garrido y los sensacionales pares de banderillas de Ángel Otero, fue el petardo de David Mora con el descabello frente al quinto que le llevó a escuchar los tres avisos.

La trayectoria profesional de David Mora está marcada, para bien y para mal, con la plaza de Las Ventas. En esta su difícil y heroica profesión, en la cátedra madrileña ha conocido la cara, con dos salidas a hombros, y la cruz, con un gravísimo percance en 2014 que le tuvo apartado de los ruedos casi dos años. Pero los juguetones hados del destino le tenían reservado el chafarrinón que echó en su primer paseíllo de esta temporada al ser incapaz de pasaportar a su segundo enemigo, con el que se eternizó a golpes de verduguillo hasta alcanzar el triste récord de la veintena y retirarse tras escuchar el tercer y último aviso.

El oprobio continuó con el broncazo que le cayó desde los tendidos y que se repitió con el siempre injustificable lanzamiento de almohadillas por parte de gentuza al abandonar el ruedo. Ya en su anterior burel, descastadísimo como todo el pésimo encierro de El Pilar, Mora había apuntado que venía vestido, virtualmente, de pinchaúvas con el estoque de cruceta, pues necesitó cuatro intentos para despenar a su anterior, que sobre su mansedumbre añadió su vocación por el salto de altura, ya que en tres ocasiones intentó saltar al callejón estando a punto de conseguirlo en dos de ellas.

No era el día de Mora casi un año después de su reaparición tras el percance y de su faenón que le abrió la Puerta Grande en 2016, ya que aunque las opciones de su lote fueron tan nulas como las del resto en la muleta, ni siquiera brilló con el percal como sus compañeros.

El que si lució en grado máximo, como siempre, pues no se recuerda una tarde en la que no se haya visto obligado a desmonterarse por su maestría con los rehiletes, fue su subalterno Ángel Otero. Que a esa maestría añadió la testosterona de dos pares de poder a poder a ese segundo de la tarde, al que concedió todas las ventajas antes de asomarse con máximo riesgo al balcón y clavar en todo lo alto. Loor a Otero.

Escribíamos líneas arriba que también Diego Urdiales y José Garrido se estrellaron, en el último tercio, con sus respectivos toros que les cayeron en desgracia. Pero si resultaron imposibles, rebrincados y a la defensiva, aunque con nobleza, para la flámula, al menos les posibilitaron lucimiento con el percal en su turno y en el de quites al compañero. Dentro del alto nivel de ambos, destacar las excelsas verónicas del riojano al que abrió plaza y al que la cerró, y las que, rodilla en tierra, el extremeño cascabeleó en los de su lote, cerradas ambas con medias belmontinas, sin olvidar los delantales y las chicuelinas a segundo y cuarto.

FICHA

Toros de EL PILAR, con trapío aunque desiguales, mansos, descastados, nobles y justos de fuerzas. DIEGO URDIALES: silencio tras aviso; silencio. DAVID MORA: silencio; bronca tras escuchar los tres avisos. JOSÉ GARRIDO: silencio; silencio. Plaza de Las Ventas, 13 de mayo. 3ª de abono. Casi lleno.

CRÓNICA DEL FESTEJO ANTERIOR

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