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OPINIÓN/Víctor Gijón

Corren aires electorales

Corren aires electorales

De qué sino tanta preocupación por salvar la cara en la tragedia anunciada del Cabildo de Arriba. Preocupación sí, pero sin que nadie asuma responsabilidades políticas –lo harán finalmente, no tendrán más remedio-- y con una justicia ciega más que tuerta. En cuanto a las listas ya están los primeros –Martínez Sieso en el PP, Elena Salgado en el PSOE--, pero faltan segundos y terceros y … Lo que sobran son candidatos.
Hay algunos candidatos que, en una alarde de incoherencia, que se apuntan a seguir a pesar de no compartir ni ideas ni proyecto con la mayoría que tiene que elegirles. Les explicó el anterior galimatías con un ejemplo. ¿Ustedes se imaginan a un directivo de una empresa, en el caso que nos ocupa próximo ya a la jubilación por edad, que se postule para seguir en el cargo cuatro años más a pesar de no compartir ni el proyecto actual ni futuro y que discrepa abiertamente de sus ‘superiores’? Pues eso ocurre aquí y ahora y póngale ustedes nombres a la historia. Lo más increíble no es que el discrepante pida una prórroga en su carrera publica, a pesar de que lleva 30 años ocupando cargos, sino que obtenga algunos apoyos por razones de estrategias internas en claro caso de uso y abuso partidista.

Alfredo Pérez Rubalcaba, que nunca dice nada a humo de pajas, dedicó algunos de sus párrafos de su intervención de despedida como diputado por Cantabria a glosar los pactos con el PRC. Y dijo algo que, aunque obvio, no está entre los axiomas de una parte, minoritaria aunque influyente, del socialismo cántabro: que las decisiones políticas hay que tomarlas pensando en el conjunto de los ciudadanos y no sólo en clave interna. Rubalcaba se refería a la reacción en caliente, conocidos los resultados electorales del pasado mayo, cuando los votantes decidieron primar a uno de los socios del Gobierno: el regionalista, en detrimento del otro: el PSOE. Desde el punto de visita partidista parecería lógico poner en cuestión el pacto, pero ello habría supuesto tirar por la borda el trabajo bien hecho durante cuatro años y la posibilidad de seguir ahondando en los cambios que Cantabria necesita.

El ministro del Interior y futuro candidato por Cádiz dejó claro que tanto él como Lola Gorostiaga, secretaria general de los socialistas cántabros, estuvieron de acuerdo en seguir actuando con la vista puesta en el interés general de los ciudadanos de Cantabria. El mensaje estaba dirigido claramente a los que no le ven así y lo cuestionan de forma permanente dentro y fuera de las estructuras partidarias a pesar de que una y otra vez sus posiciones quedan en minoría. Es su derecho en un partido de funcionamiento democrático, donde ninguna voz se silencia, al menos desde que Zapatero llegó a la secretaría general, hecho que coincidió con cambios significativos en la histórica dirección del socialismo regional. Pero la intervención de Rubalcaba es posible que tuviera la intención de recordar que no se pude formar parque del equipo sino se está de acuerdo con el entrenador. Y si el jugador no renuncia por decisión propia, deberá ser el entrenador el que le siente en el banquillo.

En el banquillo, pero judicial deberán sentarse los responsables directos e indirectos de que tres personas hayan muerto en una tragedia anunciada como la ocurrida el pasado fin de semana en el Cabildo de Arriba. Y en el banquillo político deberán sentarse los cargos públicos que con su falta de reacción, con su inhibición dolosa, con algunas complicidades que cada día que pasa aparecen más al descubierto, han sido coadyuvantes al lamentable y mortífero derrumbe del edificio de la Cuesta del Hospital.

Para que sea posible establecer las responsabilidades penales y políticas, lo primero es separar el polvo de la paja. Evitar caer en la abundancia informativa con que alguno medios nos regalan, sin entrar en el fondo del asunto. Por cierto que entre tanta letra impresa hay que buscar con lupa la información sobre las ayudas económicas concedidas por acuerdo del Consejo de Ministros a los damnificados y sus familias, las únicas reales, más allá de virtuales declaraciones de buenas intenciones de futuro.

Veámos primero los hechos probados, correspondientes a las dos últimas semanas, dejando para más adelante los diez años que el PP en el Gobierno municipal de Santander se ha pasado mirando hacia otro lado en el deterioro del Cabildo de Arriba.
1. Desde el día 30 de noviembre hasta la misma víspera del derrumbe, varios vecinos, entre ellos la hija de la anciana fallecida, presentaron reclamaciones y denuncias ante el Ayuntamiento por el deterioro de sus vivienda, producido como consecuencia de las obras que se estaban realizado en un edificio colindante. Las denuncias motivan la inspección técnica de la obra
2. El día 4 de diciembre, cuatro días antes del trágico accidente, técnicos municipales visitan la obra denunciada, comprobando que en lugar de reparar techos y fachadas, para lo que sí tenían licencia municipal, se ha producido el derribo completo del inmueble. Hacen un informe pero no toman medida alguna para parar las obras.
3. El día 8 de diciembre el edificio número 14 de la Cuesta del Hospital se viene abajo causando la muerte de Gumersinda Colmenero, uno de sus hijos y un amigo de la familia.
4. El alcalde de Santander, Iñigo de la Serna, confirma sobre el terreno el mismo día 8 que la obra realizada en el número12 de la Cuesta del Hospital, en el origen del derrumbe del número 14, excede la licencia de reformado. No explica cómo es posible que a la vista de todos, a cinco minutos del ayuntamiento, en una zona protegida y de alto riesgo, ningún funcionario haya detectado el derribo ilegal, que si fue denunciado por los vecinos.
5. El alcalde confirma, un día más tarde, que la empresa que figura en cartelería como autora de la obra de derribo, Memecons, no es la que solicitó la autorización para hacer la reforma –lo hizo la comunidad de propietarios, que ahora tampoco está claro quien la integra--. De la Serna añade que ni en la CEOE, ni en el registro mercantil, ni en el Ayuntamiento hay dato algunos sobre la empresa Memecons.
y 6. El alcalde crea una comisión para estudiar las medidas que tenían que estar aplicándose desde hace años y que podría haber evitado la tragedia.

Con todos estos antecedentes parece claro que ya se tendrían que haber iniciado actuaciones judiciales más contundes y sacado algunas conclusiones políticas. Pero en cuanto a lo primero, lo único novedoso es el nombramiento de un técnico, especializado en derrumbes de edificios. Por cierto que incluir junto al nombramiento de dicho técnico el hecho, que forma parte de su currículum, de haber sido procesado, aunque resultó finalmente absuelto, por el derrumbe del Hotel Bahía, en el que murieron 6 trabajadores, no es precisamente la mejor tarjeta de visita.

Con tres muertos sobre la mesa resulta increíble que ni la jueza que lleva el caso ni el ministerio fiscal hayan llamado a declarar a los vecinos que denunciaron con antelación los hechos, a los técnicos municipales que constaron las irregularidades, a la comunidad de vecinos que encargo las obras y a la empresa que las ejecutó. ¿No estábamos en que la justicia lenta no es justicia? ¿Cuántas pruebas han podido ser eliminadas o trucadas en la semana transcurrida desde el accidente?

Con tres muertos sobre la mesa el alcalde no puede pasarse el día expresando malestares personales por la demanda de información de la oposición socialista y regionalista. Calificar de miserable al portavoz del PSOE, Jesús Cabezón, por plantear, con el respeto y moderación que le caracteriza, las preguntas que todos los santanderinos y cántabros nos hacemos, ha acabado por arruinar la imagen de buen rollito y cambio de talante de que presumía De la Serna.
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