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La Tribuna Crítica

¿Y quién paga ahora el precio de la investidura de Rajoy?

¿Y quién paga ahora el precio de la investidura de Rajoy?
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(Foto: PSOE)
lunes 22 de mayo de 2017, 14:47h

Vamos a hacer una retrospectiva muy resumida sobre lo que ha sucedido en estos últimos tiempos en la política nacional en lo que a PP y PSOE se refiere. Quizás, así, entendamos mejor la pregunta que les hacíamos en el titular de este editorial: "¿Quién paga ahora el precio de la investidura de Rajoy?".

2014

En 2014 Pedro Sánchez gana las primarias con el apoyo de Susana Díaz y otros barones socialistas. Al principio, prometía que le daban la confianza plena y libertad de mando, pero pronto se empieza a conocer una realidad muy distinta.

2015, marzo

Pero todo se empieza a complicar en marzo de 2015. Susana Díaz gana las elecciones andaluzas y recuerda a Rajoy y al PP el pacto oculto que hizo en nombre del PSOE sin tener en cuenta a Sánchez: que siempre gobierne la lista más votada cuando PP y PSOE estén en enfrentamiento directo tras unos comicios. Un acuerdo que suena a maniobra entre poderosos y que nadie más acepta. Al final, la andaluza gobierna en su región al renunciar el PP a buscar pactos en su contra. Le sirve de apoyo parlamentario Ciudadanos, que inaugura así una nueva vía de alianzas políticas que tendrá consecuencias.

2015, mayo

Llegan entonces las elecciones municipales y autonómicas en el resto del país, excepto en comunidades como Galicia, Cataluña y Euskadi. El PSOE recupera gran parte de sus viejos fueros, como Baleares, Valencia, Castilla-La Mancha, Asturias o Extremadura. Vuelve a recordar a Rajoy el pacto con Susana Díaz: debe gobernar la lista más votada. Para reforzar las mayorías parlamentarias, cuenta con Podemos y ambos partidos firman estos acuerdos con desconfianzas mutuas.

2015, diciembre

Es entonces cuando se llega a las urnas de las elecciones generales con aparente paz. Pero Rajoy sabe que ganará las elecciones con escaso margen y comienza a presionar al PSOE para que tenga en cuenta el pacto de la lista más votada. Pedro Sánchez comienza a rebelarse y avisa de que buscará las alianzas que sean convenientes, teniendo en cuenta precedentes como el gobierno de izquierdas de Portugal, o casos nacionales como el de la Comunidad Valenciana. Los cita como ejemplos a seguir y las urnas acaban con unos resultados que dejan prácticamente ingobernable el país.

2016, enero-junio

Fue entonces cuando iniciamos el año más complicado en cuanto a pactos de la era democrática se refiere. Casi ninguna posible alianza de partidos asegura el gobierno de la nación, pero Podemos y Pablo Iglesias presionan a Sánchez para que busque una mayoría de izquierdas y que sume a los partidos nacionalistas. Esa fórmula suponía para el PSOE claudicar ante lo que llamaban la 'izquierda radical' y los independentistas, sobre todo los catalanes, ya que el PNV cada vez había suavizado más su discurso nacionalista.

Susana Díaz comienza a presionar a Sánchez, así que al ver que no tiene una salida realista, se alía con Ciudadanos, fallando a Podemos y creando una alianza de centro-izquierda supuestamente progresista que a nadie parece convencer. Su intento de investidura fracasa en marzo de este 2016 y ante la imposibilidad de una salida alternativa, se convocan nuevas elecciones.

2016, junio-octubre

España fue de nuevo a las urnas, y es entonces cuando el PP amplía su mayoría, PSOE y Ciudadanos caen, en claro castigo por su alianza 'contra natura', y la nueva coalición de izquierdas, Unidos Podemos, mantiene el tipo, aunque sin lograr su soñado 'sorpasso' a los socialistas. Sánchez da un paso atrás y Rajoy espera su momento. Según se pudo saber después, el líder socialista desoye esta vez la petición de Susana Díaz de pactar sólo con Ciudadanos o bien dejar que gobierne la lista más votada, la del PP de Rajoy, tal y como se había comprometido con el presidente del Gobierno. Sánchez intenta un pacto in extremis con Unidos Podemos y algunos partidos nacionalistas. Esto llega a Díaz, quien prepara el golpe para impedirlo.

2016, octubre

Llega el conocido como 'golpe de Estado' socialista. Díaz organiza una revuelta y deja sin Secretaría General del partido a Sánchez, quien dimite y también se marcha como diputado antes de tener que abstenerse, para vergüenza de gran parte de la militancia socialista, en el debate de investidura de Rajoy, que se hace presidente a finales de ese mes de octubre.

Conclusiones

Desde entonces, el PSOE se rompió. Los fieles a Sánchez se indignaron ante la claudicación que supuso permitir que Rajoy se invistiera de nuevo con la dejación de los 85 diputados del PSOE. Una abstención histórica que pasaría después factura a Díaz y a los barones socialistas que acapararon el control del aparato del partido. Aunque el PSOE crea una gestora para mantener la calma, se ve obligado a convocar un Congreso y unas primarias para elegir entre la militancia a su secretario general.

El final ya lo conocen. Tuvo lugar este domingo: Sánchez recupera lo que era suyo por derecho. Se han perdido casi 8 meses sólo por gusto... o por poco gusto democrático. Porque la militancia nunca le retiró su apoyo, pese a los dos resultados electorales pésimos para el historial del PSOE. Díaz da un paso atrás y ni felicita a Sánchez citando su nombre.

La militancia recupera sus ánimos. Podemos se alegra, aunque sin reconocerlo, por tener de vuelta un posible y potencial aliado para sumar mayorías. Pero la realidad es otra: Rajoy sigue siendo presidente gracias a la abstención socialista. ¿Y quién paga ahora el precio de la investidura de Rajoy? Por eso preguntábamos eso al inicio. La legislatura está prácticamente a su inicio, pero tuvo comienzo en contra de lo que la mayoría de los votantes del PSOE deseaban. Es hora de reestablecer el valor de cada voto.

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