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'Carta perdida de los 80', recuerdo agridulce de esa época cargado de su mejor música

'Carta perdida de los 80', recuerdo agridulce de esa época cargado de su mejor música

> Una especie de original comedia musical con las famosas canciones de entonces interpretadas maravillosamente por Ester Fernández Graciani

domingo 23 de julio de 2017, 13:30h
Quizá fuera necesario recordar que hubo un lado oscuro en aquellos maravillosos años de la movida, pero nada ni nadie puede ocultar el hecho de la grandeza que nos dejó esa gran explosión de creatividad. Grandeza de una generación que gozó, sintió y vivió aquella época y que consiguió trascender su marco temporal para dejar su legado a las generaciones posteriores. De todo ello podems disfrutar en esta extraordiaria obra e el Teatro Lara.

“La carta perdida desde los ochenta” es un musical en el que un grupo formado por Ester Fernández Graciani (voz) y Juan Miguel Valero y Albert Anguela (músicos) pretenden recordar aquellos tiempos mediante la interpretación de una selección de los temas más representativos hasta que Ester Fernández rompe la cuarta pared invitando al público, como ocurrió en aquellos años, a que forme parte activa del espectáculo. Alguien entre los espectadores se muestra dispuesto (Eloy Arenas), quien le toma la palabra y se convierte en protagonista “inesperado” invadiendo el terreno de la escena.

En un espacio minimalista poco a poco se van descubriendo diversos elementos icónicos, considerados hoy auténticos fetiches por algunos, como el amplificador, el tocadiscos y los discos de vinilo, la máquina de escribir Olivetti. Es entonces cuando el espectador “inesperado” encuentra una carta olvidada de los padres a su hijo escrita desde los ochenta, en la que se narra no sólo su vida cotidiana, sino también la transformación de una sociedad necesitada de libertad y de nuevos tiempos: el cambio en el vestir, las jergas juveniles, las diferencias de mentalidad entre de padres e hijos, las drogas y un largo etcétera. Con estos elementos, la representación se convierte en un gran escenario de los ochenta.


Una función que traspasa la piel del espectador, recorre su cuerpo y llega al corazón a través de las emociones que despiertan cada uno de los temas de las bandas más representativos de la movida. Un espectáculo cuyos temas suenan como auténticos himnos de una época, e invita a ser vista más de una vez. Quizá fuera necesario recordar que hubo un lado oscuro, y que muchos desaparecieron cuando aún les quedaba “tiempo y sueños”. No se les puede olvidar. Sí. Era necesario.

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