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Ander Zurimendi: "Patria se vende como el relato total del conflicto vasco, pero es el relato de 'Basta Ya'"

miércoles 05 de julio de 2017, 10:25h
Ander Zurimendi: 'Patria se vende como el relato total del conflicto vasco, pero es el relato de 'Basta Ya''

La derogación de la Doctrina Parot en el año 2013 abrió las puertas de la cárcel a múltiples presos que se vieron afectados por esta interpretación judicial, que modificaba el procedimiento de reducción de condena. Entre quienes vieron aplazada su fecha de salida de prisión se encuentran los presos de ETA. ¿Cómo es el proceso de readaptación a la sociedad para una persona que lleva 25 o 30 años en prisión? 'Recoja sus cosas' es un reportaje novelado sobre la estancia en prisión y puesta en libertad de 5 ex presos de ETA. El relato del periodista Ander Zurimendi (Gasteiz, 1985) nos traslada al Bilbao de los años 80, los llamados 'años de plomo', y nos muestra cómo ha cambiado la ciudad en tres décadas, a través de los ojos de estos 5 ex presos. "Esta breve novela no tiene más objetivo que relatar las vivencias de estos presos porque era algo que aún no se había explicado. Sin embargo, el relato de las víctimas de ETA sí que ha sido explicado, por ejemplo, en el relato que ha creado Fernando Aramburu en 'Patria'".

¿Cómo y por qué nace 'Recoja sus cosas'?

Empecé a escribir el libro hace un par de años, cuando estudiaba Periodismo Literario. En ese momento, vi en los medios de comunicación las excarcelaciones masivas de presos de ETA, fruto de la derogación de la doctrina Parot. Salieron unas 60 o 70 personas de prisión, y todas tenían en común el hecho de haber pasado muchos años en la cárcel, 25 o 30 años presos. Yo pensaba cuál sería su aspecto y edad en el momento que entraron y cómo habían cambiado al salir, del mismo modo que pensé que encontrarían una sociedad muy diferente a la que dejaron. Por esto, me pareció un tema interesante y consideré que esta historia debía ser contada.

¿Cómo surgen los contactos y las entrevistas con los 5 ex presos que aparecen en el libro?

Contacté con estas personas a través de Harrera Elkartea, que es una organización que da apoyo a las personas que salen de la cárcel. Entre otras cosas, presta apoyo asistencial, por ejemplo, dentistas y oftalmólogos, dos de los aspectos que menos se cuidan a nivel sanitario en las cárceles. Esta organización me pone en contacto con varias personas y fortuitamente algunas de ellas son de Bilbao, por lo que decidí que todas las historias tuvieran como origen la ciudad de Bilbao para darle uniformidad al relato. De esta forma, Bilbao y sus dos márgenes se convierten también en protagonistas de la historia.

El libro recoge el relato de estos 5 ex presos, ¿ha habido aportaciones de gente de su entorno? Además, vemos otras historias que complementan el relato y cuyos protagonistas no son presos de ETA

Hay más personas y entrevistas que no salen en el libro y que han aportado información. Además, hay unos personajes secundarios como un preso común, que sirve de contrapunto para ver que hay historias universales, que pueden ser las vivencias en la cárcel o la readaptación a la vida, pero también hay diferencias de contexto. El contexto que vive una persona que sale de prisión por haber pertenecido a ETA va a tener un ‘colchón’ económico y social, y tiene un relato en el que integrarse. Sin embargo, un preso social puede ser alguien pobre que pudo entrar en prisión por robar, y cuando sale no tiene dónde integrarse. Otro personaje secundario es el de la novia que visita al preso de ETA en la cárcel y relata cómo es ese ‘vis a vis’, no tanto desde la mirada del preso sino de su entorno familiar. Ese relato describe la angustia que supone la dispersión de los presos y los largos viajes que afrontan sus familiares. Este personaje también sirve de contrapunto, en primer lugar por ser mujer, porque es verdad que en el libro hay muchos hombres, pero es que en ETA ha habido más hombres que mujeres. Es cierto que falta análisis de género en el tratamiento de esta novela, pero sí que hay pinceladas de lo que podría ser la diferencia de género. Es muy significativo que en las furgonetas que viajan a visitar a los presos, la mayoría son mujeres y pocos hombres o ninguno, lo que indica que las novias van a ver a sus novios, pero no al revés. Esa es una de las pinceladas que apunta el libro en cuestiones de género. También hay un tercer personaje secundario, Joseba, que estuvo en ETA durante la dictadura y considera que tras ese periodo, ETA ya no tenía sentido, y por eso lo deja. Este caso real denota que hay personas que decidieron dejarlo, de la misma forma que otros continuaron.

Tal y como se ve en el libro, los presos de ETA que cumplen su condena y no abandonan la banda, son recibidos como héroes entre la izquierda abertzale, que es algo que no le ocurre a un preso común, y que es difícil de comprender por parte de las víctimas de ETA

Esa vuelta a casa de las personas que han sido de ETA es diferente a la de los presos comunes, porque tienen un contexto político en el que se insertan. Si me preguntas si está bien o mal que se hagan este tipo recibimientos, creo que es algo que deben contestar las víctimas de ETA, o en cualquier caso, esas preguntas ya se han respondido en otros trabajos. Esta breve novela no tiene más objetivo que relatar las vivencias de estos presos porque era algo que aún no se había explicado. Sin embargo, el relato de las víctimas de ETA sí que ha sido explicado, por ejemplo, en el relato que ha creado Fernando Aramburu en ‘Patria’. Es un best seller que sin duda será el gran best seller del conflicto vasco; ningún otro libro sobre este conflicto podrá vender otros 300.000 ejemplares.

Según ha dicho en varias ocasiones, considera un error el hecho de que 'Patria' esté “ganando la batalla del relato”

Después de haber leído 'Patria' con mucho interés y una buena sensación, tengo varias consideraciones. La primera es que, consciente o inconscientemente, 'Patria' parece el libro total, y así se vende, como un libro total, y parece que si lo lees ya puedes entender el conflicto vasco, y eso es un error. En segundo lugar, no es casualidad el éxito de 'Patria', porque los grandes medios de comunicación, los grandes partidos, y en definitiva, lo que llamamos 'establishment', han querido que hubiera un relato favorable, y eso es 'Patria'. El libro ha tenido detrás una gran campaña propagandística, que no es que me parezca mal, pero creo que hay que constatar las cosas como son. Creo que ha habido una voluntad para que 'Patria' sea el relato del conflicto vasco. Yo creo que 'Patria' es el relato de 'Basta Ya', que me recuerda mucho al discurso de Fernando Savater desde el año 2000, Maite Pagazaurtundúa, Rosa Díez en menor medida, Agustín Ibarrola; es decir, todos los que fueron llamados intelectuales en torno al 'Basta Ya'. Esto no me parece mal pero es una apuesta, y para ser honesta, Aramburu debería haber dicho que estaba dando su opinión. A mí me parece deshonesto porque Aramburu no dice eso sino que dice que esto es lo que ha pasado, y eso tiene que ser la derrota de ETA. Creo que si quieres reflejar todo en un libro, tienes que hacerlo bien, y si no lo haces bien, me pareces deshonesto. ‘Patria’ toca básicamente el sufrimiento de las víctimas de ETA, y creo que lo relata muy bien, y tímidamente refleja algo de las torturas, pero sin dar calor humano ni extensión al relato del etarra y su familia abertzale. Esta familia queda relatada muy arquetípicamente, y ese arquetipo nos dice que las personas abertzales creen que leer es algo malo, que lo único que hay que hacer es luchar e ir a manifestaciones, esa familia aparece como supremacista del euskera y renuncia a hablar con los no euskaldunes, también son racistas con personas sudamericanas que trabajan en el hogar, también se les presenta como homófobos… El arquetipo es tan desastroso que no sé cómo alguien como Fernando Aramburu, ha hecho este relato. Insisto, me ha gustado 'Patria', pero considero que es un libro deshonesto porque no puedes hacer un arquetipo de los buenos y los malos y que se te note tanto. Quizás me digas que yo he hecho lo mismo pero al revés, pero al menos mi voluntad no ha sido totalizadora, yo no he dicho que leer 'Recoja sus cosas' sirva para entender el conflicto vasco. Lo que cuento en el libro es cierto, y al menos, me quedo con la sensación de haber hecho una apuesta honesta, de haber explicado algo que ha sido así, aunque mi relato tenga sus limitaciones. Hay quienes piensan que 'Patria' es el monopolio de la memoria vasca, pero a mí me gusta más hablar de 'puzzle' de la memoria vasca, que debe ser plural y estar formado por pequeñas piezas, y una de esas pequeñas piezas es 'Recoja sus cosas'.

¿Qué es lo que más le sorprendió de los relatos de estos ex presos?

En primer lugar, me sorprendió mucho a la hora de hablar con ellos, el trato cariñoso y las ganas de hablar que tenían. Yo tenía cierto prejuicio al encontrarme con gente había pasado más de 25 años en la cárcel, en soledad, y pensaba que no querrían contar mucho. Sin embargo, desde el principio quisieron hablar y contar su experiencia. En cuanto a lo que contaban, el libro narra esa pérdida de habilidades sociales, unas más tecnológicas por todos los cambios que encuentran al salir, y otras son más profundas, como en las relaciones con sus hijos. Lo que se me ha quedado marcado es cómo en la cárcel, independientemente del motivo por el que entres, acabas siendo una persona dócil; tienes muy poco margen para tomar decisiones propias, te dicen en todo momento lo que tienes que hacer, y eso te lleva a la docilidad. Hay una anécdota que me ha sorprendido mucho en las presentaciones del libro; Fernando Etxegarai, o Pinki Etxegarai, (ex preso de ETA y uno de los coordinadores del colectivo de apoyo Harrera, contó algo que le había sucedido a una conocida suya, también ex presa de ETA, que había salido hace poco de prisión. Ella fue a vivir con su familia y la primera semana, se despertaba muy temprano y se quedaba sentada en la cama esperando a que alguien le abriera la puerta o le dijera que debía levantarse. Al final, la cárcel acaba modificando tus pautas de comportamiento, independientemente del motivo que te haya llevado allí.

Dice que le sorprendieron las ganas de hablar de los ex presos, pero quizás era la primera vez que alguien les ofrecía relatar sus vivencias

Claro, estaban contentos de poder hablar porque aún no se había dado la situación. De hecho, si miramos en la literatura vasca o española, en euskera o en español, veremos que hay pocos ejemplos de trabajos sobre las vivencias en prisión y el proceso de readaptación. Creo que ese es el valor de este libro, el haber puesto el foco en algo que había quedado más en la sombra. Esto es porque desde los medios de comunicación y desde el sector literario, no habíamos apostado por contar estas historias, y creo que era algo que tocaba. En algunas presentaciones, hay lectores que se me han acercado para decirme que el libro no explica los motivos por los que cada uno estaba en prisión ni lo que ha hecho ETA; y yo siempre digo que en el libro queda claro que están en la cárcel por haber pertenecido a ETA y haber cometido atentados, pero no hace falta ir más allá porque esos motivos y ese dolor causado, ya se han explicado.

Realizar este trabajo supone un ejercicio brutal de empatía porque, en algunos casos, se ha encontrado sentado frente a terroristas que se han llevado muchas vidas por delante

Sí, es evidente por qué han estado en la cárcel y qué han hecho, entonces ya no queda pensar en lo que ha hecho la persona con la que hablas, sino saber quién es esa persona. Ya sabemos algunos hechos, por eso necesitamos saber el concepto sin apriorismos ni prejuicios. Debemos superar las historias de violencia, y utilizar la memoria para superar estos episodios. Lo importante es reflejar de alguna forma esas memorias y que haya un reconocimiento mutuo de lo que ha pasado.

El hecho de no recordar o volver a relatar los crímenes cometidos por estos presos, puede ser interpretado por determinadas personas como un intento de blanquear su imagen

Es que parece que si hablas del sufrimiento de algunas personas o colectivos, en este caso, el de los presos de ETA, antes de empezar tienes que abjurar de todo lo que han hecho, la historia, abjurar del abertzalismo… Parece ser que para explicar algunas historias, tiene que haber un punto de partido que diga que son los malos y se condena lo ocurrido. Yo creo que cuando se utilizan estos apriorismos, te pueden llevar a siglos y siglos atrás de reproches; y eso no quiere decir que yo, como Ander Zurimendi, como periodista y escritor, no tenga una opinión clara y formada del conflicto vasco, y además creo que tímidamente se refleja esa opinión en el libro. Pero creo que a este libro no se le pueden pedir cosas que no le tocan.

En el libro, Boga cuenta que “dentro del mako hay que resistir por ideología, para que no nos ganen, pero también como filosofía de vida, por propio vitalismo”

Creo que lo dice básicamente porque el ser humano es terriblemente resiliente y en los cambios de escenario se intenta adaptar y sobrevivir. Ese es un comentario muy universal, eso de estamos aquí y sobrevivir es lo único que tenemos.

En cuanto al proceso de salida y readaptación, ¿qué es lo que más han destacado o más les ha llamado la atención a estos ex presos, más allá del desarrollo tecnológico?

Además de la sorpresa ante las nuevas tecnologías, les sorprendieron las aglomeraciones, el metro, los conciertos, el cambio de la sociedad y de su Bilbao natal. Recuerdan cómo en las riadas del 83 en Bilbao, la gente se ponía las polainas y salía a ayudar a sus vecinos a la calle, y esa idea de sociedad de los años 80, en la que el apoyo mutuo y la solidaridad eran señas de identidad. Esto contrasta con la realidad que se han encontrado al salir, que hoy en día la sociedad está tremendamente individualizada y tecnologizada, y estos valores ya no son moneda corriente.

El libro también explica cómo les ha afectado a los presos y sus familiares la política de dispersión. En democracia se han producido algunos acercamientos de presos al País Vasco, pero aún no se ha puesto punto y final a esa dispersión, que es una de las reivindicaciones históricas del colectivo. ¿Se vislumbra ya ese fin de la dispersión?

Ojalá sea así porque, como las propias narraciones explican, la dispersión en cualquier caso es una mierda, hablando claro. Quizás necesitamos explicar las historias para que quien considera necesaria la dispersión, pueda repensarlo y empatizar con el sufrimiento de los familiares de forma innecesaria. Precisamente, eso es el periodismo literario, llegar a la empatía, conseguir que alguien muy alejado de tus posiciones, comprenda otra realidad.

Le pregunto esto porque aún hay quienes sostienen que la dispersión ha sido una de las claves del fin de ETA por aquello de impedir que siguieran organizados desde la cárcel

Esa es una valoración política. Yo no sé qué efectos ha tenido la dispersión, pero creo que si ETA finalmente ha cesado su actividad, no creo que haya sido ni por la dispersión ni por la presión policial ejercida. Creo que la sociedad vasca no estaba a favor de la lucha armada, y ese puede ser uno de los motivos del fin. Creo que presentar el fin de ETA como una victoria sobre ETA, es erróneo y es un relato que no ayuda nada, es el relato de vencedores y vencidos. Es erróneo porque creo ETA podía haber seguido durante mucho tiempo, aún con menos efectivos, con más presos en las cárceles y menos personas dispuestas a actuar.

Arnaldo Otegi, que firma el prólogo de este libro, comentó recientemente en una entrevista que el error más grave de ETA fue no ver que la sociedad rechazaba la violencia. “No supimos leer que la lucha armada debería haber desaparecido antes”.

Es que creo que es así. Si ETA lo deja es porque la sociedad vasca no estaba de acuerdo con la lucha armada. En cuanto a si tenía que haberlo dejado antes o después, no soy analista político, pero parece evidente que tenía que ser así. Creo que en general tenemos una falta de empatía mutua porque hay que hacer un análisis exhaustivo de lo que ha sido el dolor y el sufrimiento. En el periodo del año 60 al 78, hay un informe que recoge que hubo 187 víctimas policiales, y luego en el periodo del 79 al 99, recoge como otros 300 casos más de muertes por los GAL, la guerra sucia y los abusos policiales. Entonces, tenemos a unos 400 muertos en la guerra sucia contra ETA, 850 víctimas de ETA, tenemos el impuesto revolucionario que ETA exigió a varios miles de personas, tenemos 6.000 casos de tortura certificados por el forense Paco Echevarría, que por cierto, no es una persona cercana a la izquierda abertzale, tenemos manifestaciones reventadas por violencia policial a la vez que hay autobuses y contenedores quemados, son tantas cosas…

¿Estamos una vez más ante víctimas de primera y segunda en el conflicto vasco?

Sí, sobretodo porque hay un relato ‘ganador’, que es el de las personas que ostentan la dictadura y que ostentan las personas que gobiernan hoy en día. Si en la Transición hubiera habido una ruptura, quizás se habría producido una ruptura en el relato, pero se cambió de un régimen a otro sin hacer ningún tipo de ajuste.

¿Cuál debería ser el camino a seguir para cerrar definitivamente las heridas y hablar de proceso de paz?

Te voy a responder con un ejemplo. En las presentaciones de este libro han participado algunos ex miembros de ETA, más allá de los protagonistas del libro, y el prólogo está escrito por Arnaldo Otegi. Entonces, algunos familiares de víctimas de ETA y otras personas me han dicho que no leerían el prólogo aunque sí el libro, y otros me han dicho que si determinadas personas asistían a la presentación, no irían. Si hoy en día, 5 años después del fin de ETA, y años después de pasar lo peor, todavía escuchas esos comentarios, piensas que será algo generacional. Quien tiene rencores, difícilmente los superará, por lo que quizás hay que esperar a que llegue una nueva generación que no viva con ese rencor, que es mutuo. Yo no tengo ese rencor, pero yo no soy quién para decirle a nadie si debe o no tenerlo.

Lo que sí parece es que hay dos líneas rojas que serían la petición de perdón y la disolución de la banda

Voy a decir algo que espero que se enmarque en mi opinión sobre lo que creo que la gente piensa. Me da la sensación de que los ex presos quieren reconocer que han causado dolor, pero no tengo claro que vayan o quieran arrepentirse porque son cosas diferentes. Una cosa es reconocer que has hecho daño y otra cosa es arrepentirse y reconocer que eres el malo y el perdedor, porque ellos estaban en una guerra.

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