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La plurinacionalidad de Sánchez

miércoles 21 de junio de 2017, 08:49h

Era muy difícil, que se pudiera esperar otra cosa, de un chulo creído como Pedro Sánchez, que además de con mano de hierro hacerse con el control del PSOE, nos metiera en el pantanal de la plurinacionalidad, que lo que quiere decir lisa y llanamente es que España somos 17 Naciones, porque otra cosa sería una España confederal asimétrica, que es lo que quieren los independentistas catalanes y vascos. España es un solo país y una sola nación, les guste o no con territorios peculiares, incluidos Andorra y Gibraltar, Ceuta y Melilla, con abundancia de dialectos y de variedades dialectales del latín, lenguas romances de las que ha sobresalido el castellano que llega a 300 millones de personas en dos continentes. Catalán Valenciano y Balear son las variedades orientales del Diccionario de Costa y Llobera que yo termine en mi juventud trabajando para los filólogos, Francisco de Borja Moll y Manuel Sanchis Guarner, en el Estudio General de Mallorca, que refundó mi padre. Esto me permite hablar y leer con soltura las tres sublenguas al haberme licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Barcelona.

Mi traslado a Madrid para ejercer mi profesión de Psicólogo, más tarde empresario, liberal desde 1968, gracias a Salvador de Madariaga, escritor de varios centenares de libros sobre estudios sociológicos, (libros Blancos) y de múltiples artículos, me capacita para luchar contra estos demagógicos planteamientos, dirigidos a romper España, de la mal llamada nueva izquierda, que según Javier Benegas en Voz populi Lo que los españoles podemos hacer para contribuir a la causa de la razón, es dejar de inventar definiciones. Ni España es un Estado plurinacional, ni Cataluña es, por la gracia de Dios, una unidad de destino en lo universal.

Pablo Iglesias ha recibido con entusiasmo el cambio de estrategia que, a su juicio, se ha producido en el PSOE. Para Iglesias, que "Sánchez hable de plurinacionalidad abre caminos interesantes". Es más, sostiene que en este término está la clave de "la modernidad de España". Así, el líder de Podemos, ha instado a buscar acuerdos entre fuerzas progresistas para conseguir esa mayoría a la que Pedro Sánchez aludía en una carta que publicó el diario El Mundo.

Pablo Iglesias derrotada su moción de censura, estaba desangelado y perdido, y se ha agarrado como un clavo ardiente a un acuerdo con Pedro Sánchez que se lo ha permitido, cometiendo el mayor error de su vida, ahora que tenía a Podemos a los pies de los caballos y que por tanto podía hacerle perder muchos votos. Igual está haciendo, con sus antiguos barones, en vez de echarlos, deja que nuevos candidatos aparezcan, como en Valencia Rafael García contra Ximo Puig. No se engañen, es Pedro, que está alentando una substitución progresiva, para tener férreamente controlado al partido, que le ha votado en primarias, al igual que ha ocurrido con Trump en USA, en forma inesperada, pero recogiendo el voto del hartazgo de la llamada militancia, con la que normalmente no contaba nadie y que ahora aparentemente le daban campo libre para votar, pero Pedro el del “no es no” es el mismo cretino que impedía la gobernabilidad de España forzando nuevas elecciones, en las que iba perdiendo diputados pues el pueblo no es tan idiota como los militantes de un partido.

Para esta izquierda basta con transformar el lenguaje, para que la realidad cambie. La gente puede ser lo que se desee con sólo crear nuevas definiciones, los hechos no importan. Así, puedes reducir a la nada a una nación por la gracia de la plurinacionalidad o a todo Occidente mediante el multiculturalismo. Puro Zapaterismo que confunde progreso con Alianza de Civilizaciones, cuando solo hay una civilización, la que proviene de la civitas grecorromana, ni el Islam ni el Budismo, Taoísmo etc. son civilizaciones, y ponerlas de acuerdo no es progreso sino regreso al pasado medieval.

Lo mismo ocurre con el concepto nación catalana, puro y simple medievalismo, cuando lo que es progreso es la globalización, en nuestro caso europea. Cuando un Puigdemont compara la resiliencia de los catalanes frente a ETA que se define, como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas, con el conflicto que su gobierno tiene con el Estado Español, resistir y vencer, se atribuye unas virtudes, de las que carecen los independentistas de una Catalunya independiente, para ocultar las vergüenzas de todos los políticos, que ha estado robando a sus conciudadanos durante toda la Transición e ilegalmente intentan conseguir la locura de echar tierra sobre el asunto del Palau, de Convergencia, de los Pujols y de los múltiples casos de corrupción, que desearían seguir teniendo, para forrar los bolsillos de unos políticos cuya carrera es precisamente serlo, para ganar más que nadie y más fácilmente.

Hay otros conceptos, que hoy Garcia Margallo destacaba en la 1ª de ABC: Nación no es un concepto univoco es proteico (cultural, lingüístico, étnico etc.) pero no jurídico constitucional. Pues iríamos a las 17 naciones, si quisiéramos que los españoles fuéramos iguales en derechos y deberes, que metafóricamente llaman asimétrico, es decir desigualdad, dentro de un mismo territorio. Ya la hay en Euskadi y en Navarra, como resto medieval de los fueros. Mi amigo el catedrático Gaspar Ariño citado en el artículo, le llama doctrina romántica de las nacionalidades, así acabó Alemania en la 1ª Guerra mundial.

En España, ya lo han intentado los catalanes tres veces, que terminaron por la fuerza de las armas, ahora en la 4ª terminara por la fuerza de la Ley, probablemente con elecciones, pero dejando una sociedad desvertebrada, en la que los enfrentamientos ocurren hasta en las familias, Barcelona ha perdido su igualdad con Madrid y lo único esperable es que al fracaso político, se le añada el económico y el social. El separatismo no es Europa, es puro egoísmo contemplativo del ombligo, eso solo puede llevar a la inacción y al desastre social. Amo a Catalunya, pues soy mallorquín de las mismas raíces del Rosellón y de la Marca hispánica que los catalanes, pero juntos hicimos España, sin Catalunya no sería España, sería otra cosa.

Bernardo Rabassa

Presidente de clubs y fundaciones liberales. Miembro asociado de Alianza Liberal Europea (ALDE). Premio 1812 (2008). Premio Ciudadano Europeo 2013. Medalla al Mérito Cultural 2015. Psicólogo social. Embajador de Tabarnia.

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